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¿Pueden los VTC usar los carriles bus-taxi en las ciudades españolas?

2026-03-10 - 19:03

La figura de los vehículos de transporte con conductor (VTC) se popularizó hace apenas una década en España con la llegada de las flotas de Uber o Cabify; sin embargo, su figura jurídica ya estaba regulada en la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT) desde finales de los años 80. De esta forma, la convivencia entre taxistas y conductores de VTC es una realidad desde el siglo pasado. Hoy en día, muchos taxistas también disponen de licencia de VTC y realizan carreras indistintamente; por ello cada día cuesta más y más distinguir hasta dónde llegan las condiciones de unos y otros. Todos desempeñan la misma función y, desde el 1 de agosto de 2019, ambos tipos de vehículos tienen la obligación de llevar la placa azul con caracteres en blanco en la matrícula trasera, al igual que los taxis. Sin embargo, por el momento, los vehículos de transporte con conductor no pueden utilizar el carril taxi. ¿Qué diferencias hay entre la licencia de un taxi y la de un VTC? El taxista suele ser trabajador autónomo y titular de su propia licencia, aunque puede contratar asalariados. En el caso de los VTC, lo habitual es que la autorización pertenezca a una empresa y que los conductores trabajen como empleados de esa compañía. Además, el coste de una licencia de taxi es mucho más alto que el de una de VTC. En ciudades grandes como Madrid o Barcelona, comprar una licencia de taxi en el mercado de segunda mano puede superar los 150.000 euros, debido a que el número de licencias está limitado y son un bien escaso. En cambio, una autorización VTC tiene un precio mucho más accesible, que suele rondar entre los 5.000 y los 10.000 euros, y su disponibilidad no está tan restringida territorialmente. Diferencias entre el servicio de un taxi y el de un VTC Una gran diferencia es la captación de clientes. El taxi puede recoger pasajeros directamente en la calle o en las paradas habilitadas para ellos en zonas de gran afluencia como estaciones de bus, de tren, aeropuertos..., además, también pueden aceptar servicios previamente reservados. El VTC, en cambio, funciona exclusivamente con contratación previa, por lo que no puede captar viajeros en la vía pública. Otra variación supone la accesibilidad al viaje y la información que un servicio y el otro aportan al usuario que lo solicita. Los VTC se han adaptado a las nuevas tecnologías y a sus conductores se les exige un tiempo mínimo de contratación con el fin de preparar una hoja de ruta con los datos del conductor, el vehículo y el destino; sin embargo, los taxis no cuentan con una aplicación móvil o web en la que reservar y conocer el coste del viaje antes de realizarlo. Además, la tarifa de una carrera de taxi también varía en función del tiempo que dura, por lo que influyen factores como la ruta escogida, el tráfico y la velocidad a la que circula el taxista.

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