Probamos el nuevo Citroën C5 Aircross eléctrico, un SUV que confirma su apuesta por el confort
2026-01-28 - 10:40
Durante los últimos días he convivido con el nuevo Citroën C5 Aircross eléctrico, en su versión de 210 CV y batería de 73 kWh. Una semana de uso real (trayectos urbanos, autopista, carreteras secundarias y vida familiar) que deja claro hasta qué punto el SUV francés ha cambiado respecto a su antecesor. El C5 Aircross estrena segunda generación y lo hace alineándose con la profunda renovación que Citroën ha aplicado a toda su gama en los últimos años. Desde el Ami hasta la Jumper, todo ha pasado por el quirófano, y el SUV más grande de la marca no iba a ser menos. Ahora crece en tamaño, en ambición y, sobre todo, en electrificación. Más grande por fuera, más lógico por dentro A simple vista ya se percibe que este C5 Aircross ha ganado empaque. Mide 4,65 metros de largo, 1,90 de ancho y 1,66 de alto, con una distancia entre ejes de 2,78 metros gracias a la nueva plataforma STLA Medium del grupo Stellantis. En el día a día, ese crecimiento se traduce en una sensación clara de coche más asentado y, sobre todo, más espacioso. El diseño apuesta por líneas más limpias y una aerodinámica muy trabajada (clave en esta versión eléctrica) con un Cx de 0,75. Detalles como los faros Matrix LED, las 'Light Wings' traseras, el nuevo logotipo de inspiración retro o las llantas de 19 pulgadas en este acabado Max refuerzan una imagen moderna, sin estridencias. Interior Dentro es donde el salto resulta más evidente. El salpicadero adopta un diseño horizontal, con un volante de dos radios y algo que se agradece mucho: botones físicos para las funciones esenciales. La instrumentación digital de 10,25 pulgadas y la pantalla central vertical de 13,6 pulgadas dominan el conjunto, con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, integración de ChatGPT y un práctico espacio portaobjetos tras la pantalla, aunque no es extraño olvidarte al salir lo que dejes ahí, porque no es fácil verlo. Los materiales combinan superficies agradables al tacto con otras más duras, pero bien ajustadas, y se apuesta por textiles y acabados que refuerzan la idea de sostenibilidad. Todo sin caer en el exceso de negro piano. Confort como mantra... con un matiz importante Citroën nunca ha escondido su obsesión por el confort, y este ë-C5 Aircross es una buena prueba. Los asientos Advanced Comfort, con un mullido especialmente blando, permiten recorrer muchos kilómetros sin fatiga. En una semana de uso, ese enfoque se nota, especialmente en trayectos largos. Las plazas traseras ofrecen ahora más espacio real: hay 5 centímetros extra para las piernas y casi 7 centímetros adicionales para la cabeza, gracias al aumento de la batalla. Sin embargo, aquí aparece una de las decisiones más discutibles para nosotros de esta nueva generación. El C5 Aircross prescinde de los tres asientos traseros independientes que caracterizaban al modelo anterior, y que además podían desplazarse longitudinalmente y ajustar sus respaldos de forma individual. Aquella solución convertía al C5 Aircross en uno de los SUV más modulables del segmento, especialmente cómodo para familias, tanto por versatilidad como por facilidad para instalar sillas infantiles o adaptar el espacio según las necesidades del momento. Ahora se mantiene un respaldo abatible y reclinable en proporción 40/20/40, pero se pierde parte de esa flexibilidad que era casi un sello propio del modelo. Ahora es, simplemente, otro SUV más igual al resto. El maletero, eso sí, cumple con nota: 565 litros de capacidad en todas las versiones mecánicas y más de 1.600 litros con los asientos abatidos. Así se mueve el C5 Aircross eléctrico La versión probada monta un motor eléctrico delantero de 210 CV y 343 Nm de par, asociado a una batería de 73 kWh que homologa 520 kilómetros de autonomía. En condiciones reales, con temperaturas frías y bastante desnivel, el consumo se ha movido entre los 17 y los 19,5 kWh/100 km, cifras razonables para un SUV de su tamaño y peso (2.109 kilos en vacío). La suspensión Advanced Comfort vuelve a marcar la diferencia. Sus topes hidráulicos filtran muy bien baches y juntas, ofreciendo una pisada suave y muy orientada al confort, sin caer en sensaciones excesivamente blandas. No es un coche pensado para una conducción deportiva, pero sí para viajar relajado, que es justo lo que promete. Echamos de menos quizá una dirección algo más precisa y menos filtrada, pero el coche es para lo que es, y para un uso diario y familiar, cumple con nota, porque la comodidad, el espacio, el equipamiento y la facilidad de uso, hacen que sea una alternativa muy interesante en el segmento. Equipamiento y precios La gama se estructura en cuatro acabados: You, Plus, Business y Max. Desde los niveles básicos ya incluye asistentes como control de crucero adaptativo con función Stop & Go, detector de fatiga, climatizador bizona o faros LED. El ë-C5 Aircross eléctrico de 210 CV arranca, con descuentos, en 37.490 euros, sin aplicar ayudas porque, de momento, no hay nada aprobado por el Gobierno. La unidad probada, en acabado Max, se sitúa en 49.090 euros, sin descuentos también. Tras una semana con él, queda claro que este C5 Aircross eléctrico no busca ser el más deportivo ni el más tecnológico del segmento. Su apuesta sigue siendo el confort, el espacio y la facilidad de uso diaria. Y en todo esto, cumple. Aunque, eso sí, la desaparición de los tres asientos traseros independientes deja la sensación de que, en el camino, se ha perdido una de sus señas de identidad más valoradas.