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¿Puedes soltar a tu perro en el campo? Esto es lo que debes comprobar antes

2026-03-06 - 07:43

Dudar sobre dónde podemos (y dónde no) soltar a nuestros perros es una de las preguntas más habituales entre quienes conviven con ellos. Entre recomendaciones bienintencionadas, advertencias alarmistas y normas que cambian según el lugar, muchos propietarios acaban con la sensación de que llevar al perro suelto es, simplemente, ilegal en cualquier circunstancia. Sin embargo, la realidad normativa es más matizada y depende en gran medida del municipio y del contexto concreto. El educador canino y divulgador en redes sociales Daniel Pardos aclara que la idea de que un perro debe ir siempre atado por ley "no es del todo cierta". Según explica, en entornos rústicos o de campo la clave está en consultar la normativa local antes de tomar una decisión. "Siempre que queráis soltar a vuestro perro en zonas rústicas, en zonas de campo, lo que tenéis que ver es las normas que tiene cada municipio", señala. Pardos apunta que existen localidades donde está permitido llevar al perro suelto si permanece controlado y dentro de un radio determinado respecto a su responsable. Además, recuerda que no todos los espacios naturales son equivalentes. "Encontraréis zonas que son de especial protección donde nunca se podrá soltar", advierte, subrayando la importancia de respetar tanto la señalización como la conservación del entorno. En áreas urbanas, su postura es aún más clara: no recomienda llevar al perro suelto salvo en espacios específicamente habilitados, como parques caninos o zonas preparadas para ello. Siempre que queráis soltar a vuestro perro en zonas rústicas, en zonas de campo, lo que tenéis que ver es las normas que tiene cada municipio Incluso dentro de grandes ciudades existen excepciones reguladas por horarios o áreas concretas. Pardos menciona el caso de la Comunidad de Madrid, donde determinados parques permiten la suelta en franjas horarias específicas. Cuando no existen ordenanzas municipales concretas, explica, entran en juego las normas autonómicas y, en última instancia, la legislación nacional. Más allá de la legalidad, el educador insiste en la responsabilidad individual como criterio fundamental. "¿Cuándo voy a soltar yo a mi perro? Cuando lo tenga controlado", afirma. El control implica no interferir en el paseo de otras personas o animales, respetar a ciclistas y evitar que el perro altere la fauna o el equilibrio del entorno natural. "En la naturaleza no se tiene que notar que hemos pasado", resume. En definitiva, si no existe un control real sobre el comportamiento del animal, no debe ir suelto. Una recomendación que, más que una norma jurídica, apela a la convivencia y al respeto compartido del espacio público y natural.

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