Robert Duvall, ilustre de Hollywood que se hizo eterno en 'El padrino' y 'Apocalypse Now'
2026-02-16 - 22:05
Además de pasar a la historia por ser el fiel consejero de Vito Corleone, contribuyó a que a los cinéfilos les gustara el olor a napalm por la mañana. Robert Duvall, actor que se hizo eterno en los 70 por El padrino y Apocalypse Now, que desprendía la presencia de los grandes y que tanto ejerció de secundario ilustre, ha fallecido a los 95 años. La trayectoria de Duvall abarcó cerca de 150 producciones a lo largo de siete décadas. Optó al Oscar por sus aportaciones secundarias en El padrino y Apocalypse Now, sus trabajos más recordados por el gran público, si bien lo consiguió por Gracias y favores, en la que encarnó a un cantante de country que intentaba reordenar su vida y recuperar los vínculos familiares. También fue candidato por El gran Santini, Camino al cielo, Acción civil y El juez, su último gran papel. Tuvo el western entre sus géneros predilectos y se interesó por la dirección. Se retiró en 2022. Familia, inicios y 'Matar a un ruiseñor' Robert Selden Duvall nació en 1931 en San Diego (California). Su padre, William Howard, llegó a ser almirante de la Armada, dedicación por la que cambiaron varias veces de ciudad, estableciéndose en Annapolis (Maryland). Mildred Virginia, su madre, en su momento actriz amateur, era descendiente del general confederado Robert E. Lee. Una figura a la que Duvall, movido por la ascendencia familiar, dio vida en Dioses y generales. Según William, su hermano, Bobby no llevaba muy bien las reglas en casa y era un poco rebelde. En 1953, al acabar el instituto, decidió alistarse en el ejército, aunque su padre hubiera preferido su entrada en la Marina para seguir sus pasos. Sirvió dos años en Camp Gordon, en Georgia. En 1955 se mudó a Nueva York para formarse en la escuela de interpretación de Sanford Meisner, coyuntura en la que forjó una gran amistad con Gene Hackman y Dustin Hoffman, quien vivió un tiempo en su apartamento, lugar de tránsito habitual de jóvenes actores que necesitaban pasar unos días. A inicios de los 60, Duvall y Hoffman volvieron a ser compañeros, aunque en otro piso. Los tres compartían sueños, vivencias y realidades laborales precarias. Entre otros empleos, Duvall estuvo llevando cajas en unos grandes almacenes y lavando platos en un restaurante. Su dedicación más estable fue en una oficina de correos a la que le tocaba ir de noche. Aquellos también eran años de papeles en obras teatrales alejadas de Broadway y en televisión. Consiguió su primer trabajo cinematográfico a raíz de impresionar al guionista y dramaturgo Horton Foote en una pieza teatral y, años después, en un show televisivo. Foote lo recomendó para el breve pero importante rol de Boo Radley en Matar a un ruiseñor (1962), protagonizada por Gregory Peck y ganadora de tres premios Oscar. Tras su debut, participó en El capitán Newman, encabezada por Peck y Tony Curtis; en unos pocos episodios de Más allá del límite (hizo mucha televisión en sus inicios), en Pesadilla bajo el sol; en La jauría humana, liderada por Marlon Brando y con Jane Fonda y Robert Redford; y en El detective, título construido en torno a Frank Sinatra. Cuenta atrás, en la que acompañó a James Caan, señaló que su nombre empezaba a ganar presencia en los carteles. Steve McQueen se subió a su taxi en Bullitt y se enfrentó a John Wayne en Valor de ley, el filme por el que el icono del western ganaría el Oscar. Cerró los años 60 con Llueve sobre mi corazón, la road movie de Francis Ford Coppola previa a El Padrino, drama sobre una mujer embarazada (Shirley Knight) que decide marcharse de casa. Una historia en la que volvió a coincidir con Caan. Tom Hagen, 'consigliere' Duvall comenzó los 70 entre los secundarios de M.A.S.H., la comedia bélica de Robert Altman, y del western En nombre de la ley. Más simbolismo tuvo THX 1138, la distópica carta de presentación de George Lucas, al reportarle uno de sus primeros papeles protagonistas en el cine. No obstante, todo cambió con El padrino (1972) y Tom Hagen, consejero, abogado, hombre de confianza y 'cuarto hijo' de Vito Corleone. El actor supo dar a su personaje el relieve del hombre leal que sabe que su posición está en el segundo plano, y el público se fijó en Hagen. El consigliere le reportó su primera candidatura al Oscar. El padrino II (1974) aumentó los matices en torno a dicha figura. Mucho se ha hablado de la sonada ausencia de Hagen en el cierre de la trilogía en 1990, motivada porque a Duvall no le parecía de recibo que Al Pacino (Michael Corleone) cobrara cuatro veces más que él. Coppola intentó convencerle, sin éxito. El mismo año de El Padrino también estrenó Tomorrow, con historia de William Faulkner y en la que era un granjero que se enamora de una embarazada. Fue Jesse James en Sin ley ni esperanza y el terrateniente que contrataba a Clint Eastwood en Joe Kidd, secundó a Donald Sutherland en Fría como un diamante y encabezó Tras la huella del delito y La organización criminal. Charles Bronson quiso sacarle de la cárcel en Fuga suicida, estuvo con James Caan y Sam Peckinpah en Los aristócratas del crimen, encarnó a un coronel nazi en Ha llegado el águila, interpretó al fiel ayudante de Sherlock Holmes en Elemental, doctor Freud y demostró su nivel en Network, un mundo implacable. Participó en Yo, el mejor, el biopic sobre Muhammad Ali, y en La saga de los Hardeman e hizo de Eisenhower en una miniserie. Como curiosidad, apareció en La conversación y en La invasión de los ladrones de cuerpos pero no salió en los créditos. El napalm y las valquirias de Wagner En 1979 llegaron Apocalypse Now, el coronel Kilgore, la frase memorable del olor a napalm por la mañana, su insistencia con el surf en la playa a pesar de los ataques y su idea de poner La cabalgata de las valquirias de Wagner mientras los helicópteros destruyen un poblado. La febril genialidad de Coppola sobre Vietnam se recuerda por su imposible rodaje,