Planet, una empresa de satélites fundada por exingenieros de la NASA, se convierte en actor clave en la guerra de Irán
2026-03-21 - 07:00
La guerra ya no solo se libra sobre el terreno. También se observa, se analiza y, en muchos casos, se anticipa desde el espacio. En los últimos años, las imágenes de satélite comerciales han cambiado por completo la forma en la que se cuentan los conflictos: han permitido seguir bombardeos casi en tiempo real, verificar ataques y contrastar versiones oficiales sin necesidad de acceso a información clasificada. Lo hemos visto en Ucrania, en Gaza y ahora también en el conflicto con Irán. Basta con que una empresa publique una imagen para que, en cuestión de minutos, analistas de todo el mundo la comparen, la geolocalicen y extraigan conclusiones. Es lo que se conoce como inteligencia de fuentes abiertas (OSINT, Open Source Intelligence): información pública que, bien analizada, puede tener un valor casi estratégico. Pero esa transparencia tiene un problema evidente. La misma imagen que permite a un periodista contar qué ha ocurrido también puede servir a un ejército para medir el impacto de un ataque, ajustar su estrategia o preparar el siguiente movimiento. En este contexto, la compañía Planet Labs ha decidido introducir cambios en la distribución de sus imágenes. Según explicó la empresa en un comunicado enviado a clientes y recogido por el medio especializado Ars Technica, aplicará un retraso obligatorio de 96 horas en la publicación de nuevas imágenes tomadas sobre determinadas zonas de Oriente Medio. En concreto, la medida afecta a imágenes captadas sobre los Estados del Golfo, Irak, Kuwait y áreas de conflicto cercanas. Durante ese periodo, las imágenes no estarán disponibles en su archivo habitual. La excepción son determinados usuarios gubernamentales autorizados, que seguirán teniendo acceso inmediato en el marco de “operaciones de misión crítica”, según detalla la propia compañía. La decisión llega después de que imágenes difundidas por Planet permitieran observar los daños provocados por ataques iraníes contra bases estadounidenses en la región. Estas fotografías, de acceso comercial, mostraban con claridad estructuras afectadas y cambios sobre el terreno tras los ataques. Qué es Planet Labs y cómo puede influir en el conflicto de Oriente Medio Fundada por exingenieros de la NASA, Planet Labs lleva años construyendo una de las mayores constelaciones de satélites de observación de la Tierra. Su objetivo siempre ha sido claro: fotografiar todo el planeta a diario. Esa ambición, que sobre el papel suena a transparencia total, es precisamente lo que ahora empieza a generar fricciones. El detonante ha sido reciente. Algunas de sus imágenes permitieron observar los daños provocados por ataques iraníes contra bases estadounidenses. No era información clasificada ni filtrada: era simplemente una fotografía tomada desde el espacio y publicada como parte de su servicio habitual. Pero el contenido planteó la posibilidad de que sus imágenes estuvieran ayudando a alimentar la guerra. La respuesta de la empresa fue introducir un retraso de 96 horas en la publicación de ciertas imágenes. Cuatro días pueden no parecer demasiado tiempo, pero en un conflicto armado lo es. En términos tecnológicos, la diferencia entre ver algo en tiempo casi real o con cuatro días de retraso cambia completamente su utilidad. Las imágenes satelitales no solo sirven para documentar lo que ya ha pasado, también permiten evaluar daños con precisión, identificar qué objetivos han sido alcanzados y cuáles no y detectar patrones en la defensa o en la respuesta del enemigo. Es lo que en jerga militar se conoce como battle damage assessment. Si una imagen está disponible en cuestión de horas, puede integrarse en ese análisis casi de inmediato. Si llega cuatro días después, pierde gran parte de ese valor táctico. El escenario sobre el terreno ya ha cambiado, las unidades se han movido y las decisiones se han tomado. La imagen sigue siendo útil, pero ya no para operar, sino para entender a posteriori. Así, podría seguir teniendo valor, por ejemplo, para un análisis periodístico, pero para un ataque. Por eso 96 horas, si bien no bloquean el acceso a la información, sí lo desincronizan. Es una forma de mantener la transparencia sin ofrecer una ventaja directa en tiempo real. Por el momento, la compañía no ha detallado cuánto tiempo se mantendrá esta restricción ni si se aplicará a otros conflictos o regiones en el futuro.