Sargazo, las algas que hacen temblar a los empresarios españoles en el Caribe
2026-03-15 - 00:33
El Caribe mexicano espera una temporada crítica por la llegada de algas a sus playas, el llamado sargazo. Un fenómeno ambiental, producto del cambio climático, que solo en enero dejó 1,7 millones de toneladas flotando en el mar, una gran amenaza para la actividad turística. La macroalga domina en las aguas donde se bañan los visitantes y, cuando llegan a la orilla, después de unas horas, comienzan a emitir olores intolerables. Según las autoridades mexicanas, las condiciones meteorológicas y las corrientes oceánicas han contribuido a un aumento significativo en la acumulación del sargazo. De hecho, los mencionados datos de recolección de enero anticipan una temporada estival dominada por este problema. Un estudio reciente de la Universidad de Florida y la NASA indicó que el fenómeno se alargará hasta junio, poniendo en peligro la temporada alta turística en Semana Santa y durante el Mundial de Fútbol 2026. El problema toca de lleno a los empresarios españoles asentados en el sector turístico del Caribe mexicano. Se estima que la inversión total alcanza los 15.000 millones de euros y, según datos de la Cámara Española de Comercio en México, casi un tercio de las habitaciones de hotel disponibles son facilitadas por empresas de capitales españoles. «Se estima que por destino turístico se pierden al año, solo en la recolección del sargazo, 130 millones de euros, algo que afecta en la rentabilidad de las empresas y complica sus operaciones», explica a ABC Ignacio Muñoz Gorbea, empresario español y actualmente al frente de la iniciativa 'The Seas We Love', que busca generar economía circular a partir de la recolección de la macroalga. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el sargazo ya afecta el 11% del PB I del estado de Quintana Roo , un golpe frontal si se considera que es una entidad, con destinos como Cancún o Playa del Carmen, cuya principal actividad es el turismo. «Una de las principales consecuencias es que por el sargazo el destino turístico se vuelve menos interesante para el viajero internacional y eso repercute en una menor derrama económica para los locales», explica Muñoz Gorbea. Históricamente, el sargazo comenzó a afectar las costas mexicanas en el verano de 2013, con incrementos en los meses de marzo a junio. Su presencia ha sido vinculada a fenómenos como el desprendimiento de estas algas en el Mar de los Sargazos. Se trata de una masa de algas que cruza el océano a lo largo del ecuador. Comienza frente a las costas de África occidental (cerca de Senegal o Ghana) y llega a Sudamérica, Centroamérica, el mar Caribe y el Golfo de México, afectando las costas de Quintana Roo. También altera la costa este de Estados Unidos. La investigadora Brigitta I. van Tussenbroek, perteneciente al Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), señaló recientemente que la cantidad de sargazo en los océanos aún no ha alcanzado su punto de saturación, ya que continúa creciendo «de manera exponencial», independientemente de las fluctuaciones estacionales o interanuales observadas. Esta investigadora también mencionó que las condiciones para su reproducción siguen siendo favorables en la región, debido a la temperatura del agua y la disponibilidad de nutrientes, que obtiene de ríos y otras fuentes naturales. El Gobierno mexicano ha intentado hacer frente al problema mediante la colocación de unas redes ubicadas en el mar que pretenden contener las algas para que estas no lleguen a las playas. «Las medidas implementadas por la Armada de México, el gobierno de Quintana Roo particularmente junto con los municipios aledaños a las playas, no son suficientes para contener el volumen de sargazo que se prevé para la temporada 2026» menciona a esta redacción el diputado federal Ernesto Sánchez. «La realidad es que el fenómeno del sargazo ha dejado de ser un evento atípico; hoy es un problema estructural, recurrente y previsible. Sin embargo, la respuesta institucional sigue siendo reactiva, fragmentada y sin una estrategia integral de largo plazo», explica el legislador. Para los visitantes el sargazo afecta severamente su experiencia. «Estuve en enero en Cancún con mi esposa y vinieron unos amigos de España y la verdad ha sido muy frustrante, uno hace el gasto, llega al hotel por cuatro o cinco días y cuando estas allí descubres que casi no te puedes meter al mar ni estar en la playa por el olor, te pasas el viaje en la piscina», comenta a ABC Pablo Alemán, residente en la Ciudad de México, pero originario de Bilbao. Frente a este panorama, Muñoz Gorbea propone utilizar el sargazo como motor de la economía y vehículo para recuperar las pérdidas: «México puede ser un modelo a replicar luego en otros destinos del Caribe, aquí ya existe el marco regulatorio propiciado por el Gobierno para generar industrias a partir de la recolección del alga como por ejemplo biogás, biocombustibles e incluso biomateriales».