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Planes para el fin de semana: cerezos en flor, la guitarra flamenca y una 'troupe' de equilibristas

2026-02-27 - 08:53

1. Teatro: El jardín de los cerezos, de Anton Chéjov El jardín de los cerezos es la última obra que escribió Anton Chéjov y transmite la sensación del final de un capítulo vital, el aire de un tiempo que concluye, de una puerta que se cierra para siempre dejando en el olvido un tipo de existencia. Todo ello queda simbolizado en una casa y un terreno en el que florecen los cerezos. Sus frutos ya han dejado de aprovecharse, como relata Firs, el más anciano de la casa, ese mayordomo eterno y paradójico que deambula por las habitaciones añorando los tiempos previos a la liberación de los siervos. Recordando los bailes de salón de otras épocas, donde los invitados formaban parte de la aristocracia y vestían los mejores fracs, a diferencia de las fiestas actuales, pobladas por simples empleados municipales que acuden a regañadientes. Es el baile de El Gatopardo donde se cuelan los burgueses, anticipado cincuenta años por Chejov. Una tala de árboles tras la parcelación de las dachas, mientras se escucha llegar a los turistas. Nada será igual. Para Juan Carlos Pérez de la Fuente esta no es una producción cualquiera. Desde hace décadas lleva rondando en su cabeza la idea de acometer esta obra, quizás desde que la vio montada por alguno de sus profesores de la Escuela de Arte Dramático. Ha paseado alrededor de esa finca imaginaria y arbolada, esperando el momento idóneo para levantar a su gusto un particular Jardín de las delicias. La oportunidad le ha llegado en el teatro que dirige, el Fernán Gómez, en compañía de Ignacio García May, quien firma la versión. Cobra vida en un escenario en cinemascope que recuerda a la Rusia española que creó David Lean en Doctor Zhivago. Como si de un sueño se tratara, los personajes de esta despedida surgen entre veladuras y gasas, al lado de un teatrillos de títeres donde de vez en cuando se asoman tras desprenderse del sopor. La música llega como el eco apagado de un rito ortodoxo o de un último vals repetitivo y amenazante. Haciendo homenaje a su maestro Nieva, Pérez de la Fuente ha echado la casa por la ventana con un vestuario monumental de Rosa García Andújar. Lo que se ha ahorrado en diseño de escenografía -que es en parte suya y no ha cobrado, quede esto claro-, redunda en una fantasía de telas y bordados apabullante. Estamos en Rusia y eso se pretendía. Retiradas las cortinas, se abre tras el primer acto la desnuda profundidad del escenario teñido de verde, con un columpio que parece suspendido desde lo alto de la estatua de Colón. La acción respira y los jóvenes de la casa retozan. El espacio escénico se extiende por momentos al anfiteatro como un bosque. Cada espectador es un cerezo de ese entramado que pretende trocear el pícaro Lopajin, para dar fin a un mundo que parecía inamovible. El tiempo va aproximándose a su conclusión con un aire apagado, mientras la corriente viaja bajo los pies. Esta aventura postrera y otoñal se sostiene sobre notables interpretaciones. Carmen Conesa luce elegante y serena, aportando ese aire de despreocupación tan 'vie parisienne' de la que regresa de visita al pueblo. A su lado, Chema León modula su voz con acierto en el fundamental papel de Lopajin, y Marta Poveda imprime a Varya un carácter seco y riguroso antes de tirar las llaves al suelo con furia, gesto definitivo. Cuando las maletas quedan preparadas todos parten dejando olvidado a ese sirviente que pone el punto final a una era. Juan Carlos Pérez de la Fuente ha firmado el agotamiento de un mundo, ha cerrado una puerta a la que llevaba tiempo queriendo echar el cerrojo, desde que Chéjov la imaginó y él la comenzó a pintar. Hasta el 12 de abril de 2026 | Teatro Fernán Gómez | 22€ | Duración: 140' 2. Arte: No-res de Jordi Teixidor Seis décadas de creación del artista Jordi Teixidor (Valencia, 1941) se resumen en Alcalá 31, pero no con intención de componer una retrospectiva, como declaraba el comisario de la muestra, Ángel Calvo Ulloa, sino parando la mirada en algunos momentos puntuales de su carrera, con la particularidad de un punto de partida bien curioso: los cuadernos del artista. En el centro de la sala se ha dispuesto una gran mesa alargada donde vemos el trabajo previo de sus pinturas, de las que existen y de las que nunca existieron. Algunos de los frutos que emanaron de esos apuntes se encuentran en las paredes laterales de Alcalá 31. El título de la exposición es No-res, un término en catalán sobre el que Teixidor nos ilustra de este modo: "es una expresión que significa nada, pero es más rico porque engloba la posibilidad de una nada que contenga algo. Existe la posibilidad de la creación y eso abre la posibilidad de la relación con lo sagrado, con lo que no vemos, con lo inefable". "Dado el momento en que me encuentro -reconocía el artista-, no se trata de mostrar si pinto bien o no, sino en qué ha devenido Teixidor después de sesenta años. Hay aspectos de confrontación o dialéctica entre lo que ha podido ser y ha sido, y lo que no ha sido. En los cuadernos están también los cuadros que no he pintado. Lo que hay y lo que no hay". Es interesante para el tipo de pintura de Teixidor mantener las columnas a la vista, generando un precioso juego de superficies en claroscuro que proporciona una dimensión añadida a ese mundo de geometría y planos luminosos. Las cartelas contienen fragmentos de ensayos sobre la obra Teixidor y algunos diálogos que ha mantenido, ya que se trata de un gran conversador. Cuatro piezas dispuestas en una mesa (en la primera foto), las más antiguas de la exposición, parecen llevarnos hasta ese famoso bodegón de Zurbarán, de belleza inalcanzable. Poco más allá, un gran octógono con techo, abierto por un extremo, proporciona al visitante la sensación de entrar a una especie de templo en el que sólo se encuentra con las tres obras expuestas, en una comunicación íntima y focalizada. En relación al asunto del estilo, de si Teixidor tiene un estilo propio e inconfundible, el propio artista reconoce que no es así. "Lo importante es que haya una coherencia en cualquier de las posibilidades y variables de la pintura, aunque haya una diversidad. Podríamos hablar de abstracción, de geometría, de orden y espacio, pero no hay un estilo que relacione unos y otros. Eso no es habitual en el mundo del arte", reconocía Teixidor recorriendo la muestra. No quiero finalizar esta recomendación sin dejar aquí un apunte del artista sobre nosotros, los que contemplamos su arte: "Me gusta la palabra contemplador más que espectador. Contemplar va más allá de la mirada, y supone estar predispuesto para comprender, conocer y enriquecerse. Al final, que esa contemplación genere una reflexión es lo que debe producir cualquier obra de arte". Punto y final. Del 19 de febrero al 19 de abril de 2026 | Sala Alcalá 31 | Entrada libre 3. Flamenco: la guitarra de Gerardo Núñez El guitarrista Gerardo Núñez estará el sábado por la mañana en la Fundación Juan March para desgranar los palos flamencos esenciales en un recital que se prevé con enjundia y rigor. Con esta cita se inicia un ciclo titulado ¡Ritmos!, que profundiza en este concepto musical de importancia radical. A lo largo de cuatro conciertos, en sucesivos sábados a partir de este que nos ocupa, se explorará cómo la dimensión rítmica ha moldeado el discurso musical: de los compases irregulares del flamenco a la repetición obsesiva del minimalismo, pasando por los patrones métricos de las danzas barrocas o las metamorfosis del piano moderno. Gerardo Núñez (Jerez de la Frontera, 1961) ofrecerá, en este primer programa del ciclo, su versión de palos como la rondeña, farruca, soleá, soleá por bulerías, tanguillos y algunos apuntes de sevillanas. Será un concierto que tendrá algo de didáctico, lo cual siempre es de agradecer para aproximarse y profundizar en el mundo del flamenco, pero contando con un as de la guitarra. En las notas al programa, David Calzado comenta que la profesionalización de los artistas flamencos se debe a los cafés cantantes, donde además se fijó un repertorio que se mantiene hoy en día, y es el que descubriremos en las manos de Gerardo Núñez. Núñez comenzó su carrera acompañando a grandes figuras del cante en la Cátedra de Flamencología de Jerez. Trabajó junto a Paco Cepero, ingresó en la compañía de Mario Maya y desarrolló una trayectoria junto a la bailaora Carmen Cortés, componiendo la música de sus principales espectáculos. En los años ochenta inició su fusión con el jazz, colaborando con figuras como Paquito D’Rivera, Danilo Pérez o John Patitucci. Entre los premios que ha recibido, destacan dos Giraldillos de la Bienal de Sevilla, el Premio Nacional de Flamenco de la Cátedra de Jerez y la Medalla Nikolai Rubinstein del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. Dentro de poco participará en el Festival de Flamenco en Nueva York, ciudad a la que se siente muy vinculado por los muchos trabajos y conciertos que allí ha realizado, donde participará en un homenaje al maestro Sabicas. sábado 28 de febrero, 12:00h | Fundación Juan March | Duración: 60' | Un tercio del aforo se repartirá en taquilla una hora antes del acto. 4. Cine: Buster Keaton con música en directo El Trío Arbós pone música de cuerda a grandes clásicos del cine mudo desde hace tiempo, y regresa como es habitual al Círculo de Cámara, un ciclo que ya lo acoge como si fuera de casa. La película escogida para este domingo es una de las obras más célebres de la comedia del Hollywood de los años veinte: Steamboat Bill, Jr. (El héroe del río), codirigida en 1928 por Charles Reisner y Buster Keaton, quien además protagoniza la cinta. Además, curiosamente Buster Keaton estuvo en el Círculo de Bellas Artes, como se ha recordado recientemente por esta entidad, que está de aniversario. El conjunto interpretará una partitura original del pianista, compositor y arreglista californiano Stephen Prutsman, escrita específicamente para trío. Prutsman, colaborador habitual del Cuarteto Kronos, es reconocido por su extraordinaria capacidad para fusionar estilos y crear lenguajes musicales que dialogan con la imagen de forma orgánica y expresiva. El filme narra la historia de un joven que intenta demostrar su valentía ante su padre, capitán de un barco fluvial, enfrentándose a situaciones desafiantes cargadas de ingenio y de los inolvidables gags cómicos que convirtieron a Keaton en uno de los grandes iconos del cine mudo. El concierto-proyección es ideal para acudir con amigos o en familia y disfrutar juntos de un gran clásico del cine mudo con música en directo, combinación que cada vez va a resultar más especial, en este mundo en que cualquier imagen generada en la actualidad es una incógnita. Domingo, 01 de marzo. 19:00 h. | Teatro Fernando de Rojas. Círculo de Bellas Artes de Madrid | De 5 a 30€ 5. Teatro: Gula/Gola en el Auditorio Pilar Bardem de Rivas La actuación de Oriol Pla en Gula/Gola es uno de los mayores derroches de energía interpretativa que se ha visto sobre un escenario, combinado con un talento actoral versátil y profundo. Tal fue la sensación y expectación creada durante las representaciones llevadas a cabo recientemente en el Teatro Valle-Inclán, que las localidades para las cinco semanas en cartel habían volado antes de estrenarse. El viernes 27 de febrero estará en Rivas. Gula nos habla de la soledad que busca una salida a través del consumo compulsivo, siempre desde los esquemas del humor; de la vulnerabilidad de un ser que muestra su ingenuidad sin disfraz, pero con temor infantil. Un homenaje al clown, a la capacidad de imprimir toda la fuerza a una actuación a través del cuerpo y sus resortes, casi en un ejercicio circense. No en vano, Oriol Pla pertenece a una familia vinculada al mundo del circo y por ello se le observa tan suelto en registros diversos donde pasa de una gestualidad muy acentuada a un dominio del lenguaje corporal asombroso. Una máquina expendedora de bebida y comida basura, además de una pequeña mesa cercana, son prácticamente los únicos elementos escenográficos con los que se enfrenta el protagonista, aunque más tarde aparecerá uno de esos arcos que había en los parques infantiles antes de que se convirtieran en ecológicos y sostenibles. Poco ecológica parece la comida y bebida que engulle Oriol Pla durante la función, escenificando una frenética bacanal que convierte el escenario en un campo de batalla abandonado tras el enfrentamiento. No extraña que tenga que recurrir a algún digestivo, cuando el furor desaparece. "Cuando uno está inmerso por la gula constante, olvida la importancia de aceptarnos en nuestra naturaleza. Hay que detenerse, superar el miedo, las trampas, el pánico, la necesidad constante de respuesta. Y por eso es difícil, mientras no dejemos de engullir, encontrar las palabras adecuadas para comunicarnos". Son palabras de Pau Matas y Oriol Pla, los creadores de este espectáculo que se presenta en Rivas en única función. Viernes 27 de febrero | Auditorio Pilar Bardem (Rivas) | 6€ 6. Circo: Collectief d'Equilibristes en Teatros del Canal El circo de Collectif d’équilibristes representa la tendencia por creaciones colectivas especializadas en una única disciplina. Con Le Complexe de l’Autruche (El complejo del avestruz), los componentes de este grupo francés fundado en 2010 ejecutan el 28 de febrero y el 1 de marzo un concierto de equilibrio sobre manos o lo que comúnmente se conoce como hacer el pino. La compañía gala ha hecho de esta disciplina, habitualmente solitaria, su terreno de juego y creación; un acto coral, coreográfico y, también, casi filosófico. Y este espectáculo es su máxima expresión. Ironiza con esa idea que expresa su título de esconder la cabeza como un avestruz, es decir, desentenderse de las cosas, no implicarse. Sus nueve artistas le dan la vuelta al dicho con humor, de modo que en lugar de rehuir el mundo lo miran de frente, pero desde una posición invertida, bocabajo. Así, caminan, se mueven, se apoyan unos a otros sobre las manos en un equilibrio perfecto, coreográfico, de cuerpos en tensión que oscilan entre el riesgo y la calma, entre el control y el temblor. Pero no solo sobre las manos. Recuperan la posición natural y bailan, corren y cantan con los pies en la tierra. Estético, coral, coreográfico, lleno de imágenes, Le complexe de l’autruche deslumbra con el virtuosismo técnico de sus artistas emergentes. 28 de febrero y 1 de marzo | Teatros del Canal (Sala Concha Velasco) | Desde 9€ | Duración: 70' | Recomendado a partir de 6 años

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