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Sol Bernal, con retinopatía diabética: "Me quedé ciega en 6 meses, aprendí a hacer todo de nuevo"

2026-02-17 - 07:45

En España hay entre cinco y seis millones de personas con diabetes. Entre ellos, entre un 15 y 40%, si no controlan los niveles de glucosa, están en riesgo de tener una retinopatía diabética (RD), que es una de las principales causas de ceguera evitable en España. Se estima, de hecho, que tras 15 años de enfermedad, una gran parte de los pacientes presentará algún grado de afectación ocular, entre ellos, el edema macular, que es la causa más común de pérdida severa de visión por diabetes. Esto fue precisamente le pasó a Sol Bernal hace más de 20 años, cuando con solo 29 años perdió, en apenas seis meses, casi por completo la visión, “tengo diabetes tipo 1 desde que soy pequeña, y por una mala gestión de la diabetes me han venido muchísimas complicaciones a todos los niveles. Uno de ellos es la retinopatía diabética. Cuando me la detectaron era ya muy grave, muy severa, y en menos de seis meses perdí la vista, porque tenía edema macular también”, recuerda. Dos décadas después, ya superado el golpe inicial, Sol se dedica a dar visibilidad a la discapacidad visual en redes sociales y a concienciar sobre la importancia del control correcto de la diabetes para evitar problemas de salud graves. Tambien lo hizo hace poco participando en Ensayo sobre la mirada, un documental, disponible en Youtube, con el que Roche, junto a un grupo de pacientes y de oftalmólogos, quieren sensibilizar sobre este y otros problemas de visión, como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Precisamente, una de las cosas de las que quieren alertar en este documental es de la importancia de coger a tiempo estas patologías para prevenir o minimizar la pérdida de visión, algo a lo que Sol no llegó a tiempo, “yo tenía síntomas claro, pero no los supe reconocer y tenía un trabajo muy estresante, lo achaqué a eso. Yo era comercial, jefa de equipo en una multinacional, siempre estaba con el coche trabajando para arriba y para abajo, buscando y visitando clientes. Pensé que estaba cansada y que no veía bien por el estrés, pero fíjate lo que me encontré”, advierte. Aunque empezó el tratamiento de manera urgente, desde que se lo detectaron, no pasaron seis meses hasta que se quedó ciega, con una ceguera total en el ojo izquierdo y un 2%, y en visión de tubo, en el derecho, “si lo hubieran cogido en los primeros estadios, conservaría más vista, pero cuando vieron, ya tenía las retinas ‘achicharradas’, además de dos desprendimientos de retina. Mi pronóstico era quedarme ciega completamente, así que al menos pudieron salvar el 2% de un ojo. Ese poquito resto visual que tengo es muy poquito funcional, pero yo lo utilizo bastante para mi día a día”. Además, a pesar de que ahora lleva una bomba de insulina y tiene la diabetes bastante controlada, tiene que convivir con otros problemas además de la retinopatía, como la gastroparesia y “un sinfín de cosas derivadas de una mala gestión de la enfermedad”. Una vida nueva en la que lucha contra los estigmas De esto hace ya 20 años, y aunque ya lo tiene asumido, reconoce que el proceso no ha sido nada fácil, sobre todo al principio. Tuvo que dejar de trabajar con solo 30 años y “toda la carrera por delante” y su vida dio un giro de 180 grados, “yo tenía unos planes para mi vida y tuve que cambiarlos para aprender a hacer todo de nuevo. Fue muy duro, de las cosas más duras que yo he pasado en mi vida, porque, por ejemplo, dejas de ver la cara de sus seres queridos... Mi familia me apoyó muchísimo, sobre todo mis padres, mis hermanos, mis amigos... y después mi pareja, con la que empecé a salir después de que me pasara todo esto, y, desde entonces, me sostiene muchas veces”, recuerda. Fue gracias a la ONCE cómo aprendió a vivir con ceguera, “me filié y empecé con la rehabilitación, en la que enseñan a hacer todo de nuevo, desde el aseo hasta comer... a todo”. Lo más importante fue aprender a usar el bastón, un gran aliado hoy, pero al que reconoce que le costó mucho sacar a la calle por los estigmas que aún lo rodean y porque era, y sigue siendo, muy coqueta, “yo siempre he sido muy presumida, muy de imagen... y no verme en el espejo, porque yo lo que veo es un bulto, una sombra, al principio fue muy duro. Yo me sentí muchos años enclaustrada, con claustrofobia aquí dentro de mi cuerpo por no poder ver, y echando muchísimas cosas de menos”. Fue un proceso que le acostó asumir y que superó “tras muchas lágrimas y mucha terapia”, por eso le molesta tanto cuando escucha comentarios del tipo ‘¿eres ciega? Pues no se te nota’ o ‘lo llevas muy bien’, comentarios que no son consecuencia de la maldad, pero sí de unos prejuicios y una falta de sensibilidad que quiere combatir, algo que hace a través de su cuenta de Instagram (@mismanojos). Y es que, como cuenta con una especie de humor agridulce, las preguntas que le hacen son siempre las mismas o muy parecidas, “¿y tú no ves’?, ‘y por qué no te pones gafas, por qué no te operas...’ Yo sé que la gente es curiosa, y si me lo preguntan bien, yo contesto bien también, pero, aún hay mucho desconocimiento. Por eso quiero visibilidad, normalizar, hablar de que hay gente con baja visión o gente ciega a la que no se os nota... pero algunas ‘preguntitas’ o comentarios sí son incómodos. Me han preguntado hasta si los ciegos pestañeamos, que cómo voy a ser ciega con los ojos tan grandes y verdes que tengo, ni deformados ni nada... y yo pensando, ¿qué tendrá que ver con lo que yo veo por dentro?”. Al final, con humor y con la paciencia que asegura que aprenden a cultivar todas las personas con ceguera, ha aprendido a tomarse bien estos y otros comentarios, pero sí tiene una petición “que si una persona te dice que tiene discapacidad visual, no dudes de ella ni la juzgues, porque con algo tan serio no vamos a bromear”. A través de sus redes, su objetivo es ayudar, dar visibilidad a sus problemas, y que a otras personas con diabetes no les pase lo mismo que a ella, “divulgo, hablo de mis problemas, de mi día a día... y soy voluntaria de Acción Vision España, que reúne todas muchas asociaciones de enfermedades de oculares y de baja visión. Porque los que tenemos ceguera estamos afiliados a la ONCE y tenemos mucho apoyo, pero hay un porcentaje muy grande de gente discapacidad visual y con baja visión que también es muy difícil de llevar porque, como la mía, es invisible, y están en el limbo”, reivindica. Su misión en la vida la tiene clara: “Sacar algo positivo de todo lo malo que me ha tocado vivir, hacer cosas bonitas”.

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