REE tardó más de una hora en avisar a Adif del apagón, que paró trenes hasta siete horas después de empezar a recuperarse el sistema
2026-03-19 - 13:00
El 28 de abril de 2025, Red Eléctrica tardó más de una hora en informar a Adif de que se había producido un cero eléctrico nacional que dejó sin corriente eléctrica a hogares, industrias, negocios y también a la red ferroviaria, que para entonces ya estaba paralizada y no se retomó hasta unas siete horas después de las estimaciones que comunicó el operador del sistema. La interrupción de los trenes terminó perjudicando a 1,4 millones de personas que viajaban o debían viajar en 1.879 trenes afectados. "Se ha conocido que REE comunicó la incidencia a los administradores de las infraestructuras ferroviarias alrededor de las 13.45 horas", dice la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en un apartado de su análisis y recomendaciones que ha publicado este jueves sobre el apagón, que dedica específicamente a sus efectos sobre la circulación de los trenes, que se interrumpió, dado que funcionan con electricidad. El 28 de abril del año pasado el sistema eléctrico se vino abajo definitivamente a las 12.32 horas, de modo que Red Eléctrica tardó una hora y 13 minutos en avisar a Adif, en un momento en el que previsiblemente los trenes ya no tenían corriente eléctrica para seguir circulando. El informe de Competencia también muestra el decalaje, de unas siete horas, entre la estimación que la compañía que preside Beatriz Corredor hizo en aquella primera comunicación con Adif del momento en que se empezaría a recuperar el suministro eléctrico y el momento en el que pudieron volver a circular los trenes. En aquel momento, informó de que "en el plazo de seis horas se recuperaría progresivamente el suministro por razones geográficas", el tiempo que coincide con lo que tardaron las centrales eléctricas de ciclo combinado en arrancar de nuevo para participar en la reposición del sistema". Según recuerda la CNMC, el suministro eléctrico para el sector ferroviario y, por tanto, la circulación, se restableció a las 7 de la mañana del 29 de abril, aunque todavía en una situación que provocó retrasos superiores a dos horas en casi 100 servicios de alta velocidad y la supresión de otros 70 trenes, que afectó a unos 30.000 pasajeros. En el momento del apagón, había 61.000 dentro de distintos trenes de los 1.879 que en total se vieron afectados el 28 y el 29 de abril, resultando afectadas 1,4 millones de personas. Los menores problemas se plantearon en la red convencional, con más estaciones dentro de áreas pobladas y accesible que permitieron ser evacuados por sus propios medios. Peor fue la situación de los 51 trenes de larga distancia y otros 13 de media distancia. Salvo 16 casos en que se encontraban en estaciones, los demás tuvieron que ser remolcados por locomotoras diésel de Adif y Renfe en operaciones de "rescate" que duraron hasta cuatro horas. Los viajeros de dos trenes permanecieron a bordo "en plena vía durante la noche", relata el informe de la CNMC. Añade que la recuperación el 29 de abril del servicio ferroviario fue "lenta", "especialmente en Cercanías por la necesidad de retirar los trenes que ocupaban la vías y trasladar maquinistas". "Al final del día, la mayor parte del tráfico había vuelto a la normalidad", dice. No comprometió la seguridad de los viajeros ni de la red El ferroviario es uno de los sectores específicos que incluye la CNMC en su análisis y recomendaciones sobre el apagón que ha publicado este miércoles porque es una actividad regulada con una "práctica dependencia total" del suministro eléctrico. Aunque advierte de que no tiene competencias sobre la "resiliencia" de la infraestructura ferroviaria ante un corte de suministro eléctrico como el del 28 de abril, se detiene en los efectos que tuvo sobre la circulación de trenes porque "pudo afectar a la percepción del usuario sobre la confiabilidad del ferrocarril" y, en este caso, "perjudicar su competitividad" como modo de transporte. Según sus propias conclusiones, los pasajeros no deberían tener una imagen negativa sobre lo sucedido aquel día porque el sistema ferroviario "hizo lo que está programado para hacer: pararse de forma segura ante un fallo eléctrico grave", dice Competencia. El apagón provocó la desconexión de las subestaciones eléctricas de la red ferroviaria y de la señalización y detuvo de forma automática los trenes "sin comprometer la seguridad de los viajeros ni la de la red". Esta actuación, sugiere el informe, es lo único que podía hacer, porque considera que "no es realista, a día de hoy, dotar a toda la red ferroviaria de respaldo suficiente para operar sin red eléctrica" como sucedió el 28 de abril del año pasado. No obstante, Competencia "proseguirá su análisis" de si Adif como las operadoras -Renfe, Ouigo e Iryo- disponían de planes de contingencias y de emergencias ante "perturbaciones significativas del tráfico", que sí entran dentro de sus competencias.