TheSpaineTime

Queratosis actínica, la lesión precancerosa que enrojece el cuello de Trump

2026-03-03 - 20:03

La salud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, preocupa. Ya no es solo por los moratones que muestran sus manos o la hinchazón de sus piernas. O esos momentos en los que aparentemente dormita durante la celebración de un acto público. Ahora inquieta su piel. Una fotografía mostró una zona enrojecida con costras de color marrón que sobresalía por encima de su camisa, en el lado derecho del cuello. La Casa Blanca intentó zanjar con rapidez una nueva especulación sobre la salud del presidente, aunque sin dar muchos detalles. «El presidente Trump utiliza una crema muy común, que es un tratamiento preventivo para la piel, recetado por el médico de la Casa Blanca», dijo el médico presidencial Sean Barbabella. También aclaró que utiliza esa terapia desde hace una semana y que el enrojecimiento tan llamativo desaparecería «en algunas semanas». No aclaró, sin embargo, ni el tipo de tratamiento utilizado ni, por supuesto, el problema de la piel que le ha obligado a utilizarlo. Pero el diagnóstico, a ojos de varios dermatólogos consultados, parece claro. Se trataría de una queratosis actínica, una lesión cutánea precancerosa muy común en personas de piel clara que aparece en zonas habitualmente expuestas al sol, como la cara, el cuero cabelludo, las manos o el cuello. También es normal en personas de edad avanzada, como Trump (79 años), tras años de acumulación de daño solar y exposición al aire libre. «Sin valorar el caso concreto, porque no somos sus médicos, lo que sí podemos decir es que Trump es el perfil típico de paciente con daño solar crónico. A partir de cierta edad es muy frecuente desarrollar lo que llamamos 'campo de cancerización', es decir zonas de piel fotoexpuesta donde existen múltiples lesiones precancerosas microscópicas o visibles », detalla Carmen Carranza, dermatóloga del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Este tipo de lesiones si no se tratan pueden evolucionar a un tipo de cáncer de piel denominado carcinoma espinocelular. Y el tratamiento es sencillo, aunque visiblemente agresivo. Consiste en aplicar una crema cuya reacción provoca un enrojecimiento intenso y cierta inflamación e incluso pequeñas costras durante varias semanas, como las que muestra el cuello del presidente estadounidense. «De hecho, cuanto más reacciona la piel, más suele indicar que el tratamiento está actuando sobre células dañadas. Al final, el resultado es una piel nueva que tiene que estar muy protegida del sol». Los tratamientos utilizados son tópicos (aplicación en loción o crema). Se llaman quimioterapias tópicas como 5–Fluoruracilo o inmunomoduladores. «Es algo muy habitual en dermatología y no implica necesariamente un problema grave, sino al contrario: suele formar parte del manejo preventivo del cáncer cutáneo en pacientes con daño solar acumulado», insiste Carranza. El dermatólogo Antonio Clemente coincide con el diagnóstico de la doctora Carranza, a la vista de lo que muestra la imagen. «Con todas las precauciones, lo más frecuente es que se trate de una queratosis, aunque este tipo de tratamientos tópico también se pueden utilizar para tratar un carcinoma basocelular superficial, un tipo de cáncer también relacionado con la exposición solar. La irritación que causa la terapia es una reacción necesaria «porque estimula el sistema inmune para que haya una regeneración de la piel y se destruyan las células cancerosas«, cuenta Clemente. La imagen que ha vuelto a poner en el centro la salud de Trump se tomó el pasado lunes, durante una ceremonia de entrega de la Medalla de Honor y tras un fin de semana en el que Estados Unidos ha lanzado un ataque militar contra Irán.

Share this post: