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Pilar Alegría, la ministra que llevó la voz del Gobierno y vuelve a casa para intentar presidir Aragón

2026-02-05 - 05:05

"He sido muy feliz, pero ahora inicio mi camino más emocionante: vuelvo a mi casa, a Aragón". Con estas palabras se despidió Pilar Alegría (La Zaida, 1977) de su etapa en Moncloa para emprender un nuevo proyecto político en un territorio que conoce bien. La candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón afronta uno de los mayores retos de su carrera: disputar el Gobierno autonómico al popular Jorge Azcón, con una campaña centrada en la mejora de los servicios públicos y en reivindicar la "cercanía" con quienes vuelven a ser sus vecinos. Porque la Pilar Alegría de los últimos años no era la que llamaba puerta por puerta tras recorrer cientos de kilómetros en coche para pisar cada rincón de Aragón. Era la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes y, sobre todo, la portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, la voz que cada martes comparecía tras el Consejo de Ministros. Por eso, cuando se levantó por última vez de esa mesa y cruzó la sala de prensa, Alegría dejó atrás también el traje blanco que se había convertido en seña de identidad para enfundarse los vaqueros y lanzarse a una campaña en clave autonómica, más próxima, más terrenal y deliberadamente alejada del tono institucional. Quienes la conocen personalmente la definen como una persona "afable y muy cercana", aunque no esconden el carácter fuerte que tiene "en privado". "Se nota que es de pueblo", apuntan sus más próximos, que suelen recurrir a anécdotas para explicarlo. Una de las más repetidas es la de cómo se enteró de que iba a ser ministra. La llamada de Pedro Sánchez la pilló por sorpresa y lejos de Madrid. Alegría estaba en Cantabria, donde entonces vivía su hijo, cuando sonó el teléfono. "Cuando la llama Pedro (Sánchez) para decirle que iba a ser ministra, a ella le pilló por sorpresa, además, estaba en Cantabria porque allí vivía su hijo. Él la llama cuando Pilar estaba desayunando y, claro, se queda cuajada", explica una persona de su equipo más cercano. La continuación de aquel momento forma hoy parte del principal vídeo de campaña de Alegría. Tras colgar el presidente, llamó a su hermana, que estaba en la panadería de su pueblo. Amapola, la panadera, recuerda perfectamente la escena: "Estaba su hermana Olga en la panadería cuando Pili la llamó para decirle que Pedro le había comunicado que iba a ser ministra. Ella le dijo que llamara más tarde, que estaba en la fila del pan". Ese episodio se ha convertido en uno de los ejes del relato de campaña: Pilar Alegría como mujer sencilla y de pueblo, que empezó sus estudios en una escuela rural con la vista puesta en ir a la universidad. Eligió la de Teruel, donde cursó Magisterio, unos estudios que se pagó en parte recogiendo fruta en su localidad junto a una amiga. "Su amiga utilizó el dinero para sacar el carnet de conducir y Pilar ahorró para pagarse la universidad", comentan desde su entorno. En 2008, poco después de cumplir los 30 años, se convirtió en una de las diputadas más jóvenes del Congreso. Tras su etapa como diputada, regresó a Aragón en 2015 para incorporarse al Ejecutivo autonómico como consejera de Innovación, Investigación y Universidad, de la mano del entonces presidente Javier Lambán. También pasó por la política municipal como candidata del PSOE a la Alcaldía de Zaragoza: ganó las elecciones, pero la suma de la derecha impidió que gobernara. Su paso por la oposición fue breve. Menos de un año después, Sánchez la llamó para situarla al frente de la Delegación del Gobierno en Aragón. Lo que ocurrió después ya forma parte de la historia reciente. Durante su etapa al frente del Ministerio de Educación, Pilar Alegría tuvo que enfrentarse a situaciones inéditas, como decidir sobre la presencialidad en las aulas durante la pandemia. También impulsó la ley de FP Dual y trabajó en la reforma de la prueba de acceso a la universidad, la EBAU. Pero, por encima de todo, será recordada por ocupar el centro de la mesa en la sala de prensa de Moncloa. Responder cada martes a los periodistas no fue tarea sencilla, especialmente en una época marcada por crisis acumuladas, algunas de ellas tocándole muy de cerca. Alegría, pieza clave en la cúpula del PSOE, era cercana tanto al exsecretario de Organización Santos Cerdán, acusado de corrupción, como con Francisco Salazar, apartado de Moncloa y fulminado en Ferraz por denuncias de acoso sexual. Una de las principales polémica estalló cuando se hizo pública una comida entre Alegría y Salazar en un restaurante de Madrid, ya apartado de sus responsabilidades. La dirigente socialista defendió inicialmente el encuentro como "personal", pero con el debate ya instalado en la opinión pública acabó reconociendo que la reunión "fue un error". El episodio se coló de lleno en la campaña aragonesa, especialmente cuando el PP, con mayoría en el Senado, citó a Salazar en la comisión del 'caso Koldo' a pocos días de las elecciones. Pero no todo ha sido polémica. La campaña de Alegría también ha tenido momentos dulces, literalmente. Su recorrido por Aragón se ha medido en "muchos kilómetros" y en paradas inesperadas: una chocolatería en medio de la autovía en Huesca, que dejó a los vecinos muy sorprendidos... y dulces siempre de por medio. Vencillón, un pequeño municipio de 400 habitantes, se convirtió en protagonista de una de esas anécdotas. La hija de una vecina que cumplía 80 años le pidió por redes un vídeo de felicitación. Alegría no se conformó con grabarlo: se presentó en su casa con un ramo de flores para acompañar la tarta de cumpleaños. "Se quedó cuajada", recuerdan en su equipo. En cualquier caso, la próxima parada ya son las urnas, donde se sabrá si la campaña culmina con un sabor dulce o se queda en un regusto más amargo, como apuntan la mayoría de encuestas.

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