Que tu perro lama los ojos y las orejas de otro tiene nombre y mucho significado
2026-02-02 - 06:15
A simple vista puede parecer un gesto extraño, incluso incómodo para quien lo observa sin conocer el lenguaje canino. Un perro que lame con suavidad los ojos o las orejas de otro suele despertar dudas entre muchos tutores: ¿está nervioso?, ¿es una manía?, ¿debería impedirlo? Lo que para el ojo humano puede resultar desconcertante es, en realidad, una de las expresiones más delicadas y valiosas de la comunicación entre perros. Comprender cómo se comunican los perros va mucho más allá de identificar gruñidos o movimientos de cola. Su lenguaje es corporal, sutil y profundamente contextual. Para los tutores caninos, aprender a leer estas señales no solo mejora la convivencia, sino que previene conflictos y permite acompañar emocionalmente a los animales con mayor respeto. "Los perros hablan constantemente entre ellos y con nosotros, pero muchas veces no sabemos escucharlos", explican Víctor Padilla y Alba Fernández, educadores caninos de la escuela Olfateando el mundo. El 'allogrooming' Uno de esos mensajes silenciosos recibe el nombre de allogrooming. Se trata del acicalamiento social entre perros, una conducta afiliativa que fortalece los lazos del grupo y refuerza la confianza mutua. "Cuando un perro lame zonas tan sensibles como los ojos o las orejas de otro, no lo hace al azar", señalan los educadores en uno de sus vídeos divulgadivos en Instagram. "Está comunicando calma, confianza y una clara intención de evitar el conflicto". Lejos de ser un simple gesto de afecto, el allogrooming cumple una función social muy concreta. A través de él, los perros regulan tensiones, leen el estado emocional del compañero y construyen cohesión dentro del grupo. "Es una conducta muy profunda, cargada de significado, que solo aparece cuando hay una base de seguridad entre los individuos", apuntan Padilla y Fernández. Está comunicando calma, confianza y una clara intención de evitar el conflicto Sin embargo, como ocurre con cualquier señal del lenguaje canino, el contexto lo es todo. No siempre que hay lamidos hay bienestar. La clave está en observar la respuesta del perro que los recibe. Si se aparta, se queda rígido, bosteza repetidamente o muestra signos de incomodidad, el mensaje cambia por completo. "En esos casos ya no hablamos de conexión, sino de estrés mal gestionado o de una interacción que no está siendo consensuada", advierten los expertos en comunicación canina en el vídeo compartido en el que puede verse un ejemplo de allogrooming sano. Para los tutores, aprender a distinguir estas sutilezas es fundamental. Interpretar correctamente gestos como el allogrooming ayuda a no intervenir de forma innecesaria y a ofrecer entornos más seguros y ajustados a las necesidades emocionales de los perros. Entender su lenguaje es, en definitiva, una forma de cuidar mejor.