Sergio, en 'First Dates': "En la cama soy muy peligroso, un demonio"
2026-02-17 - 07:56
"Ya conocéis el refrán que dice: Perro ladrador, poco mordedor. Así que en cuestiones de amor, procura hablar poco de él y procura enamorar", afirmó Carlos Sobera en First Dates este lunes antes de la cita entre Sergio y María del Mar. El primero en llegar fue el madrileño, que nada más llegar afirmó entre risas: "Soy un Pitbull, las cojo con cara de psicópata, las monto... soy un demonio". El presentador le preguntó por cómo debía de ser su pareja de la noche: "Liberal y fogosa", respondió Sergio, que había acudido a su cita con una caja misteriosa. "¿Qué es?", quiso saber el conductor del programa de Mediaset. "Eso es con lo que yo juego", le respondió el repartidor, mostrando su contenido: "Una pelota para meter en la boca, una fusta...", explicó. Y el madrileño añadió: "A las mujeres, en la calle las trato como damas, pero en la cama... soy dominante. Quiero una mujer sumisa, sexualmente hablando". Sergio se fue a la mesa para esperar a su pareja de la noche, María del Mar: "Vengo a conocer a un chico que me ponga final, filipina", afirmó en su presentación. Nada más verla, Sergio comentó: "Esas pedazo de tetas son encantadoras", y eso que lo dijo cuando la barcelonesa acaba de cruzar las puertas del restaurante, a varios metros de él... "Me gusta que me den cariño y que vayan directo al grano. Soy muy pasional", admitió María del Mar antes de ver el contenido de la caja que había llevado Sergio: "Me gusta, pero prefiero dominarlo yo a él", apuntó. Entre confesiones y miradas cómplices, la conversación fue subiendo de tono desde el primer plato. Ambos reconocieron haber vivido experiencias "muy 50 sombras de Grey". María del Mar no se cortó en dejar claras sus intenciones: "A mí me gusta vivir la vida, que solo hay una. Hay que disfrutar del sexo. Coge vitamina, que te quiero potente". Sergio, entre sorprendido y fascinado, no pudo evitar admitir que ella le había dejado impresionado. Tras la cena, decidieron pasar al reservado, donde la química terminó de estallar. Entre caricias, risas y algún que otro juguete, la temperatura subió sin frenos. La luz acabó apagada y ellos, entregados a un beso apasionado que dejó claro que la cita no había hecho más que empezar. Al final, ambos reconocieron que se lo habían pasado muy bien y, tras sacar la fusta de la caja que había llevado Sergio, María del Mar le dijo: "Nos marchamos que la vamos a usar".