Relojes de cuco, tartas de chocolate y bosques infinitos: la ruta perfecta para viajar con niños fuera de España
2026-02-05 - 06:15
En Europa hay infinidad de destinos para hacer un viaje en familia desde España, pero hay quienes prefieren alejarse de las grandes capitales del continente, como París, Roma, Londres o Viena, y optan por pasar una semana en la naturaleza más asombrosa. Para todos los que disfrutan explorando parajes de ensueño y de una tranquilidad inquebrantable, no hay mejor lugar para perderse que la Selva Negra en Alemania. Este descomunal bosque de más de 10.000 hectáreas se encuentra en la parte más suroccidental del país germano, casi en la frontera con Francia, y es sin duda una de las regiones forestales más extraordinarias del planeta. Desde ciudades increíbles hasta pueblecitos de cuento de hadas, pasando por balnearios y miles de kilómetros de rutas, es un enclave perfecto para pasar una semana con los más pequeños de la casa a la par que se huye de las grandes masificaciones. Una ruta ideal de una semana por la Selva Negra El mejor punto de origen para comenzar la ruta por la Selva Negra es sin duda la ciudad de Baden-Baden, una de las ciudades más majestuosas de Alemania, ya que fue un destino muy concurrido por la nobleza en siglos pasados; además, en ellas se puede disfrutar del lujoso balneario de las Termas de Caracalla, de origen romano y que es ideal para relajarse antes de encarar una semana apasionante por el corazón de Europa. Tras explorar la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad debido a su importancia termal, es hora de poner rumbo a dos pueblos increíbles escondidos en este expenso bosque, Bad Wildbad y Gengenbach, dos de las localidades más bonitas de Europa y en las que se además de pasear por sus pintorescas calles, también se pueden vivir aventuras que encantarán a los niños, como completar el itinerario por pasarelas de madera en un entorno alucinante o visitar granjas con muchos animales. El recorrido por este tesoro natural europeo puede continuar con otras villas llenas de encanto, como Schiltach o Triberg, donde se encuentra toda una maravilla: el reloj de cuco más grande del mundo. Tras recorrer otros tantos kilómetros, se llega a la gran joya de la corona de la Selva Negra, que no es otra que la ciudad de Friburgo, uno de los destinos más infravalorados del mundo y que sin duda sorprende a sus visitantes. En la urbe, la cual se puede conocer en unos dos días, finaliza una ruta apasionante de una semana por uno de los lugares más extraordinarios del continente y que es una alternativa magnífica a los destinos más típicos para hacer un viaje inolvidable en familia, ya que cada rincón de este extenso entorno es sin duda fascinante. Además, en tesoro lleno de vegetación se pueden degustar algunas delicias típicas de la región, como una gran variedad de quesos o exquisitas tartas de chocolate.