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Renfe dice tener 10 compañías interesadas en ser socias de su empresa de autobús, que limita a las pymes un 15% de servicios

2026-03-17 - 19:50

Renfe asegura que ya hay "al menos" una decena de empresas o de grupos de empresas de autobuses que se han interesado por ser socias de la empresa participada para prestar servicios de transporte por carretera a sus pasajeros cuando las obras en la red ferroviaria o incidencias fortuitas impidan hacerlo en tren. La operadora espera que antes de que termine el año pueda estar creada una nueva sociedad que tanto pymes del sector como grandes empresas europeas rechazan de forma tajante. En el caso de las primeras, previsiblemente solo podrán optar al 15% de los servicios, normalmente mediante contrataciones de urgencia, mientras que las segundas estará vetadas con condiciones que les harán "muy difícil" participar. Hace quince días que Renfe anunció su intención de asociarse con una compañía de autobuses o grupo de compañías para prestar directamente los servicios en autobús de los planes alternativos de transporte cuando sus pasajeros no pueden continuar en tren en un determinado tramo, ya sea por obras en la red planificadas de antemano por Adif o por incidencias sobrevenidas, como el talud en el tramo entre Málaga y Antequera como consecuencia de las lluvias torrenciales de enero y febrero y que impedirán operar íntegramente la línea de Alta Velocidad entre Madrid y Málaga, en principio, hasta finales de abril. De 200 a 300 autobuses diarios para suplir al tren Según sus cifras y cálculos de Renfe, desde 2020 la necesidad de autobuses para estos planes alternativos de transporte cuando no puede circular el tren se ha incrementado de forma sostenida, pasando de una media diaria 33 -y 49 de "pico"- aquel año a una media en 2025 de 283 diarios -con picos de 425-. Para 2026, las proyecciones según los planes de Adif les indican un bajón de estas cifras -a 196 autobuses diarios de media y 294 en los picos- para volver a despegar en 2027 hasta 344 autobuses necesarios de media al día y picos de 516. En conjunto, para los próximos nueve años Renfe calcula que necesitará una medida de 200 o 300 autobuses diarios para trasladar a sus pasajeros de tren. La reflexión que ha hecho Renfe para lanzarse a crear una empresa en la que tendrá el 51% de la participación y una compañía o consorcio el 49% restante es que con esta fórmula puede asegurarse el servicio a un mejor precio. Para ello, piensa invertir unos 61 millones al año -que elevan la factura a casi mil millones si se tiene en cuenta la posibilidad de una prórroga para estirar la existencia de esta sociedad de 10 a 15 años-. Son 10 millones más de la media de 50 millones al año que cree que necesitará en la próxima década para que sus pasajeros puedan hacer parte del recorrido en autobús cuando no sea posible seguir en tren. Mantiene que también estarán bien empleados porque evitarán que, como pasado en dos ocasiones por ejemplo recientemente por las obras de la R-5-, queden desiertas licitaciones porque las empresas consideran el precio que se ofrece es bajo y terminen cerrándose condiciones que Renfe consideran excesivamente caras. Con los 61,5 millones al año que costará garantizar los servicios de autobús con esta empresa participada, la operadora asegura que se ahorrará entre nueve y 13 millones al año en un gasto que entre 2020 y 2025 creció un 825%, de 7,3 millones hace seis años a 68,1 el año pasado. En 2026 se espera un descenso hasta los 42,9 millones y un nuevo repunte en 2027, ,hasta los 68,4 millones Grandes empresas en detrimento de medianas y pequeñas Los detalles que hasta el momento se van conociendo apuntan a que serán las grandes empresas las que puedan optar a ser socias de Renfe y a una distribución de los trabajos que orilla a las pequeñas y medianas a prestar alrededor del 15% de los servicios de trasbordo entre tren y autobús, que además no serán los planificados sino los de emergencia, ante alguna necesidad no prevista. Solo para optar a ser el socio con el 49% de las participaciones en esta nueva empresa con Renfe, será necesario que las candidatas acrediten una facturación de al menos 75 millones en los tres últimos ejercicios y disponer de una flota propia de 500 autobuses o, si se trata de una Unión Temporal de Empreas (UTE), una de ellas deberá aportar al menos 300. La operadora asegura que el 40% de las compañias cumplirían este objetivo y que en estos momentos "al menos" una decena de empresas o de grupos de empresas ya han mostrado su interés en optar a formar la empresa participada. Además, la empresa elegida deberá tener "capacidad operativa" en Barcelona, Madrid, Comunidad Valenciana y, en Andalucía, por lo menos en Sevilla, Málaga, Córdoba o Granada. A la espera de conocer al detalle el pliego de la licitación, en Renfe prácticamente descartan que una empresa no española, que no tenga en España su sede social, pueda terminar siendo su socia en este proyecto. Renfe querría tenerla constituida antes de que termine este año y según su diseño de cómo se organizará el trabajo, el capital social con el que nazca, que todavía está por desvelar, deberá poder cubrir la compra de una nueva flota de autobuses, en una cantidad todavía no precisada, como tampoco lo está el número de empleados -conductores- que tendrá. En todo caso, deberá ser suficiente para prestar una parte -previsiblemente mayoritaria- del 85% del servicio en autobús que Renfe prevé que será necesario hacer en los próximos años, por obras en la infraestructuras e incidencias. La otra parte de este 85% de los servicios la hará la empresa con la que se asocie, pero no con la flota nueva que se compre con el capital de la nueva sociedad, sino con su propia flota, con autobuses contratados tras un concurso público y que en este caso no deberán tener dedicación exclusiva. Cuando no estén ocupados en esas tareas, podrán prestar otros servicios. La tercera categoría de acciones, el 15%, es la que fuentes de Renfe asocian más directamente con las pequeñas y medianas empresas del sector que rechazan esta solución. Serán los denominados "servicios prestados por terceros" que se corresponderán a contratos de emergencia para ofrecer una solución por carretera cuando la vía del tren quede inutilizada por motivos normalmente de tipo repentino y no planificado. Aunque Renfe asegura que "las pequeñas empresas serán clave para aportar la capilaridad territorial", este papel minoritario ha provocado el rechazo de asociaciones como Direbús, que ya está estudiando si impugnar en Bruselas las condiciones de licitación porque considera que no trata de forma equitativa a todas las empresas. En Renfe niegan este punto de vista porque indican que en este tipo de contratos de emergencia es en el que ya participan las medianas y pequeñas empresas de autobuses. Añaden que también podrían tener una oportunidad de terminar siendo su socio si se alían con otras en un consorcio en el que, en todo caso, necesariamente debería haber una empresa grande, con una flota de al menso 300 autobuses.

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