«Robledo, tenemos un problema»
2026-01-27 - 19:20
Una opción era regresar al módulo de mando. Pero Neil Armstrong decidió jugársela y pilotar en modo semiautomático. Era muy arriesgado. El alunizaje era complicado por lo irregular de la superficie lunar, porque no sabían con certeza si el peso de la nave la quebraría y caerían a un pozo y porque apenas les quedaba combustible. Armstrong se la jugó. Y salió bien, pero por poco: cuando el vehículo se posó sobre la Luna, le quedaba combustible solo para 30 segundos. Sus pulsaciones se atropellaban por la tensión. «Aquí, Base Tranquilidad, el águila ha alunizado», transmitió Armstrong. Así contó a la Tierra que 'el águila' (Eagle se llamaba el módulo lunar) había logrado posarse en la zona bautizada como Mar... Ver Más
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