PP y Vox se encomiendan a una triple negociación para cumplir con "las urnas" entre acusaciones mutuas de bloqueo
2026-03-17 - 04:43
Una vez superada la maratón electoral de Extremadura, Aragón y Castilla y León, PP y Vox se remangan para formar gobierno en las tres comunidades. Ambos partidos coinciden en que las urnas les han pedido que sumen fuerzas para conformar una "mayoría alternativa" a Pedro Sánchez, a pesar de haberse acusado mutuamente de bloquear las conversaciones durante la última campaña. La formación de Alberto Núñez Feijóo asegura que la pelota está en el tejado de los de Santiago Abascal y que la tercera fuerza debe dejar atrás el "bloqueo" y decidir si entran a formar parte o no de los ejecutivos. Vox no esconde su voluntad de entrar en los gobiernos autonómicos, aunque deja el debate sobre el reparto de consejerías para más adelante. De momento, en Bambú reclaman "negociaciones serias" sobre "medidas concretas". Las conversaciones están en marcha. En Génova eran conscientes de que el diálogo entre ambos partidos no tomaría un buen ritmo hasta el fin de los comicios en Castilla y León, algo que achacaban a la estrategia electoral de los de Abascal, aunque en Bambú la lectura era justamente la contraria. Este lunes, en plena resaca postelectoral, el líder popular dio un golpe en la mesa, avisando de que "ya está bien de excusas" e instando a Vox a asumir su responsabilidad y desatascar las negociaciones. Los populares quieren hacer valer su "músculo" electoral frente a la formación que ha quedado en tercer puesto en los tres comicios. Feijóo subrayaba este lunes que el mandato de las urnas es que sus candidatos ganadores gobiernen y se forme "una mayoría a partir del programa del PP". Los de Abascal coinciden en que la prioridad ahora debe ser la formación de gobiernos. "Nos vamos a entregar a esa tarea sin descanso", afirmó el presidente del partido, enfatizando que en las tres comunidades que están en stand by deben armarse "unos gobiernos que reflejen el resultado de las urnas". El quid de la cuestión está en cómo materializar ese reflejo de las urnas. Los planes de gobierno de los populares recogen políticas que comparten ambas formaciones y a las que Feijóo apeló en su discurso de este lunes: bajada de impuestos "en vez de asfixiar a las familias", construcción de vivienda, inversión en infraestructuras, servicios públicos de calidad, combatir la okupación, controlar la inmigración irregular, apoyar la natalidad, luchar contra la inseguridad y revisar las políticas climáticas en un sector clave como el campo. Escenificados los puntos de encuentro, el líder popular reivindicó su "documento marco" como el punto de partida para gestar los pactos. Hasta el momento, según Feijóo, "nadie conoce ninguna objeción de fondo a esas líneas por parte de Vox" ni "nadie ha señalado que hay en ellas algo incompatible con sus posiciones". El texto recoge líneas genéricas para encauzar las alianzas pero también exige la "proporcionalidad" que los ciudadanos han establecido en las urnas, el compromiso de los de Abascal para aprobar los cuatro presupuestos de la legislatura y un seguimiento del cumplimiento de los acuerdos. Aunque a través del documento marco el PP pone "las carta boca arriba", Génova señala que cada territorio tiene su "particularidad" que habrá que tener en cuenta en cada negociación. Esos matices territoriales los deslizaron los propios candidatos populares a su llegada a la Junta Directiva Nacional de este lunes. El ganador de las elecciones en Castilla y León —donde se ha frenado el avance de Vox—, Alfonso Fernández Mañueco, expresaba su deseo de gobernar en solitario porque garantiza "mayor crecimiento económico, mejor gestión de los servicios públicos y una estabilidad política". Pero, al mismo tiempo, sugiere que la base para las conversaciones con Vox sea el documento que hace cuatro años dio lugar al gobierno de coalición castellanoleonés. En cambio, María Guardiola, la ganadora popular en Extremadura, insistía en que lleva desde diciembre con la mano tendida para llegar a un acuerdo con Vox, asegurando que no ha parado "de tener contactos y trabajar" y mostrándose confiada en que, después de estos más de dos meses, las negociaciones "den sus frutos" próximamente con los de Abascal "dentro [de los ejecutivos] o como quieran". También el presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, dejaba la pelota en el tejado de la tercera fuerza. "La pregunta es si Vox está dispuesto a asumir la responsabilidad de los gobiernos porque gestionar una consejería es extremadamente complicado", avisó. "Es evidente que necesitamos presupuestos y ponernos de acuerdo en medidas pero que digan qué quieren hacer", insistió. "Estaría bien escuchar una única voz en el PP", ironizaba Abascal este lunes sobre las distintas posturas de los barones populares. "Que no se preocupen, que vamos a gobernar en las tres regiones, pero antes de afrontar eso queremos una negociación medida a medida y con plazos de cumplimiento. No vamos a hablar ni de sillones ni de posiciones en los gobiernos hasta que no esté claro que somos capaces de ponernos de acuerdo", añadió, recalcando así la voluntad de Vox de entrar en los gobiernos autonómicos y cerrando la puerta a un apoyo externo a gobiernos del PP en solitario. "Donde haya posibilidad de programa de gobierno, habrá gobierno de coalición; donde no, será porque hay gobierno [del PP] con el PSOE o porque decidan convocar elecciones otra vez", planteó, priorizando así pactar un acuerdo con "medidas concretas" antes de entrar al reparto de carteras. Fuentes de Vox subrayan que, si llegan, los pactos se harán comunidad a comunidad y no necesariamente en el mismo orden del paso por las urnas, sino en función del avance de las negociaciones. De este modo, no llegar a un acuerdo en Extremadura, que es donde más desconfianza hay entre ambas formaciones, no sería impedimento para no hacerlo en Aragón o en Castilla y León, a pesar de que la comunidad de María Guardiola fue la primera que celebró elecciones. En todo caso, desde Bambú creen que si el PP se sienta "en serio" hay margen para pactar en los tres territorios antes de los comicios de Andalucía, aunque no se ponen ningún horizonte temporal concreto. Insisten en que lo importante es el contenido. "¿Queremos repetición electoral? En absoluto, me parecería una irresponsabilidad pero hay que ver si somos capaces de formar un programa de gobierno, que es lo principal", añadió el lunes Abascal, que dijo estar dispuesto a hacer borrón y cuenta para que los "ataques" intercambiados en la última campaña no empañen las negociaciones. Concretamente el presidente de Vox afeó a los populares que les hayan tildado de "populistas", "extremistas" o de "querer tirar seres humanos al mar". "Nosotros como si no nos lo hubiesen dicho. Vamos a responder a la voluntad de las urnas y vamos a intentar formar un gobierno", aseguró. "Sin prisa pero sin pausa. Esto no es una telenovela de si nos hablamos mucho o poco o si nos llevamos bien. Es un debate mucho más importante respecto a si somos capaces de ponernos de acuerdo en medidas concretas", zanjó. De momento, en la sede de los populares reina la prudencia que exige Vox para no romper los lazos y no avanzan si se ha concretado un calendario de futuras reuniones.