Sarah Ferguson, la única persona que ha defendido a Andrés y que podría 'caer' con él
2026-02-19 - 13:33
Sarah Ferguson (66 años) fue un revulsivo para la anquilosada monarquía inglesa, que a pesar de contar ya entre sus miembros con Diana de Gales, esta andaba más preocupada por sus problemas conyugales que por resultar simpática y dicharachera. Sarah era lo contrario que su cuñada, Lady Di, muy simpática y divertida, dicharachera y locuaz y con su melena pelirroja y sus pecas, inundó de alegría y color a la familia real británica cuando se casó con Andrés, en 1986. La pareja parecía realmente enamorada, así lo demuestran sus espontáneas fotos, nada que ver con Carlos y Lady Di, que eran la estampa de la infelicidad. Hasta que en 1992 se separaron. Para entonces tenían dos hijas, Beatriz, nacida en 1988, y Eugenia, que vino al mundo en 1990. El divorcio llegó cuatro años después, en 1996, si bien, de facto, la pareja Andrés-Sarah nunca llegó a separarse del todo. Legalmente, ella ya no era duquesa de York, el título que les regaló Isabel II por su boda, pero han vivido juntos en la misma residencia hasta la actualidad. Sarah Ferguson es la única persona de la 'familia' real que se ha posicionado en todo momento al lado de Andrés, desde el mismo momento en que comenzó a sonar el nombre de su exmarido como cooperador necesario de Epstein. Realmente, al divorciarse, ya no tenía ese trato protocolario, pero era muy querida por sus excuñados y excuñadas y ha acudido a muchos actos de tipo familiar, antes y después de Isabel II, como las vistosas carreras de Ascot, donde era invariablemente invitada y fotografiada. Pero las razones de por qué Sarah ha permanecido siempre al lado de su exmarido parecen estar claras. La primera es que ha podido vivir sin tener que gastar una libra, ya que su situación financiera nunca ha sido boyante y compartir residencia le ha permitido no tener que afrontar un gasto, quizás, muy alto o, quizás, no acorde con su posición social. Ser madre de Beatriz y Eugenia, primas hermanas muy queridas del heredero, Guillermo, también le ha facilitado continuar en el círculo familiar. Las dos jóvenes están (o estaban) muy unidas a ella. Y la reina Isabel II la apreciaba mucho, a pesar de estar fuera de la familia. Mucho más de lo que apreció nunca a Lady Di. Y la razón más poderosa para apoyar a su exmarido es la misma que posiblemente también le pase factura a ella: su relación con el caso Epstein, que vivieron casi a la par en distintos escenarios. Sarah no solo mantuvo una estrecha amistad con Epstein, sino que llegó a declararse a él y pedirle matrimonio. También rechazó las críticas contra él cuando surgieron y hasta muy, muy tarde no puso en duda la moralidad del pedófilo. Se desplazó a Nueva York con sus hijas para esperarle a la salida de la cárcel, durante su primer ingreso, ya salpicado por las atrocidades que numerosísimas pruebas han demostrado que cometió. Sarah ha escrito cuentos infantiles y ha dado entrevistas para hablar siempre bien de su marido. Ha colaborado con muchas asociaciones benéficas, que, sin embargo, le han ido cerrando puertas conforme se sabía de su implicación. Fotos, mail, llamadas... han retratado a una Sarah ocupada en defender al pedófilo y, por ende, a su marido, probablemente porque ella misma está en idéntico saco y teme las consecuencias que pueda tener este escándalo para ella.