Si te gusta 'Yellowstone', no te pierdas este western clásico que arrasó 15 años antes que los Dutton
2026-02-24 - 19:03
No importa la serie: la HBO de principios de los 2000 ya hizo una versión mejor. Yellowstone devolvió al mundo su interés por el western (aunque, en puridad, no fuese un western), que, como género, siempre está entre resurrecciones desde que un clásico como La diligencia (1939) se encargó de rescatarlo. Lo mismo, pero con las series, se propuso David Milch con Deadwood, que puede verse en España gracias a SkyShowtime y Movistar Plus+. La sola mención de Deadwood arrasa de lágrimas los ojos de más de un seriéfilo. Deadwood se estrenó en plena ebullición de la televisión americana: Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra o Perdidos estaban en emisión y el espectador promedio deshojaba cada noche una margarita de rayos catódicos que nunca ha estado tan lejos de marchitarse. Deadwood era una producción muy cara y, pese a conseguir varios premios, le daba a HBO los mismos problemas que la fantástica Carnivale: no salían las cuentas. Así que, tras su tercera temporada, se canceló y los amantes de este pequeño pueblo en el que todo el mundo decía palabrotas tuvieron que esperar 14 años a un cierre: ocurrió con Deadwood: La película, en la que retorna la mayor parte del elenco y que puede verse en Movistar Plus+ y HBO Max. ¿De qué trataba 'Deadwood'? Deadwood, en inglés, puede designar aquello que no tiene ningún interés. No es el caso de Deadwood, que toma su nombre del pueblo en el que transcurre la acción de esta serie, basada en hechos reales. Casi todos los personajes, desde el cínico y viperino tabernero Al (al que da vida un estratosférico Ian McShine) hasta Juanita Calamidad o Wild Bill Hickok existieron y compartieron las polvorientas calles de Deadwood. Esta serie es la conjugación idónea entre el western y la HBO dorada: un drama adulto y violento embebido en las lógicas de un cine que mezclaba a Peckinpah con Hawks y salía exitoso. Su cancelación ha sido una de las más demoledoras de la televisión, pero, como se ha dicho, había que tener en cuenta la competencia. Eran tiempos milagrosos que, se pensó, durarían para siempre.