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Perros que huelen el cáncer: un estudio abre la puerta a detectar antes el temido hemangiosarcoma

2026-02-09 - 06:16

El hemangiosarcoma es uno de los tumores más agresivos y letales. Se trata de un cáncer que se origina en las células que recubren los vasos sanguíneos y que, en muchos casos, se desarrolla sin mostrar señales claras hasta que la enfermedad está muy avanzada. No es raro que el primer síntoma sea un colapso repentino de un perro que, hasta ese momento, parecía completamente sano. La gravedad de este tumor no solo reside en su agresividad, sino en su dificultad para ser detectado a tiempo. En la actualidad no existen pruebas de cribado eficaces que permitan identificarlo en fases tempranas, y cuando se diagnostica, el pronóstico suele ser muy desfavorable. ¿A qué huele una enfermedad? El punto de partida del estudio fue la evidencia de que las enfermedades huelen. O, más exactamente, producen combinaciones específicas de compuestos químicos volátiles que el cuerpo libera y que los seres humanos, a rasgos generales, no somos buenos percibiendo, pero que los perros sí pueden detectar. Cada vez que olemos algo, en realidad estamos percibiendo compuestos orgánicos volátiles, pequeñas moléculas que se desprenden de los tejidos, la sangre o los fluidos corporales. En el caso del cáncer, los cambios metabólicos que provoca el tumor alteran esa firma química. Los perros, gracias a su olfato extremadamente sensible, son capaces de detectar concentraciones ínfimas de estos compuestos, muy por debajo del umbral humano. Esta capacidad ya se ha estudiado en otros contextos, como la detección de otros tipos de cánceres, enfermedades neurodegenerativas o incluso trastornos psicológicos. La pregunta ahora era si el hemangiosarcoma canino dejaba también una huella olfativa reconocible. Perros entrenados y pruebas a ciegas Para comprobarlo, el equipo liderado por una veterinaria de la Universidad de Pensilvania, trabajó con cinco perros de biodetección previamente entrenados para identificar olores asociados a distintas enfermedades. Ninguno de ellos había sido expuesto antes a muestras relacionadas con hemangiosarcoma. Los perros participaron en pruebas completamente a ciegas, utilizando un sistema automatizado de olfatómetros. Estos dispositivos presentan las muestras de sangre en un orden aleatorio y registran con precisión cuándo el perro investiga cada una. Si el animal mantiene el hocico el tiempo suficiente sobre la muestra correcta, recibe una señal sonora que le indica que ha acertado y puede ir a buscar su recompensa. Las muestras incluían suero sanguíneo de perros con hemangiosarcoma confirmado, perros con otras enfermedades no cancerosas y perros sanos. Todas eran nuevas para los animales, lo que permitía comprobar si realmente reconocían un olor específico y no aprendían por repetición. Resultados que invitan al optimismo En conjunto, los perros identificaron correctamente las muestras con hemangiosarcoma en un 70% de los casos, una cifra comparable a la obtenida en estudios similares sobre detección de cáncer humano mediante olfato canino. La sensibilidad y la especificidad también se situaron en ese mismo porcentaje, lo que indica que los animales distinguían de forma consistente entre muestras enfermas y no enfermas. Un dato especialmente relevante es que la precisión fue igual de alta en el primer contacto con cada muestra que en el conjunto total de las pruebas. Esto sugiere que los perros pudieron reconocer una firma olfativa real del tumor, y no que dependieran del refuerzo o del aprendizaje progresivo durante el experimento. El análisis estadístico mostró además que los perros eran diez veces más propensos a marcar una muestra con hemangiosarcoma que una muestra de perros con otras enfermedades, y más de trece veces más que una de perros sanos. Utilidades en el futuro Los investigadores insisten en que este estudio no pretende convertir a los perros en herramientas diagnósticas clínicas, sino demostrar que el hemangiosarcoma tiene un olor detectable. A partir de ahí, el siguiente paso sería desarrollar tecnologías capaces de identificar esa misma firma química, como pruebas de cribado basadas en sensores o análisis de sangre. La idea sería utilizar estos sistemas como una alerta temprana, por ejemplo en revisiones anuales. Ante un resultado sospechoso, se podrían realizar pruebas complementarias, cuando todavía existe margen de actuación. Detectar el tumor antes de que se rompa el bazo o se disemine podría cambiar radicalmente el pronóstico. Además, una detección más temprana permitiría investigar nuevos tratamientos y evaluar su eficacia en fases iniciales de la enfermedad, algo que actualmente resulta muy complicado porque la mayoría de los casos llegan demasiado tarde. El propio equipo investigador describe este trabajo como una ‘prueba de concepto’, un primer paso que abre una pequeña grieta en uno de los cánceres más temidos en la medicina veterinaria. Las conclusiones están limitadas por el número reducido de muestras, pero el mensaje incontestable es que el hemangiosarcoma deja rastro, y ese rastro puede detectarse. Referencia: Trained dogs can detect the odor of hemangiosarcoma in canine blood samples. Clara Wilson et al. The Veterinary Journal (2026)

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