Por qué algunos perros y gatos tienen los lagrimales sucios y cómo limpiarlos
2026-02-04 - 06:15
Es una escena muy habitual, sobre todo en perros y gatos de pelaje claro, que el pelo alrededor de los ojos aparece siempre húmedo, apelmazado y teñido de un tono rojizo o marrón oscuro que parece imposible de eliminar del todo. A veces no hay legañas evidentes ni signos claros de enfermedad, pero el aspecto sucio de los lagrimales acaba preocupando. En muchos casos, ese rastro no es más que la consecuencia visible de cómo drenan las lágrimas en determinados animales. No es doloroso ni grave por sí mismo, pero tampoco es algo que deba ignorarse sin más, porque una zona constantemente húmeda puede favorecer infecciones, irritaciones cutáneas y molestias crónicas. Entender por qué ocurre, y sobre todo cómo limpiarlo de forma segura, es importante para no caer en remedios caseros bienintencionados pero contraproducentes, algunos tan extendidos como desaconsejados por la veterinaria. Qué son las manchas Las llamadas manchas de lágrimas son restos de secreción ocular que, en lugar de drenar correctamente hacia el interior de la nariz, se desbordan y resbalan por el pelo del hocico. Con el tiempo, ese goteo constante deja una marca visible que suele adquirir un color rojizo o marrón. El tono no aparece por suciedad externa, sino por la presencia de porfirinas, unas moléculas que contienen hierro y que se eliminan de forma natural a través de las lágrimas, la saliva o la orina. Cuando las lágrimas se acumulan en exceso sobre el pelo, las porfirinas reaccionan con el oxígeno y tiñen el pelaje. En animales oscuros pasa más desapercibido; en los blancos, es imposible no verlo. El papel de los lagrimales Tanto perros como gatos tienen conductos nasolagrimales encargados de llevar las lágrimas desde el ojo hasta el interior de la nariz. Cuando estos conductos no drenan bien, ya sea por su forma, por una obstrucción parcial o por la propia anatomía del animal, las lágrimas buscan la salida más fácil: la cara. Esto es especialmente frecuente en razas braquicéfalas, es decir, de hocico corto y ojos grandes y expuestos. En estos casos, no siempre hay una enfermedad detrás, sino que simplemente, la anatomía no favorece un drenaje eficaz. Aun así, si un animal que nunca tuvo lagrimales sucios empieza a presentarlos de forma repentina, conviene consultar con un veterinario para descartar infecciones, alergias u otros problemas oculares. Epífora o lagrimeo excesivo En los gatos, esta producción excesiva de lágrimas recibe el nombre de epífora. Suele manifestarse como humedad constante bajo los ojos y, con el tiempo, como manchas oscuras en el pelo. De nuevo, las razas de cara achatada, como persas, himalayos o exóticos, tienen más predisposición. La epífora suele ser un problema más estético que grave, pero no deja de ser una señal de que algo no drena correctamente. Puede estar relacionada con obstrucciones del conducto lagrimal, con la forma del párpado o con irritaciones leves pero persistentes. Si el aspecto de la secreción cambia, aparece mal olor o el animal se frota los ojos con insistencia, la visita al veterinario deja de ser opcional. Cómo limpiar los lagrimales de forma segura La limpieza regular ayuda a evitar que la humedad constante derive en infecciones cutáneas o irritaciones. Lo ideal es hacerlo con productos pensados específicamente para uso ocular veterinario o, en su defecto, con suero fisiológico estéril. La limpieza debe ser suave, sin frotar, arrastrando la suciedad hacia afuera y usando siempre una gasa distinta para cada ojo. No se trata de blanquear el pelo a toda costa, sino de mantener la zona limpia y seca, respetando la sensibilidad del ojo. También es importante evitar materiales inadecuados, como los discos desmaquillantes de algodón, por ejemplo, que pueden soltar fibras que acaban dentro del ojo. Las gasas estériles o los discos de tela reutilizables diseñados para este fin son una opción mucho más segura. La manzanilla: por qué nunca debe usarse Aquí conviene ser tajantes. La manzanilla no es una buena idea. Nunca. Una infusión de manzanilla no es estéril. El agua, incluso hervida, puede contaminarse fácilmente en un entorno doméstico donde no existen condiciones de asepsia. Además, la manzanilla contiene compuestos que, lejos de calmar, pueden irritar aún más la mucosa ocular, especialmente en ojos sensibles o ya inflamados. Aplicarla en los ojos de perros o gatos no solo no soluciona el problema de base, sino que puede empeorarlo y abrir la puerta a infecciones. Si apetece una manzanilla, que sea para beberla caliente y lejos de los animales. Para los ojos, existen alternativas seguras, eficaces y baratas que no implican riesgos innecesarios. Cuándo hay que ir más allá de la limpieza Si pese a una higiene adecuada los lagrimales siguen muy húmedos, el pelo huele mal, aparecen secreciones espesas o el animal muestra molestias, es posible que haya una causa de salud detrás. En algunos casos, el veterinario puede valorar si existe una obstrucción del conducto lagrimal y, si es necesario, realizar un lavado específico bajo sedación. También pueden intervenir alergias, infecciones o problemas en las pestañas que hacen que el ojo esté continuamente irritado. La limpieza ayuda, pero no sustituye al diagnóstico. Un problema común Los lagrimales sucios son frecuentes y, en muchos casos, inevitables por la propia morfología del animal. No convierten a un perro o a un gato en descuidado, ni dicen nada sobre la atención y los cuidados que recibe. Pero tampoco deberían normalizarse sin más. Cuidar los ojos con productos adecuados y desterrar mitos como el de la manzanilla es una forma sencilla de mejorar su bienestar diario.