Riesgo "muy elevado" de aludes en montañas españolas: los expertos aconsejan practicar deportes de invierno solo dentro de pistas
2026-02-02 - 17:35
Practicar deportes de invierno fuera de pista se ha vuelto popular entre los amantes de la montaña, pero también en una de las actividades con mayor peligro en entornos nevados. La principal amenaza no es la dificultad técnica del descenso, sino la posibilidad de que se desencadene un alud, un fenómeno imprevisible cuyo riesgo es "muy elevado" durante los próximos días en las principales cordilleras españoles, según Meteored. Un alud o avalancha consiste en el desplazamiento ladera abajo de una gran masa de nieve que puede arrastrar tierra, rocas y vegetación. No obstante, la peligrosidad aumenta cuando coincide con la presencia humana, sobre todo fuera de las pistas balizadas, donde no hay control del manto nivoso ni medidas de seguridad activas. Tal y como explican desde Meteored, el riesgo de alud depende de múltiples factores: el espesor y la estructura del manto de nieve, la inclinación de la pendiente, la orientación de la ladera, la presencia de vegetación y las condiciones meteorológicas recientes. Por ello, los expertos recomiendas no realizar deportes de invierno, como esquí, fiera de pistas. Las pistas abiertas al público suelen estar sometidas a controles diarios, estabilización del manto nivoso y, en algunos casos, detonaciones preventivas para provocar pequeños aludes controlados. Fuera de pista, en cambio, el deportista se mueve sobre nieve no tratada, donde pueden existir capas inestables ocultas bajo una apariencia aparentemente segura. Pendientes peligrosas La inclinación del terreno es uno de los factores más determinantes. El riesgo de alud aumenta notablemente a partir de los 27 grados de pendiente, y el rango más peligroso se sitúa entre los 30 y los 45 grados. En estas inclinaciones, una sola persona puede provocar la rotura de una placa de nieve y desencadenar una avalancha. Las convexidades del terreno —zonas donde cambia la pendiente— son delicadas, ya que concentran tensiones en el manto nivoso. Por este motivo, los expertos recomiendan extremar la precaución en palas abiertas, canales y corredores, lugares muy frecuentados por deportistas experimentados pero también propensos a aludes. Por otro lado, uno de los tipos más peligrosos para quienes esquían fuera de pista es el alud de placa. Se produce cuando una capa de nieve cohesionada se rompe de forma súbita sobre otra más débil. Este tipo de avalancha puede ser desencadenada por el paso de una sola persona y es frecuente en invierno. A esto se suman las placas de viento, formadas cuando el viento transporta la nieve desde una ladera expuesta y la deposita en otra a sotavento. Estas acumulaciones pueden generarse tras nevadas con viento o incluso varios días después, lo que las convierte en un peligro difícil de detectar a simple vista. Con la llegada de temperaturas más suaves, el peligro no desaparece, sino que cambia de naturaleza. En primavera son más frecuentes los aludes de fusión o de nieve húmeda, provocados por el aumento del peso de la nieve al humedecerse. El sol alto y el calor facilitan que la nieve se desprenda, sobre todo en pendientes pronunciadas.