Santiago Segura, director de 'Torrente presidente': «Se me acusa de tibio, quería dar hostias a todos por igual»
2026-03-17 - 17:10
Ha pasado más de una década desde la última ronda del brazo tonto de la ley, pero el tiempo ni lima sus incorrecciones ni blanquea su bocaza, solo es transigente con algunos de los kilos que le sobraban. Torrente sigue siendo tan grosero, arribista, cobarde y alcohólico como cuando Santiago Segura debutó tras las cámaras en 1998; también «putero, machirulo, facha y drogodependiente», como canta en 'Torrente presidente' Willy Bárcenas, metido a tesorero del casposo expolicía franquista y su gobierno a base de «pedos y chistes» cuñados en la sexta entrega de la saga. Y aún así, como en la película, le adoran las masas. Sin trailer, sin promoción, sin pases de prensa ni premieres previas, custodiada en el más estricto secreto, más incluso que las grandes superproducciones de Marvel, para evitar destripar los cameos nostálgicos y los fichajes estrella con los que aspira a contentar y sorprender a sus fans, ' Torrente presidente' se ha convertido en el cuarto mejor estreno de la historia de España , solo por detrás de 'Lo imposible' y la tercera y cuarta entrega de la saga. Repartiendo estopa a los políticos, soltando capones a izquierda y derecha, aspira a ofender a 'hunos y hotros' y a unificar, quizás en esa ofensa, a toda España. En solo unos días, la película dirigida por Santiago Segura ha reunido a un millón de espectadores. Quizás Torrente , «una parodia satírica» y un desfile de amiguetes, devuelva con su «glamur chotuno» una imagen de la realidad menos deformada de lo que nos conviene. «Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia... es una putada» , advierte en los títulos de crédito iniciales. Y, para bochorno, en algunas cosas se parece demasiado. –'Torrente presidente' se ha estrenado entre el resquemor de unos y la admiración de otros. ¿Ni siquiera con el humor se puede aspirar a unir a una sociedad tan polarizada? –Aspiro a eso y creo que lo he conseguido en alguna medida. Estar en una sala y ver a la gente de todos los colores, todos los aspectos políticos, de derecha a izquierda, reírse juntos... Mola más unir que dividir. –¿A qué ha venido tanto secretismo? –Llevo años haciendo esto... quiero decir algo original, dar una sorpresa a los fans. No hemos sacado cartel ni nada, fuimos a lo bestia. Hay gente que lo ve una descortesía, un insulto... Qué va, tío. La película tiene tantas sorpresitas que verla a ciegas es divertido. A mí, como cinéfilo, me habría encantado que alguien me hubiera hecho eso a mí. –¿Era su intención criticar a derecha e izquierda por igual o inevitablemente va a escocer más a un lado que a otro? –Como siempre se me ha acusado de ser un equidistante y un tibio, quería dar hostias a todos lados por igual. –En tiempos de corrección, ¿cómo puede seguir vivo Torrente? –Porque la gente se ha dado cuenta de que lo que quiere es reírse. Cuando tengamos claro que la ficción no es la realidad.... La sociedad ha evolucionado y hay cosas que hemos dejado atrás, hay límites en el humor. Lo políticamente correcto me parece bien siempre que sea sensato. –Y, sin embargo, hay cosas que se parecen bastante a la realidad. –Es un espejo deformante, pero es mucho más light que la realidad. La película es una fabulilla comparada con lo que tenemos de verdad. Mucha gente dice que me he quedado corto, pero porque no quería hacer sangre contra nadie en concreto. Quería que nos pudiéramos reír de una forma liberadora de algo que nos está agobiando. La política nunca ha sido algo que nos angustie tanto. Hay vecinos que no se hablan porque uno es de un partido y el otro de otro. O sea, tu prima de Burgos es facha de cojones y, si es simpática y se porta bien contigo y le tienes cariño, no te vas a pelear con ella por eso. Al revés: «Tía, ¿cómo puedes pensar eso? Venga, no me jodas». Pero si ves a nuestros representantes políticos hacer lo que hacen, que es insultarse todo el rato y descalificarse... es un circo. –¿Tiene miedo de que alguien le confunda con Torrente? –Miedo no, me da pánico, terror, que haya tanta cantidad de gente que no sepa diferenciar persona y personaje. Pero pasa desde el principio de los tiempos, desde que hay cine y televisión. Y la gente, a veces, no lo puede evitar. –¿Hay algo de Torrente que habite en su subconsciente? –Muchas cosas. Siempre lo digo: todos, hasta la persona más pura, tiene un Torrente dentro, porque Torrente es lo peor del ser humano. Me acuerdo de los dibujos del Pato Donald: salía un demoniete a un lado y un santito al otro y le decía: «Cógelo, cógelo» o «No lo hagas». Todos luchamos contra nuestro Torrente. –¿Es Torrente una excusa para soltar con cierta impunidad verdades que algunos no se atreven a decir? –Sí, probablemente. Uno de los problemas es que la gente está despistada, los políticos te están haciendo comulgar con ruedas de molino. Hay cosas que son de cajón, que son lógicas, de sentido común, y si las dices te acusan de ser sectario. No lo puedo entender.