Si el arenero deja de ser una opción para el gato, ¿qué está pasando realmente?
2026-02-26 - 06:13
Aquellos que conviven con gatos se habrán visto en más de una ocasión en la tesitura de ver cómo su compañero felino hace "sus cosas" fuera del arenero. Sin embargo, lejos de responder a una manía o a un acto de rebeldía, este comportamiento es, en palabras de la veterinaria Isabel Luño Muniesa, miembro de GEMCA del AVEPA, una señal de que algo no va bien y merece ser investigado. Además, este fenómeno es más común de lo que la gente suele pensarse. Se estima que entre un 25 y un 35 por ciento de los gatos presentan en algún momento de su vida episodios de eliminación fuera del arenero, una prevalencia que aumenta en hogares con varios felinos. No obstante, que sea frecuente no significa que deba normalizarse, advierte la especialista. "Para encontrar una solución eficaz, es fundamental identificar qué está ocurriendo", señala. Desgraciadamente, las causas por las que nuestro pequeño minino no utiliza el arenero son muy variopintas, aunque los problemas médicos constituyen una de las primeras hipótesis que deben descartarse. Infecciones urinarias, cálculos, enfermedades metabólicas o dolor articular pueden interferir con el uso normal de la bandeja. Entre los cuadros más habituales figura la cistitis idiopática felina, una inflamación vesical asociada al estrés. "Cuando un gato comienza a eliminar fuera del arenero es fundamental que un veterinario descarte primero estas causas", recuerda Luño Muniesa. Por suerte, no todos los episodios responden a enfermedad. El marcaje con orina, por ejemplo, es una conducta de comunicación y suele manifestarse como pequeñas cantidades de orina en superficies verticales y en puntos relevantes del territorio doméstico. Los gatos suelen preferir arenas finas, aglomerantes, sin perfume y en una bandeja amplia, destapada y muy limpia "El marcaje es una conducta de comunicación, no un problema de higiene", aclara la experta, quien apunta que esta conducta puede intensificarse ante cambios en el entorno o tensiones entre gatos. Además, la propia bandeja puede convertirse en parte del problema. Los gatos muestran preferencias claras en cuanto al tamaño, limpieza, tipo de arena y ubicación. Una bandeja pequeña, tapada, con olor intenso o situada en una zona de paso puede provocar rechazo. Según explica la especialista, "los gatos suelen preferir arenas finas, aglomerantes, sin perfume y en una bandeja amplia, destapada y muy limpia". El estrés ambiental es otro factor determinante y a menudo subestimado. Mudanzas, obras, la llegada de nuevos miembros al hogar o conflictos sutiles entre gatos pueden alterar la conducta eliminatoria. En algunos hogares, un gato controla el acceso a la bandeja sin que los cuidadores lo perciban, lo que empuja a otros a buscar alternativas. Detectar señales acompañantes puede orientar la intervención. Dolor al orinar, vocalizaciones en la bandeja o cambios en el consumo de agua sugieren un origen médico, mientras que la evitación del arenero o la eliminación en materiales concretos apunta a un problema de preferencia o aversión. En paralelo, cambios en el apetito, hipervigilancia o aislamiento pueden revelar un contexto de estrés. Por todos estos motivos, el abordaje eficaz combina observación, ajustes ambientales y asesoramiento veterinario. Mejorar las condiciones de la bandeja, aumentar los recursos del hogar y reducir factores estresantes son medidas que, aplicadas de forma coherente, suelen revertir el problema. Además, en determinados casos, el tratamiento puede incluir feromonas sintéticas o medicación supervisada. En resumen, el pronóstico es generalmente favorable cuando se identifica la causa y se actúa de forma integral. "Con paciencia, observación y apoyo veterinario, la gran mayoría de los gatos vuelve a eliminar correctamente en su bandeja", concluye Luño Muniesa.