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Russell Crowe peleó duro por este papel, pero solo lo consiguió cuando ganó el Oscar: "Era personal"

2026-03-10 - 06:13

Puede que Núremberg, aún en las salas de cine de España, sirva para recordarnos dos cosas que, en los noventa y primeros dos mil, teníamos muy claro: que los nazis son los malos y que Russell Crowe es uno de los mejores actores del planeta. Pese a que su lenta caída hacia el telefilme nos haya hecho olvidar su talento, la interpretación de Crowe como Hermann Göring lo ha devuelto a la primera fila de Hollywood. Desde L.A. Confidential, Russell Crowe encadenó proyecto tras proyecto hasta, primero, lograr una nominación al Oscar y, al año siguiente, la estatuilla. No solo eso: 365 días después volvía a estar nominado, un triplete que solo habían conseguido Marlon Brando, Jack Nicholson y Al Pacino. Y si se quedó sin Oscar fue, en gran parte, por su comportamiento conflictivo en los SAG, aunque esa es otra historia. La que te contamos hoy es una diferente: una historia personal. El papel soñado por Russell Crowe Puede que Cinderella Man no tenga la posteridad de la que disfrutaron otros títulos de Russell Crowe, y hay una teoría para ello: el actor no ayudó demasiado a promocionarla. En 2005, con la película en carteleras, los medios se llenaron de fotos del neozelandés esposado tras ser denunciado por agredir a un empleado de hotel con un teléfono. Y en todas las imágenes, aparece con una chaqueta de promoción de Cinderella Man, lo cual no fue la mejor publicidad posible. Pese a todo, Cinderella Man era el proyecto de su vida: varios años antes de que Ron Howard la dirigiese, el director informó a Russel Crowe de que tenía en mente una película sobre el boxeador irlandés James J. Braddock, al que Crowe admiraba. Y en cuanto supo que tal largometraje acabaría produciéndose, comenzó a insistir hasta que, por fin, el aval del Oscar de Gladiator le dio el papel. “Que el legado de Braddock fuese respetado se convirtió en una cuestión personal para mí. Braddock era un tipo que me gustaba antes de ser un campeón; que me gustó cuando era un campeón; y que me siguió gustando tras ser coronado como tal”, explicó Russell Crowe. En caso de que te preguntes por qué Braddock es tan importante para Crowe, quizá te ayude el subtítulo que en nuestro país se le impuso a Cinderella Man: El hombre que no se dejó tumbar, ya que relataba la historia de un boxeador que, tras su época de gloria, tuvo que regresar al cuadrilátero para alimentar a su familia. No parece que los Crowe hayan pasado penurias, pero con el neozelandés de nuevo reconocido mundialmente por su talento con Núremberg, hay en su retorno triunfal algo de historia de una cenicienta a la que, eso sí, le perdieron los puños más de una vez.

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