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Sara y Ana, con síndrome de Down, piden que la sociedad confié en sus capacidades: "Que nos dejen demostrar lo que podemos hacer"

2026-03-21 - 07:40

Sara Fernández tiene 20 años y sueña con ser actriz. Ana Almécija es más joven, tiene 12, pero nada le impide soñar que puede llegar a ser astronauta porque, como reza la campaña de Down España por el día mundial de esta condición, que se celebra hoy, "tener síndrome de Down no es una limitación, la limitación la tienen los piensan los contrario". Ana y Sara, ambas de Almería, han participado de la campaña #NoSoyYoEresTú que busca derribar los prejuicios y estigmas que aún rodean a las personas con síndrome de Down. En el vídeo de la campaña, ellas y dos chicos más tienen que enfrentarse a situaciones que en una persona que no tiene síndrome de Down nos parecerían absurdas, como que a una niña le obliguen a hacer siempre de árbol en la función del cole por temor a que haga algo mal o que a una adulta el médico no le hable directamente de su tratamiento porque piense que no lo va a entender. "Yo lo he vivido. Me sentí mal e incómoda. Tengo 20 años. Soy adulta y el médico tiene que hablarme a mí", lamenta Sara. Como quieren recordar en esta campaña, estas situaciones se siguen dando, pero ahí están Sara y Ana para luchar contra ellas. "Para mí es algo muy importante y es un orgullo que me hayan elegido entre tantas personas de toda España para participar en esta campaña", cuenta Sara. "Me ha encantado participar. Me ha gustado mucho el rodaje y estar en Madrid. También me gusta mucho verme en los carteles, en los videos y poder enseñárselo a mis amigos, a mi seño y a la familia", dice Ana ilusionada. Ana no ha vivido situaciones similares, pues en un colegio siempre ha sido una más, pero saben que siguen pasando a diario. Como cuenta Pepi del Peral, su madre, "algo prácticamente idéntico le ha pasado a un niño de 10 años de la Asociación en la función de navidad de su colegio. Y fuera del colegio, sí recuerdo algunas que se pueden asemejar a esa, como obligar que le dejen un columpio en el parque porque ella ‘está malita’ o tratarla como si fuera un ser que no entiende nada", explica. Es importante que la gente deje de mirarnos diferente. Somos capaces de hacer muchas cosas Prejuicios infinitos Como ocurre con la discapacidad en general, los prejuicios que siguen rodeando las personas con síndrome de Down son infinitos, lo que provoca que la sociedad tenga una imagen totalmente distorsionada de ellos y sus capacidades. "Es importante que la gente deje de mirarnos diferente porque somos capaces de hacer muchas cosas. Las personas con síndrome de Down somos maravillosas. La sociedad piensa que somos niños, que no podemos trabajar como otros jóvenes, que no podemos salir o tener pareja, pero somos personas igual que cualquier otra", asegura Sara. "Se piensa -como observa Pepi cada día- que no pueden hacer prácticamente nada, que no se puede hablar con ellos, que no sienten igual, que no comprenden igual... como si fueran seres de otro planeta. La tendencia es a tratarlos como si fueran niños, no se tiene ni idea de lo que son capaces de hacer y hasta dónde pueden llegar". La realidad muestra lo contrario. Sara, por ejemplo, siempre ha estudiado en colegios ordinarios, y actualmente cursa una FP de Comercio, que combina con las prácticas. El año pasado las realizó en Carrefour y este curso en su asociación, Asalsido, donde lleva a cabo distintas tareas. Cuando termine el módulo, quiere continuar su formación, trabajar y poder vivir algún día de forma independiente con sus amigos, si es como actriz o con algo relacionado con el maquillaje, mejor. Además, como insiste, "me gusta bailar, salir... hacer las mismas cosas que cualquier otro joven". Ana tiene 12 años y, como cualquier niña de su edad, estudia 6o de Primaria y vive con su familia, entre los que incluye a su perro y su gato. Es supersociable, le encanta ir al colegio, pintar, está empezando a leer cuentos y disfruta mucho pasando tiempo con sus amigos, sobre todo con su ‘novio’ Pablo. Y no se corta a la hora de soñar, pues quiere ser astronauta. Pedimos a los médicos, a los maestros, a los jefes de las empresas y los compañeros que nos traten como a cualquier persona Confiar, no sobreproteger Pero que los sueños de las personas con síndrome de Down se cumplan no solo depende de ellos, también del resto de la sociedad. Confiar en ellos y no sobreproteger es la clave, como muy explica la madre de Ana: "Tendemos a protegerlos como se puede proteger a un anciano u otra persona que tenga alguna dificultad, pero la sobreprotección a veces viene de saber que la sociedad no sabe cómo tratarlos. Se encuentran en un mundo en el que les van a faltar oportunidades de todo: de trabajar, de pertenecer a un grupo de amigos, de viajar, de tener una relación sentimental, etc.". Ven, como lamentan, antes su discapacidad que a ellas mismas, y no dejan mostrar lo que saben. Para acabar con este prejuicio, hay que darles la posibilidad de demostrar lo que saben hacer. "Tienen que pensar bien lo que dicen y lo que hacen, y dejarnos que les enseñemos todo lo que podemos hacer. Pedimos a los médicos, a los maestros, a los jefes de las empresas y los compañeros que nos traten como a cualquier persona. Y a los políticos que haya más medios para que podamos vivir independientes", reivindica Sara. Campañas como #NoSoyYoEresTú ayudan, pero, como insiste Pepi, "sólo con el conocimiento de alguien se puede cambiar el juicio hecho a priori, sólo así descubrirán lo que la persona con síndrome de Down es capaz de ofrecer al mundo".

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