Ser madre altera el cerebro de la mujer más que durante toda la adolescencia
2026-03-06 - 13:23
El cerebro de la mujer experimenta durante la maternidad -gestación, parto y posparto- cambios de forma "mucho más pronunciada y dinámica" de lo que lo hace durante toda la adolescencia, según explica a EFE la neurocientífica Susana Carmona, directora del grupo de investigación 'Neuromaternal' del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Carmona, que ha impartido la conferencia inaugural en el XIII Congreso Español de Lactancia Materna que se celebra en Sevilla hasta este sábado, es la responsable de estudios pioneros a nivel internacional sobre cómo cambia la anatomía del cerebro de la mujer durante esta etapa, algo que, "por sorprendente que parezca, hasta hace poco no se había investigado". "Lo que hemos hecho es poner valores estadísticos robustos y sólidos a lo que todas las mamás sabíamos, que es que el embarazo y la maternidad nos cambian profundamente", ha dicho la doctora en Neurociencia. Ha detallado así que se producen reducciones en el volumen de la sustancia gris durante la gestación que tienen un punto de inflexión alrededor del parto y que después revierten ligeramente, pero no llegan a volver a la línea base, unos cambios que persisten durante años. Cuanto más cambia el cerebro, mayor vínculo con el bebé "Igual que no le puedes pedir a una mujer que vuelva a ser como era antes de la adolescencia, no le puedes pedir a una mamá rápidamente que vuelva a ser la de antes una vez ha dado a luz porque físicamente, incluyendo su cerebro, ya no es la misma", sentencia. La responsabilidad de esto la tiene "un enorme 'boom' hormonal" que no solo cambia el sistema vascular e inmune, sino también el cerebro, modificando su funcionamiento y su forma debido, sobre todo, a los niveles de estrógenos, que "hacen que la mamá se sienta mejor y, por tanto, pueda vincularse mejor con el bebé". "Cuanto más cambia el cerebro de una mujer durante el embarazo mejor se vincula con el bebé", asegura Carmona, que indica que así se puso de manifiesto en un estudio realizado con 127 mujeres antes, durante y después del embarazo e incluyendo a mamás que no han gestado, es decir, las parejas homosexuales de mujeres que sí lo han hecho. Una vez constatado que se producen estos cambios en la estructura y la forma del cerebro, ahora queda por explorar "otras métricas cerebrales, de conectividad, funcionalidad y flujo cerebral". "Hay muchas más cosas por resolver", asegura esta experta. Dejar de ser "invisibles" Carmona apuesta por que esta validación científica de los cambios físicos que conlleva la maternidad contribuya a la capacidad de verla como "un proceso universal común" y sirva así para que "reciba el cuidado y se le dé el valor que merece en esta sociedad". "No son nueve meses y vuelves a estar como estabas", asegura la neurocientífica, que confía en que este "sustrato científico" sea útil para "informar a las familias, a los papás y a la sociedad en general" y para que todos estos cambios físicos "no sean algo que las mujeres se tengan que callar sino que se pueda visibilizar". Apuesta además por que este enfoque sea incluido en la atención sanitaria, lo que confiesa que es una de las "batallas" que afronta. "Cuando nace el bebé vamos a un montón de consultas para ver cómo van todos los hitos del desarrollo, y las mujeres estamos ahí pero somos invisibles", lamenta, para advertir que "el riesgo de depresión posparto es enorme" y no está suficientemente atendido. Carmona, autora del libro 'Neuromaternal: ¿Qué le pasa a mi cerebro durante el embarazo y la maternidad?', aboga por la divulgación científica -también a través de redes sociales- de estos detalles para que las mujeres puedan sentirse más acompañadas en toda esta experiencia e incluso contactar con el grupo que dirige para formar parte activa de las investigaciones.