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Rosa gana el bote de 'Pasapalabra' y nos enseña el verdadero secreto del éxito de la tele

2026-02-06 - 01:06

Apurando hasta el último segundo del cronómetro, en el duelo más longevo de la historia de Pasapalabra, Rosa Rodríguez se ha llevado El Rosco de récord: 2.716.000 de euros del bote. Llegó el 19 de noviembre de 2024. Allí ya estaba Manu Pascual, que aterrizó en el concurso de Antena 3 el 16 mayo de 2024. Más de un año y medio en pantalla, convirtiéndose en el concursante que más tiempo ha participado en el programa. Los juegos televisivos nos ponen a elegir. Como el fútbol. Y tú con quién vas. ¿Con ella? ¿Con él? Aunque, al final, el subidón de Rosa y el adiós de Manu, que también se lleva un buen cheque por sus victorias programa a programa -270.000 euros-, nos deja huérfanos del compañerismo de unos cómplices con los que hemos crecido en estos casi dos años de tele a diario. En una televisión repleta de tertulias de nicho ideológico, Pasapalabra suma audiencias millonarias porque no especula: solo nos pone a jugar sin demasiada tregua. Y lo consigue a través de pruebas que son fáciles de jugar desde casa. Hasta acabar en el colofón de El Rosco. Esta ya no es sencilla, aunque es perfecta para captar nuestra emoción: un desafío visual, trepidante, concreto y épico. Sabes a qué hora es a diario y que no se va a alargar más de la cuenta. Y encima empatizas con los participantes porque ves su esfuerzo. Estudian el programa como una oposición sin temario. Aquí, la constancia de la preparación gana al que va de erudito y acaba siendo antipático. Sentimos a Rosa y a Manu como de nuestro barrio. Con su timidez, con su sonrisa ilusa. Con la emoción de acertar, equivocarse y, hoy, separarse. ¿Queremos referentes con los que aprender o personas a las que gritar? Al final, la tele más vista de hoy es la tele del juego de mesa que reúne a la familia, que nos aglutina transversalmente en épocas en las que se abusa tanto del término "polarización". Ese es el verdadero éxito social de la tele: la congregación. Y Pasapalabra recuerda que los consumos audiovisuales evolucionan, pero nunca cambia la emoción de disfrutar de las alegrías de la gente auténtica. La gente que se lo curra sin dejar de divertirse. Es más, divirtiéndonos desde la cordialidad de las palabras. Que no nos falte.

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