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'Rooster', el regreso de Steve Carell al Olimpo de la comedia

2026-03-06 - 10:53

'Rooster' quiere ser el regreso de Steve Carell al Olimpo de la comedia al que llegó con 'The Office' pero, como la empresa de Dunder Mifflin, esta serie que HBO Max estrena el lunes funciona también como la vida. Va sobre las segundas oportunidades, sobre decir una cosa (seguramente inapropiada) y sentir otra, sobre egos, sobre redención, sobre reír cuando no toca, sobre evitar para los tuyos los errores que a ti te condenaron. Va, por encima de todo, de un padre (Carell) y una hija (Charly Clive) y su acercamiento forzoso después de que esta descubra, al mismo tiempo que el resto del campus donde trabaja, que su marido le es infiel con una alumna. «Es una serie sobre padres e hijas y darse cuenta de que intentar estar en su vida no es realmente por ellas, sino por ti», afirma Bill Lawrence ('Ted Lasso', 'Scrubs'), creador de la serie junto a Matt Tarses. No esperen grandes chistes en 'Rooster' sino, sobre todo, verdades incómodas. Nervios que estropean citas, complejos que estancan... «La tristeza es como un zumbido constante. Está ahí, es el motor, y luego añades capas encima. Todos tenemos esa capacidad de movernos diciendo 'estoy bien', mientras ese zumbido sigue ahí», dice Danielle Deadwyler, que interpreta a una profesora del campus que imparte «una clase de poesía de Bad Bunny». Lawrence lo confirma: «Matt dijo el otro día que, en cierto nivel, la serie trata sobre la soledad». Los personajes se mueven tan desnortados por el campus como un alumno recién llegado, atribulados por la vida, por las decisiones o la indecisión, por las consecuencias que, en la edad adulta, suelen ser inevitables. 'Rooster' funciona por contradicción o, tal vez, por inoportunidad. Nadie está donde debería ni dice lo más sensato. «Cuando te rompen el corazón es como si te dispararan en la cara. No importa si han pasado cinco años, sientes que nunca te vas a recuperar», le dice Greg Russo (Carell) al personaje de Clive. Habla de sí mismo, de su divorcio, pero ella solo escucha la furia que siente en el pecho. Va a hablar de forma amistosa con su marido (Phil Dunster, también en 'Ted Lasso') y, después de una caótica conversación, de quedarse sola en la casa, quema una edición de coleccionista de 'Guerra y paz', pero el fuego se le va de las manos e incendia toda la vivienda. No es la única metedura de pata. Hay más, muchas. Como cuando Carrell la acompaña a 'espiar' al infiel (Phil Dunster) mientras se besa con su amante en un banco del campus donde trabaja. Lo hace por cuidarla, por rescatarla de la crisis, pero ella se va y, cuando se da cuenta, está solo, un hombre adulto, con un móvil, detrás de un arbusto, observando a dos mujeres besándose. «Me siento incómodo, así soy yo la mitad del tiempo», dice en un momento del primer capítulo. Damos fe de ello. El propio Carell afirma que no quería que su Greg, un escritor de novelas superventas con complejo de inferioridad, «fuera un personaje tipo Walter Mitty ni un tonto sin cualidades». Tiene algo de Michael Scott, su papel más icónico en el género, lleno de buenas intenciones pero algo patán, siempre en el lugar más inoportuno de la historia. «Como en la vida real no sabemos hacia donde vamos, fue divertido ver cómo se desarrollaba cada episodio. Mucha de la información me llegó a través de los otros actores. Había una amabilidad y generosidad generalizada que me recordó a mi experiencia en 'The Office'; un verdadero equipo donde ninguna pieza es más importante que otra», reconoce Steve Carell. De hecho, los secundarios son unos auténticos robaplanos. No desesperen, 'Rooster' rezuma patetismo y ternura, tono habitual en las series de Lawrence, pero también hace gracia. Y, si no, tiene un remedio infalible, marca registrada por el rector de la universidad, interpretado por John C. McGinley ('Scrubs'): sauna, ducha helada y adiós grasa parda.

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