¿Por qué la NASA está empeñada en enviar cohetes con hidrógeno a la Luna? Todas las claves
2026-02-20 - 14:23
Parece que la cuenta atrás para que la NASA mande de nuevo una tripulación a la Luna ya está activada. Un hecho que en las últimas semanas se ha enfrentado a un problema para nada novedoso, como son las fugas de combustible. Durante las pruebas del megacohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), los ingenieros han tenido que detener los ensayos repetidamente porque el hidrógeno líquido superenfriado insiste en escaparse de los tanques. Como se explica, ninguna novedad, pues este es uno de los principales conflictos que ha causado a lo largo del tiempo retrasos históricos e inestabilidad, pero aun así, pese a ser impredecible, la agencia espacial sigue apostando por él. ¿Por qué motivos? Un combustible delicado, pero el más eficiente del mundo El hidrógeno líquido es uno de los combustibles más ligeros en el mundo, 14 veces más que el aire de la Tierra. Sin embargo, su baja densidad hace que los ingenieros de la agencia espacial tengan que enfrentarse a problemas habituales como fugas, pues sus moléculas, que son diminutas y deben mantenerse a una temperatura de -423 grados Fahrenheit, son capaces de colarse entre cualquier junta. Pero esta particularidad hace que sea completamente eficiente, pues tiene la característica esencial para todo trabajo aeroespacial: que no pesa. Esto favorece así el impulso específico, el llamado por la NASA 'lsp', el mayor de todos los combustibles, lo que significa que genera una fuerza de empuje inigualable en relación con su peso. Esto permite, por tanto, al cohete levantar más carga útil, como pueden ser suministros, módulos y, por supuesto, astronautas hacia la órbita lunar. En este punto cabe recordar que la misión Artemis II no implica que estos tripulantes vayan a pisar la Luna, sino que será un viaje tripulado que orbitará alrededor del satélite para probar sistemas de soporte vital de la nave Orion, con el fin de que el alunizaje se pueda realizar en una tercera misión, la Artemis III. Una decisión obligada por política Si la utilización de hidrógeno líquido como combustible termina mayormente retrasando las misiones o incluso con explosiones en despegue de cohete, ¿por qué la NASA sigue utilizándolo? Pues empresas como SpaceX o Blue Origin prefieren combustibles más manejables para el despegue inicial como el metano o el queroseno RP-1. Esta es la pregunta estrella, sobre todo en las últimas semanas tras los problemas que ha presentado la misión Artemis II. La respuesta, más allá de la eficiencia anteriormente comentada, también se encuentra en la política. La decisión, por tanto, no solo es meramente científica, también entra en juego el Congreso de los Estados Unidos. Desde el organismo se aprobó una ley que obligaba a la NASA a construir el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) utilizando el hardware, los contratistas y la plantilla del retirado transbordador espacial, que ya usaba hidrógeno, según cuenta Casey Dreier, jefe de política espacial de la organización sin fines de lucro Planetary Society. Esta herencia tecnológica evitó así la pérdida de empleos e infraestructuras, pero, sin embargo, también heredaron sus problemáticas, en este caso, la sensibilidad del hidrógeno y sus problemas de fugas.