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Saber mejorar la eficiencia energética de tu vivienda, puede hacerte ahorrar: estas son algunas medidas

2026-02-06 - 16:25

La vivienda es el centro de la rutina diaria de muchas personas, y el espacio que más impacto genera en la economía. Más allá de los pagos de hipoteca y comunidad, las facturas de luz y/o gas tienen un importante impacto en la economía de los hogares. Una cantidad que puede comprometer, en determinadas ocasiones, la llegada a fin de mes. Sin embargo, quizás este coste que muchos asumen de forma inevitable, puede ser menor si se aprende a gestionar mejor. En este sentido, la eficiencia energética es parte de esa estrategia de gestión, sin requerir en muchas ocasiones grandes obras ni presupuestos abultados. Así pues, se trata de ajustar los hábitos diarios y hacer mejoras específicas en la infraestructura de la casa hasta conseguir así una calificación energética positiva. ¿Qué es la calificación energética? La calificación energética de una vivienda indica la eficiencia de la misma en su consumo de energía. Para determinar qué tipo de calificación obtiene una vivienda, se hace uso del documento Certificado de Eficiencia Energética, que atribuye según las características del inmueble una calificación que puede ir desde la A, que es el mayor grado, hasta la G, que es el menor grado. En este sentido, aquellos edificios o casas que obtengan una calificación A, B o C, serán inmuebles que cuenten con más eficiencia porque su gasto de energía es inferior que la aquellos que se califican desde la D a la G. Para estos últimos se deben tomar medidas que mejoren su eficiencia, con el fin de reducir desde el gasto económico hasta la contaminación. Medidas para rebajar o mejorar la eficiencia energética de tu vivienda Uno de los puntos que marcan la eficiencia de una vivienda es su aislamiento. Tener mal aislada una casa o un edificio hace perder energía, por lo que esta debería ser la primera medida de mejora. Para ello, es necesario contar con ventanas y puertas aislantes que eviten fugas de energía, que se estima que puede llegar a ser de hasta un 30%. Este aislamiento es necesario, incluso, para el siguiente punto clave de la eficiencia de una vivienda, que es la calefacción. El mayor gasto energético de un hogar suele ser para calentarlo. Tener ventanas y puertas aislantes, hace que el calor se concentre mejor en las estancias, evitando así el gasto que se produce cuando se debe dar más potencia al sistema, ya sean radiadores, bombas de calor o incluso suelo radiante. Además, es vital que estos sean regulables, de forma que cuenten con termostatos que permitan ajustar la temperatura según sea necesario. Lo recomendable es no pasar de los 21 oC. Detrás de estas dos situaciones, otro importante gasto de energía también lo hacen los electrodomésticos que se utilizan en el hogar. Para mejorar así la eficiencia, los fabricantes ya lo ponen fácil. Y, es que, cada vez es más fácil apostar por electrodomésticos 'eco', así pues, apostar por modelos actuales con etiquetas A+, A++ o A+++ garantiza que el ahorro sea notable a final de mes. Esta medida es igualmente aplicable para todo tipo de aparato, ya sea el televisor, el ordenador, un secador de pelo o una plancha. Por último, apostar por energías renovables con el uso de placas solares, también es una forma de hacer más eficiente el hogar, ya que te permite crear energía de uso doméstico por un precio menor.

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