Rosalía y Picasso
2026-03-27 - 04:10
No acabo de entender por qué Rosalía, de la que me declaro devoto, se vio en la necesidad de rectificar lo que dijo sobre Picasso en una reciente entrevista. Dijo la cantante que Picasso le gustaba mucho y que nunca le ha molestado "diferenciar al artista de la obra", que ella "la disfruta" y ya está. Decir esto y caerle la del pulpo en las redes por no hacer referencia a las denuncias por malos tratos al pintor malagueño fue todo uno hasta el punto de sentirse obligada a pedir disculpas por "carecer de sensibilidad" y hablar "sin conocimientos suficientes". Que Picasso en lo personal era un misógino, controlador e incluso violento con las mujeres de su vida era de sobra sabido desde hace décadas. Ignoro hasta dónde llegaron los casos de malos tratos denunciados, que coincidieron con el 50 aniversario de su muerte, pero hay pocas dudas de que el perfil que dibujan quienes le conocieron parece encajar en esas acusaciones tan reprochables. Es verdad que medio siglo después ni el muerto puede defenderse ni tiene a nadie que dé la cara por su memoria en lo personal. Por si fuera poco, Marina Picasso, nieta del artista, escribió un libro donde le retrata como un malvado narcisista que humilló a su abuela Olga Khokhlova, culpándole además de las desgracias familiares. Tal fue la inquina de Marina hacia Picasso que se deshizo de las obras y mansiones que heredó empleando, dicen, los fondos en causas filantrópicas. Así que ni el movimiento MeToo ni las denuncias medio siglo después de su muerte van a descubrirnos el lado oscuro de un artista cuya vida personal sabíamos que no era precisamente ejemplar. Lo que me pregunto es si cuando Rosalía declaró que "nunca" le "ha molestado diferenciar al artista de la obra" estaba cometiendo un pecado del que tenga que arrepentirse y pedir públicamente perdón. Si así fuera tendríamos que hacer lo propio todos cuantos, conociendo la turbia personalidad del pintor malagueño, admiramos su genialidad artística y le reconocemos como el gran revolucionador del arte del siglo XX. Un talento ilimitado con una capacidad de innovación inagotable, que rompió todos los moldes y cuya maestría técnica en pintura, escultura y cerámica nadie pudo superar durante 80 años. Todo cuanto hizo en las distintas etapas artísticas lo hizo tan bien que resulta imposible no quedar deslumbrado por el conjunto de su obra. Si hubiera que pedir disculpas por admirarla, ese mismo ejercicio nos obligaría a revisar los aspectos tenebrosos de la vida de otros artistas cuyas obras admiramos con igual devoción . Un caso paradigmático es el de Caravaggio, el artista del siglo XVI más solicitado por Roma, todo un genio del Renacimiento, aquel que pintó el maravilloso Descendimiento de Cristo o esa Vocación de San Mateo con unos claroscuros que te dejan boquiabierto. Pues bien, según sus contemporáneos, Michelangelo Merisi, así se llamaba en realidad, era un tipo grosero, violento y pendenciero. Un borracho y putero que asesinó a un hombre y pasó buena parte de su vida huido de la justicia. Y no es el único artista con un lado oscuro. De Richard Wagner se cuenta que era un individuo despreciable, declarado antisemita y racista, que Gustave Flaubert era un pedófilo y pederasta que pagaba por tener sexo con niños, y que a John Lennon le gustaba pegar a las mujeres en sus relaciones amorosas. De no separar la obra de la persona dejaría de emocionarme escuchando Imagine, o de conmoverme con la Cabalgata de las valquirias, con las luces y sombras de Caravaggio o con el Guernica de Pablo Ruiz Picasso. Y la verdad, a eso no estoy dispuesto.