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Rodio, iridio y paladio agitan el mercado mientras el oro marca máximos históricos

2026-02-14 - 07:25

El oro no deja de marcar máximos históricos. Eso lo sabemos todos. Cotiza cerca de los 5.000 dólares por onza en 2026. Los bancos centrales siguen acumulando reservas. Los inversores lo utilizan como cobertura frente a la incertidumbre monetaria. ¿Sorprende a alguien que el oro esté subiendo? No demasiado. Lo que sí está sorprendiendo al mercado es otra cosa. Hay metales que cotizan por encima del oro por gramo. Y no son experimentos de laboratorio. Son metales industriales. Críticos. Escasos. Estamos hablando de rodio, iridio y paladio. Y lo que está ocurriendo con ellos tiene poco que ver con la inflación y más con dónde se extraen. El rodio cotiza en el entorno de los 10.000 dólares por onza. Eso son más de 320 dólares por gramo. El iridio ronda los 6.000 dólares por onza, cerca de 190 dólares por gramo. El oro, incluso en máximos, se sitúa claramente por debajo en términos relativos frente a estos dos. ¿Estamos ante una nueva fiebre de metales? A primera vista podría parecerlo. Pero hay un detalle clave. Estos mercados no funcionan como el del oro. Tienen sus propias reglas. Un mercado pequeño con reglas distintas El oro se produce en más de 80 países. Su mercado es profundo, líquido y global. El rodio y el iridio dependen de muy pocos productores. Principalmente Rusia y Sudáfrica. En el caso del paladio, Rusia aporta alrededor del 40% del suministro mundial. En el caso del rodio, Sudáfrica domina la producción global. Eso significa que cuando hay tensiones geopolíticas, sanciones o problemas energéticos en el sur de África o en Rusia, el impacto es directo. La oferta global se ajusta sin margen de maniobra. El paladio ya vivió un episodio similar en 2022, cuando superó los 3.000 dólares por onza tras la invasión de Ucrania. El rodio, un año antes, alcanzó niveles cercanos a los 29.000 dólares por onza en pleno desajuste entre oferta y demanda. Por otro lado, el tamaño del mercado amplifica esos movimientos. La producción anual de oro supera las 3.000 toneladas. La de rodio ronda las 30. La de iridio es aún menor. Con volúmenes así, cualquier interrupción altera el equilibrio de forma abrupta. El margen entre oferta y consumo es estrecho. El Consejo Mundial del Platino anticipa un mercado ajustado para el grupo del platino si la producción sudafricana no recupera capacidad plena en 2026. Los problemas energéticos en ese país siguen afectando a la actividad minera y el refinado. Bank of America ha revisado al alza sus estimaciones para los metales del grupo del platino en 2026 ante lo que define como déficits persistentes, situando el paladio en el entorno de los 1.700 dólares por onza y elevando también sus previsiones para el platino. El iridio añade otra limitación. No se extrae como metal principal. Es un subproducto del platino. Si no aumenta la producción de platino, la oferta de iridio tampoco puede crecer, aunque la demanda tecnológica lo haga. La demanda no desaparece Alrededor del 80% del paladio se destina a catalizadores de vehículos de gasolina. El rodio también es clave en la reducción de emisiones. Las normativas medioambientales más estrictas obligan a utilizar mayores cantidades por automóvil. La electrificación del automóvil introduce un dilema. En teoría reduce la necesidad de catalizadores a largo plazo. En la práctica, las ventas de vehículos de combustión siguen creciendo en varios mercados emergentes y la intensidad de uso por unidad aumenta para cumplir estándares más exigentes. Las automovilísticas y los fabricantes industriales compran según necesidades operativas. No acumulan inventarios durante años. Cuando el suministro se estrecha, el ajuste se traslada directamente a costes y márgenes. Además, la formación de precios es menos transparente que en el oro. El rodio no cuenta con un mercado de futuros líquido comparable y las transacciones son más reducidas. En ese entorno, variaciones marginales en oferta o demanda generan oscilaciones porcentuales más intensas en periodos cortos. Exposición inversora limitada Invertir en estos metales no es tan sencillo como en el oro. En el caso del paladio existen vehículos cotizados que replican el precio físico, como el ETF abrdn Physical Palladium Shares o el Sprott Physical Platinum & Palladium Trust, que mantiene exposición directa a platino y paladio. Son instrumentos que permiten participar en el movimiento del metal sin entrar en el mercado físico. Pero el universo se reduce rápidamente. El rodio no cuenta con un ETF líquido comparable. La inversión directa suele canalizarse a través de contratos bilaterales o de compañías mineras con exposición indirecta. El iridio es aún más opaco. No existe un mercado financiero profundo que permita una réplica sencilla del precio al contado. Mientras el oro actúa como referencia global de refugio, rodio, iridio y paladio siguen operando en un segmento distinto del mercado. Más industrial y sensible a interrupciones físicas.

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