Relato de un trasplantado: «Era más fácil que me tocara el Euromillón que el riñón que llevo»
2026-03-25 - 06:50
En un trasplante hay tres partes implicadas: donante, médicos y paciente. Tres palabras distintas en busca de un mismo significado: vida. Porque son muchos los casos de personas que, por el acto generoso de los donantes y sus familias, pueden seguir disfrutando de sus vidas y contando cómo un trasplante les ayudó a seguir adelante. Incluso cuando el mismo no tuvo el resultado esperado. Como cada último miércoles de marzo, es un buen día para conmemorar el Día Nacional del Trasplante . Aunque para ellos, el día es aquel en el que volvieron a nacer, el que recuerdan como si fuera su cumpleaños, el día en el que fueron trasplantados. Francisco Prieto es trasplantado de hígado. El 11 del 11 del 22 su vida dio un giro cuando, tras un primer aviso que no prosperó, le comunicaron que tenían un órgano sano para él. Con 57 años, tenía mucha vida por delante aún para disfrutar, y esta operación ya le ha llevado a los 61 con ganas de ayudar a los demás y valorar lo que tiene. «Recuerdo que perdí 32 kg de peso durante la enfermedad; mi pena es que ya lo he recuperado», bromea Francisco antes de reconocer que «si bien este día es importante, yo celebro con mucho más ahínco el día del donante porque, gracias a él, estoy aquí hablando contigo ». La experiencia, la ayuda que tuvo por parte de los médicos y el cariño de su gente más cercana derivó en que Francisco quisiera devolverle a la sociedad lo que esta le había dado. Así, ahora forma parte de la Asociación de Enfermos y Trasplantados Hepáticos de Sevilla y Huelva «Ciudad de la Giralda, en la que «hacemos voluntariado en el hospital, vamos a acompañar al paciente y a sus familiares». Y es que hay dudas que asaltan a un trasplantado nada más ser intervenido. «Porque claro, a ti te han cambiado un órgano y vas a tener que estar medicándote ya de por vida para evitar el rechazo. Y la gente pregunta que qué es el rechazo, si yo tengo un hígado nuevo y me han dicho que es compatible. Pues lo puedes perder porque tu cuerpo, tus propias defensas, son muy sabias y atacan a lo que 'no es tuyo'», relata Francisco. Un ataque, pero al corazón, fue el que sufrió Manuel a sus 48 años de edad. Comía con unos amigos cuando sintió un dolor muy fuerte que le mandó al hospital. Este vecino de Brenes pasó un largo tiempo en el Hospital Virgen Macarena hasta que, en un segundo infarto, fue trasladado al Virgen del Rocío la noche en la que se cayó el muro del Bazar España. Como si de una fecha de cumpleaños se tratara, recuerda que el 21 de marzo de 1999 recibió la llamada de su cardiólogo comunicándole que había un trasplante para él. El caprichoso destino le tenía reservada otra a él y a sus hijos. «En septiembre de ese mismo año a mi mujer le da un ictus y se queda en la cama. Se me juntaron muchas cosas», recuerda Manuel que, sin embargo, prefiere agradecer por lo que ha podido seguir viviendo. «Llevo 27 años trasplantado de corazón y, desde entonces, empecé a trabajar en la Asociación de Trasplantados de Corazón e Insuficiencia Cardíaca de Andalucía, en la que «realizamos actividades, tenemos pisos de acogida para enfermos y familiares y realizamos campañas informativas y que animan a la gente a donar. Estoy muy orgulloso de poder servir a otras personas, ya que antes lo hicieron conmigo». Sara se enfrentó a un problema de riñón con 31 años y una niña de cuatro años a su cargo. Como toda madre, su principal temor era no superar la enfermedad y que su hija se quedara sin ella. Tras año y medio llegó un primer trasplante, que rechazó a la semana, pero por el que pelearon seis años, cuando ya no se pudo hacer más por el órgano. Tras otros cinco años y medio en hemodiálisis, llegó su pequeño milagro. « Era más fácil que me tocara el Euromillón que ese riñón que era genéticamente idéntico a mí. Desde entonces mi vida es maravillosa, tengo una fuerza que no he tenido nunca en la vida», asegura con alegría esta mujer que disfruta ahora de cada momento como si fuera el último. «Siempre llevo dos plumas en la cabeza . Una representa las alas de mi donante, que se ha convertido en un ángel; y la otra mis alas, porque nunca había tenido alas para tener la vida tan plena que tengo ahora», destaca esta mujer trasplantada que nunca se rindió a pesar de que la salud no siempre estuvo de su parte. En los peores momentos, el recuerdo de su hija le hacía tirar hacia adelante. «Me dijeron que me olvidara de ser madre y tengo una niña con 21 años ya que ha sido el motor de mi vida, que con esos ojos azules que me decían: escucha, tú para adelante», sentencia. «La vida no es una película de Hollywood», así comienza su relato a ABC José Ignacio Ruiz , padre de un niño con insuficiencia renal al que donó un riñón pero que el cuerpo de su vástago no aceptó. Tocó reponerse y seguir remando con la fuerza del padre que hace todo por mejorar la calidad de vida de su hijo, y la solución pareció llegar al fin a los dos años, cuando un nuevo riñón de un donante entró en escena. Operado en el Virgen del Rocío de Sevilla, este nuevo órgano le dio para vivir seis años más tranquilo, hasta que de nuevo dejó de funcionar. Ahora, Quique, que así se llama el hijo, se somete a 10 horas diarias de diálisis mientras estudia ingeniería y trabaja en un bar de copas para pagarse los estudios. «Siempre estaremos agradecidos a esas familias que, en un momento tan duro como un fallecimiento, dicen sí a la donación que deja vida para otras personas. El Día Nacional del Trasplante es muy bonito porque está lleno de lágrimas que dan vida , las de los que se van y las de los que se pueden quedar», sentencia este padre de trasplantado que sigue en su misión de fomentar la donación que, entre otras personas, devuelva una vida completa y sin preocupaciones a su hijo.