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Qué opciones tengo si quiero cambiar mi hipoteca de variable a fija ante la amenaza del euríbor

2026-03-20 - 03:30

El Banco Central Europeo ha decidido mantener los tipos de interés a pesar del contexto de tensión geopolítica y la guerra en Irán que presionan la inflación al alza. Así, estos se mantendrán en el 2% hasta por lo menos la próxima reunión del organismo. Un valor muy sensible a estos movimientos es el euríbor, el valor de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España, que se suele adelantar a las decisiones del BCE incluso antes de que se produzcan. A pesar de que en esta ocasión el organismo ha decidido apostar por la estabilidad como estaba previsto, los mercados siguen pendientes del conflicto y sus consecuencias futuras. En el caso del euríbor, desde que se inició el conflicto ja pasado en pocos días de situar su valor medio diario en torno al 2,2 al 2,5%. La media del mes se sitúa ya en el 2,415% , superior a la media del mes de febrero. Como indican los analistas, el mercado se mueve en un escenario de prudencia, pero el BCE ha enviado un mensaje claro: rebaja las previsiones de crecimiento y asume que la inflación repuntará. El escenario de recortes se ha paralizado y se descuenta que los inversores esperan esos tipos altos sin necesidad de nuevas subidas en función de los precios de la energía y de la inflación. Por ello, quienes tienen una hipoteca a tipo variable contienen la respiración. Como indica Pablo Vega, experto en finanzas Roams, en una hipoteca media este escenario podría implicar un incremento de unos 170 euros al año para aquellos que les toca renovar la cuota próximamente. Existen varios elementos para protegerse, como una amortización en función de si se quiere abaratar la mensualidad o el plazo. En un contexto de incertidumbre como el actual, los analistas ponen en valor el papel de las hipotecas fijas como mecanismos para evitar sustos ante repuntes inesperados del euríbor, aunque todo depende del perfil. Por ello, muchos propietarios que en su día optaron por la hipoteca variable al estar muy baratos los tipos y el euríbor en negativo ahora se plantean pasar a una fija para ganar en tranquilidad. En el mercado hipotecario tampoco es todo blanco o negro. Las hipoecas mixtas permiten un interés estable durante los primeros años y después uno variable, donde entra también en juego el diferencial para ayudar a controlar las fluctuaciones. No obstante, todos aquellos que se plantean este cambio de hipoteca fija a variable deben saber que tienen dos opciones: la novación y la subrogación. La novación consiste básicamente en hacer un pacto con el propio banco en el que ya se estaba. La entidad y el propietario llegan a un pacto para modificar el tipo de interés de la hipoteca. Se produce entonces un cambio de condiciones con el que se puede ampliar el capital que se solicitó, cambiar el plazo, modificar el tipo de interés y revisar las comisiones de la hipoteca. Existen también una serie de gastos vinculados a este movimiento. Principalmente, como indican desde 'HelpMyCash' una comisión máxima del 0,05% aplicable en los tres primeros años y una comisión de tasación, que suele costar unos 300 euros. El banco también asumirá unos gastos. En este caso lo que se produce es un cambio de banco. La nueva entidad hace una oferta con las nuevas condiciones y se pone en contacto con la vieja para verificar el saldo pendiente. La entidad antigua tiene siete días naturales para entregar ese certificado y 15 días naturales para ofrecer nuevas condiciones del préstamo. Si nada se modifica durante esas dos semanas, se otorga la escritura de subrogación. El nuevo banco asume la escritura y transfiere a la antigua el importe correspondiente al capital pendiente e intereses y comisiones. Como en el caso anterior, hay una comisión máxima del 0,05% aplicable en los tres primeros años y una comisión de tasación, que suele costar unos 300 euros. El cliente debe informarse también de las nuevas condiones para valorar el cambio. En cualquiera de los dos casos -y especialmente en el segundo- el banco pedirá garantías y requisitos, como si se fuera a firmar una hipoteca de cero. Estps consisten en un trabajo estable, buen sueldo, que el importe pendiente no supere el 80% del valor de la vivienda o que no existan impagos. De estas dos opciones también puede producirse una reducción del diferencial, la parte que se suma al euríbir para calcular el interés. El resultado puede suponer una reducción de la cuota mediante novación o subrogación, esta vez, con una comisión que dependerá de la escritura y que será de hasta el 1%. Una hipoteca fija puede dar más seguridad en contextos de incertidumreb y facilita poder negociar las condiciones con el banco al no depender de las fluctuaciones o el nerviosismo del mercado (aunque no solo depende de esto ya que también influye el diferencial pactado o determinadas bonificaciones). Antes de hacer cualquier mocimiento hay que estudiarlo bien porque puede acabar suponiendo una desventaja. Por ejemplo, puede suponer que si el euríbor baja se pague más a la larga. Hay que tener en cuenta también que una hipoteca fija puede subir por causas contractuales específicas que van desde el periodo de carencia a pérdida de bonificaciones o retrasos. En la actualidad los bancos están empezando ya a dar hipotecas fijas con intereses del 3%, es decir, las están subiendo. Además, el coste medio de una hipoteca fija es del 2,91% según el INE. Como explican desde 'HelpMyCash' hay otro escenario en el que se puede cambiar la hipoteca de variable a fija. Consiste en firmar un préstamo hipotecario nuevo y para ello habrá que abonar una tasación, una comisión de amortización anticipada de hasta el 1% o los gastos de cancelación registral que pueden suponer hasta 1.000 euros.

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