Sobre la pulsión nacionalista y otras pulsiones
2026-02-19 - 04:53
Manuel Arias Maldonado acaba de publicar un ensayo sobre la pulsión nacionalista donde explica cómo el nacionalismo parece extraer su enorme potencia movilizadora de pasiones irracionales o, cuando menos, carentes de una base puramente racional. Y señala que ya vimos dónde quedó la aspiración de construir una patria socialista sin patria nacional y cómo Stalin fue el primero en apelar a la Madre Rusia para poner en marcha el esfuerzo bélico de unos rusos que se reconocían como tales antes que como proletarios o comunistas. Además, como describió Richard Overy en su libro Por qué ganaron los aliados, en la guerra es decisivo que los dioses estén siempre de nuestro lado. Y, por eso, hasta en la Unión Soviética, donde Dios había sido prohibido oficialmente, la religión renació a causa de la guerra y el día de la invasión alemana, el metropolitano Sergei, cabeza de la Iglesia ortodoxa rusa, que había sido perseguido por las autoridades y acosado por la Liga de los Sin Dios durante años, fue recuperado para que pidiera a los fieles que hicieran lo que pudiesen para ayudar al régimen. De modo que el patriarcado se reinstauró en septiembre de 1943 y se fomentó abiertamente la observancia religiosa. Los sacerdotes cantaban plegarias por Stalin, al que se daba el tratamiento de "ungido del Señor". De ahí que un periodista amigo sostenga que la II República perdió la guerra el día 28 de julio de 1936 cuando un grupo de milicianos procedió a fusilar al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles y puso a Dios de manera irrevocable del lado de los alzados diez días antes. En todo caso puede decirse que hay nación allí donde un número suficiente de personas creen en ella. Por su parte Montesquieu precisa que ni la sociedad ni el gobierno pueden ser preservados en ausencia de amor cívico a cuyo fomento habrán de dedicarse padres y escuelas y Juan Jacobo Rousseau concluye que el tipo de ciudadano que necesita la democracia solo puede nacer si el poder favorece la educación cívica y los rituales públicos. Para volver al momento presente basta con certificar la existencia "de una correlación temporal entre la degradación histórica del PSOE y la regresión en la calidad de sus secretarios de Organización" que ha enunciado con precisión Ignacio Varela. Pero conviene antes atender a la ley de Weber y Fêcner que pone en relación los estímulos y las sensaciones de modo que, para que las sensaciones crezcan en progresión aritmética de razón 2 (2, 4, 6, 8, ,...), los estímulos han de hacerlo en progresión geométrica de razón 2 (2, 4, 8, 16,...). Así, por ejemplo, un desfalco de las arcas públicas después de la serie que llevamos sufrida para que llegue a causarnos sensación apreciable debe multiplicar logarítmicamente su magnitud y lo mismo cabe decir de los casos de violencia machista cuya frecuencia acaba atenuando el impacto sobre el público. Como prescribía Julio Cerón, "sé tú tu gurú" (véase Nadie es más que nadie de Ernesto García Camarero, Postmetropolis Editorial, 2024).