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Seis horas de viaje, todo el día haciendo guardia y cinco fallos: los entresijos de la foto del expríncipe Andrés que pasará a la historia

2026-02-20 - 17:33

¿De dónde nacen las imágenes que terminan impresas en los libros de historia de los institutos? El hombre frente al tanque en la plaza de Tiananmen, Adolf Hitler posando en París, el beso del militar y la enfermera en Times Square, y ahora, el expríncipe Andrés encogido tras su detención. Instantes congelados que sobreviven al tiempo, fijados en la tinta de los libros y en la memoria de generaciones enteras. Sus autores, muchas veces invisibles, comparten con los que no estuvieron allí los momentos en los que el mundo cambia. Esta vez, quien convirtió el momento en historia fue el fotógrafo Phil Noble, de la agencia Reuters, testigo directo y responsable de dar imagen y permanencia a un instante que podría negarse sin su trabajo. Esta foto muestra a Andrew Mountbatten-Windsor, hermano menor del rey Carlos III, tras ser liberado después de más de 10 horas en comisaría. Noble ha contado a Reuters cómo la tomó. En cuanto saltó la noticia, toda la maquinaria mediática del Reino Unido se activó. La única confirmación oficial era escueta: había sido arrestado en Norfolk por la Policía del Valle del Támesis. Ninguna comisaría concreta. Podía estar en cualquiera de las más de veinte bajo su jurisdicción. Con esa poca información, el fotógrafo salió el jueves 19 por la mañana desde Mánchester. Más de seis horas conduciendo por una posibilidad, no una certeza. Siguiendo una pista, Noble decidió apostar por la pequeña comisaría de Aylsham, en una histórica localidad comercial de apenas 6.000 habitantes. Era una apuesta arriesgada y lo confirmó nada más llegar. Allí solo había otros dos colegas de profesión. Esperó durante seis o siete horas, soportando el frío de una jornada que no superó los cuatro grados. Cayó la noche y no ocurrió nada. Todo indicaba que había perdido su órdago. La lógica tampoco jugaba a su favor: aquella comisaría estaba a más de una hora del lugar de la detención. Tras tanto tiempo sin que pasara nada, el equipo de Reuters decidió reservar habitaciones en un hotel cercano. Noble recogió su equipo y se marchó, convencido de que había sido un mal movimiento. Pero entonces sonó el teléfono; era una compañera. Los vehículos de la residencia del expríncipe estaban llegando de vuelta. Noble regresó a toda velocidad. Y llegó justo a tiempo para ver a dos coches alejándose. Levantó la cámara. Y disparó. Tomó seis fotos en total, dos a los policías, dos en blanco, una desenfocada. Pero en este caso no se recordará a Phil por sus cinco errores, sino por su único y prodigioso acierto. El hijo favorito de Isabel II, arrinconado, con miedo, intentando esconderse; el que fue uno de los príncipes más perseguidos, reducido a una persona común sobre la que pesan presuntos delitos. La foto fue rápidamente utilizada por medios de todo el mundo. "Puedes planificar y usar tu experiencia, y saber aproximadamente qué hacer, pero aun así todo debe estar en armonía", ha dicho Phil Noble a Reuters. "Al tomar fotos de coches, es más cuestión de suerte que de criterio", ha concluido.

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