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'Pillion' y los clubs de moteros gays: ¿por qué las motos se vinculan al cuero y al BDSM?

2026-03-05 - 06:03

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército estadounidense adquirió una cantidad masiva de motos, más concretamente de los modelos Harley-Davidson WLA e Indian 741, que hizo que, con el final de la contienda, hubiera un excedente de vehículos que el gobierno vendió a precios irrisorios a sus soldados, especialmente a los veteranos. Esto se sumó también a que ciudades portuarias, como San Francisco o Nueva York, congregaron a gran parte del colectivo LGTBI entre sus reclutas, entre los que se creó dinámicas de dominación y sumisión por la jerarquía militar. Así nació gran parte de la cultura de los clubs de moteros de todo el mundo, que ha llegado hasta nuestros días y ha influenciado a películas como Pillion, la nueva adaptación de la novela Box Hill, de Adam Mars-Jones. Inspirados en el cine de los años 40 y 50, con James Dean en Rebelde sin causa o Marlon Brando en Salvaje, así como en artistas influyentes de la talla de Tom de Finlandia en los años 70, los actores Alexander Skarsgård y Harry Melling se preparaban con el Gay Bikers Motorcycle Club, uno de los muchos clubs de moteros LGTBI de Europa. "En el libro original, la acción transcurría en 1975, lo que queda bastante descontextualizado ahora. En la película se echan de menos las redes sociales y las aplicaciones, pero sí que se refleja muy bien lo que es la gente queer, la búsqueda de una comunidad, el sentirse identificado e incluido. Al final la gente a la que le gusta algo se acaba juntando, ya sean motos, tenis o internet. Los clubs de moteros son una cultura", señala @pekebiker, responsable de comunicación en Guaymoteros (asociación LGTBI española) e International Leather & Boots Spain (ILBS). En España, los clubs de moteros llevan existiendo desde 1910-1920, antes incluso de su popularización en EE UU, ligados al turismo y las competiciones, con asociaciones clave como Real Moto Club de España. Clubs que se reúnen cada fin de semana, algunos de sus miembros perteneciendo a varios de ellos, para disfrutar del asfalto en compañía y de conocer nuevos sitios y gente, tanto dentro como fuera de España, interconectados siempre a través de las redes sociales. ¿Por qué los moteros se vinculan al cuero y al BDSM? Más allá de la relación entre los clubs de moteros y la homosexualidad, su vinculación con el cuero y el BDSM nacía paralelamente. "Aunque se ha terminado desligando el fetiche de lo que es el vehículo, el cuero siempre ha empoderado a los moteros. Es algo así como el tacón para la mujer, que ayuda a que se sienta más atractiva. Su tacto, su olor, su sonido, su color... todo atrae a mujeres y hombres. No es solo exclusivo de los homosexuales. Es algo que pasa también con el olor a gasolina, que tiene algo que nos atrae, como les ocurre también a los conductores de Fórmula 1. Hay gente que incluso se apunta al club sin tener moto”, confiesa @pekebiker. De hecho, la organización europea que aglutina a todas las asociaciones del cuero y de su fetichismo se llama European Confederation of Motorcycle Clubs (EMC), lo que habla de la estrecha relación entre los amantes del cuero y los de las motocicletas. "El cuero también era un código en su momento para los homosexuales, al igual que el código de pañuelos. La evolución de la sociedad y la despenalización de la homosexualidad han ayudado a que ya no sea necesario ser motero para llevar cuero, por lo que Pillion también nos muestra a su protagonista con algunos de los monos de moteros más habituales actualmente, los cuales también son bastante eróticos", explica. @pekebiker alude al sistema de comunicación no verbal para los gays de EE UU en los años 70 y 80, el cual indicaba sus preferencias sexuales y sus fetiches. Un pañuelo en el bolsillo izquierdo para activos, uno en el derecho para pasivos y un color diferente para cada práctica sexual. Esto es trasladable ahora a elementos de la película dirigida por Harry Lighton, como el candado en el cuello y el cinturón de castidad para esclavos, o la llave y la chapa con un nombre para amos. "No tiene por qué ser tan extremo, pero es algo que sucede realmente. Escenas como aquella en la que Ray manda dormir en el suelo a Colin suceden en la vida real", declara @pekebiker, quien insiste en que estas jerarquías no solo se dan en el colectivo LGTBI, como ejemplifican también otras series como Hijos de la anarquía. "Algo que se refleja también en Pillion es que en los clubs sí que existe una cierta jerarquía, como se ve en el campamento. El tema de la dominación, más allá de la homosexualidad, se da en todos los terrenos. No solo pasa entre los moteros, también se da entre las sexualidades más visibles y las más ocultas", añade @pekebiker. Aunque es cierto que el responsable desliga los clubs moteros actuales de las prácticas sexuales BDSM, este explica el porqué de su interrelación. “Tanto en lo sexual como en lo emocional, hay gente que se clasifica entre el cuidador y el que quiere ser cuidado. Esto es lo mismo. Se trata de un sentimiento de pertenencia o de dependencia a ser cuidado, mientras que el otro está haciéndolo. Eso nos gusta a todos”, confiesa. @pekebiker insiste en la apertura a la diversidad de Guaymoteros, un club nacido con "el afán de salir con la moto sin necesidad de que haya ningún tipo de condición u obligación sexual", el cual se abre a que mujeres u hombres heterosexuales se sumen a ellos. Eso sí, entendiendo el espacio seguro que forma parte de este club y los lazos que se forjan entre sus miembros. "Sé que desgraciadamente estas películas se suelen terminar viendo como que sus protagonistas tienen problemas psicológicos y no tiene por qué ser necesariamente así. Simplemente es una opción más y es completamente respetable", concluye.

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