Posible ridículo de Aston Martin en Australia: se plantean retirarse en las primeras vueltas
2026-03-02 - 21:23
La situación de Aston Martin va de mal en peor. Tras unos tétricos test de pretemporada en Baréin, los 'espías' esperaban dar un gran salto hacia el frente en el Gran Premio de Australia, el que dará el pistoletazo de salida a la temporada 2026 de Fórmula 1, pero según la prensa italiana, el equipo de Silverstone se plantea presentarse, dar un par de vueltas y retirarse. La fiabilidad del nuevo AMR26 es un problema de los gordos, incluso más que su aparente lentitud sobre la pista. Si no se puede rodar, no se puede entender el coche, y los límites presupuestarios impuestos por la competición en los últimos años no permiten a una escudería destrozar sus motores impunemente en cada carrera. De hecho, los componentes de la complicada unidad de potencia, son limitados. Un equipo, por ejemplo, no podrá montar más de tres MGU-K (generadores de energía cinética para recargar la potencia eléctrica) durante la temporada sin ser penalizado. Las vibraciones generadas por el motor de combustión en el Aston Martin destrozan las baterías, de nuevo un componente limitado. Y es que el equipo liderado por Adrian Newey, según Motorsport Italia, no confía siquiera en acabar una carrera completa de Fórmula 1. De hecho, durante la simulación en los test de pretemporada, el AMR26 dejó tirado a Fernando Alonso. Por ello, y con el fin de no meterse en problemas económicos y de rendimiento desde el primer fin de semana de la temporada, los 'espías' valoran seriamente la posibilidad de presentarse al Gran Premio de Australia, recoger la información posible, medir su rendimiento en clasificación y retirarse pasadas unas pocas vueltas el domingo. A pesar del mazazo que esto supondría para Fernando Alonso, Lance Stroll y sus respectivos aficionados, la situación para Aston Martin es absolutamente desesperada, y dado que el rendimiento puro del monoplaza, sin contar con la aparentemente nula fiabilidad, parece dejarles igualmente muy lejos de los puntos, este movimiento estratégico podría, además de destrozar la imagen pública de las marcas involucradas en el desastre, ahorrar a los verdes algún quebradero de cabeza más adelante si es que son capaces de darle la vuelta a la situación.