'Rooster' con Steve Carell es tu nueva serie confort: crítica de la comedia familiar de HBO
2026-03-09 - 17:23
Si eres fanático de The Office es posible que para ti nombrar a Steve Carell sea sinónimo de comedia. Y es que, a pesar de su dilatada carrera en la que ha hecho un excelente trabajo en numerosos dramas (Beautiful Boy, La batalla de los sexos, The Morning Show), el actor sigue destacando por su capacidad para brillar en las situaciones más disparatadas. De ese talento se vale en su nueva serie para HBO Max, Rooster, creada por Bill Lawrence (Terapia sin filtro, Ted Lasso) y Matt Tarses (Mono malo), que se acaba de estrenar en la plataforma. En ella, Carell da vida a Greg Russo, un exitoso escritor de novelas de acción cuya hija está pasando por un momento duro, después de que su marido le haya sido infiel con una estudiante de su universidad. Aprovechando la situación, Russo acepta un puesto como escritor residente, que le obligará a enfrentarse a todo tipo de personajes. En ese contexto universitario vamos a ver desfilar a una serie de caras muy conocidas como John C. McGinley, en el papel del extravagante rector del campus, Alan Ruck, como el calculador y desafortunado decano, o Connie Britton como la afamada exmujer de Greg, quien es una entidad en la universidad y con quien el protagonista tiene una relación muy complicada. Todo ello compone una serie simpática que, si bien no te va a hacer morir de risa, consigue brindar buenos momentos y propone una trama fácil de seguir para acompañarte en cualquier situación. Rooster contará con un total de diez episodios que verán la luz cada lunes en HBO Max. Padre e hija sobreviven a las vicisitudes del amor La trama principal de Rooster se centra en la relación de Greg con su hija Katie (Charly Clive), quien ha roto recientemente con su marido, Archie (Phil Dunster), por tener un lío con una alumna de la universidad. Obligada a verles vivir su romance cada día, la rabia y la desesperación se están apoderando de ella. En este momento, Greg entra en acción. Invitado a dar una pequeña charla frente a algunos alumnos, aprovecha la tesitura para pasar algo de tiempo con su hija y comprobar qué tal está encajando el duro golpe. Greg no solo descubre que su hija es muy desdichada, sino que además hace buenas migas con el rector del campus, Walter (McGinley), quien le ofrece un puesto permanente como escritor residente. Greg, con unas habilidades sociales más que cuestionables, tendrá que adaptarse a la vida en el campus, entablará relaciones totalmente disfuncionales con sus alumnos y buscará su hueco entre los profesores, al tiempo que lidia con la soledad que ha dejado en él su propio divorcio. Todo ello le ayudará a profundizar en la complicada relación con su hija, su mayor apoyo y confidente en el campus, a pesar de las etapas vitales tan diferentes que ambos atraviesan. Cómo ser un buen profesor Otro de los frentes que soportan la serie es la relación, tanto de Greg como de Katie, con sus propios alumnos, y cómo cada uno tiene una filosofía diferente a la hora de intimar con ellos. Greg siente que puede llegar a conectar con los jóvenes aspirantes a literatos si se interesa por sus vidas más allá de lo puramente académico, haciendo uso de su carácter afable y sus flexibles límites. Katie, por su parte, intenta poner distancia tras descubrir que quizás se ha acercado demasiado a sus alumnos y ahora se sienten algo más que espectadores en su dolorosa ruptura. Además, Greg tiene que lidiar con una serie de personajes de lo más caricaturescos para llevar a cabo su trabajo. El extravagante rector (McGinley), empeñado en tener todas las reuniones importantes dentro de una sauna; Cristle (Annie Mumolo), la secretaria del campus que no oculta su tórrido interés por Greg, o el cascado y alcohólico entrenador de hockey del campus (Scott MacArthur), son solo algunos de los compañeros del escritor. Al mismo tiempo, desarrollará una relación de amistad/amor con la profesora de poesía Dylan (Danielle Deadwyler), que salpicará de tensión toda la temporada. En Rooster Carell ofrece una interpretación que, aun con momentos dramáticos, tiene algunos destellos de su emblemático Michael Scott por su humor físico, mezclado con la comedia de enredo y la romántica. La serie avanza enrevesando cada vez más las relaciones entre personajes para ofrecer una propuesta que no es necesariamente la comedia del año, pero sí tiene todo lo necesario para entretener y hacernos conectar con sus personajes.