Sola en su habitación, con cuatro fotografías y mucho ruido en el exterior: así fue la eutanasia de Noelia
2026-03-27 - 12:20
"Quiero morir en paz". Ese fue el último deseo de Noelia Castillo, la joven parapléjica de 25 años, que este jueves murió tras recibir la eutanasia en el Hospital Residencia Sant Camil de Sant Pere de Ribes (Barcelona), después de un largo periplo judicial de casi dos años. Pero a pesar de ese anhelo, la muerte de Noelia estuvo rodeada de demasiado ruido y atención mediática hasta el último momento. Como había pedido, la joven murió sola en la habitación de ese hospital cercano a la capital catalana en el que estaba ingresada, pero la paz y la tranquilidad solo se limitaron a esa estancia, ya que a las puertas del centro sanitario se concentraron periodistas, curiosos, familiares, grupos contrarios a la eutanasia y defensores de la última voluntad de Noelia. El proceso de eutanasia comenzó en torno a las 18.00 horas y consistió en la administración intravenosa de fármacos que inducen a una sedación profunda y, posteriormente, otros que provocan el paro respiratorio y la muerte. Es el proceso estándar, diseñado para que el paciente muera mientras está dormido sin experimentar dolor. "Siempre he pensado que quiero morirme guapa. Me pondré el vestido más bonito que tenga y me maquillaré", declaró Noelia en su última entrevista. Un facultativo se encargó de administrar todo el proceso a Noelia, que antes de quedarse sola en la habitación estuvo acompañada de su madre, Yolanda Ramos. Cuando esta abandonó la estancia, solo la acompañaron cuatro fotografías que había elegido para sus últimos instantes de vida: cuatro imágenes de su infancia que le recordaban momentos felices de una vida marcada por la tragedia. Al centro sanitario también acudió su padre, Gerónimo Castillo, pero no estuvo con ella en la habitación por expreso deseo de Noelia, que no quiso tenerle cerca antes de la eutanasia. Su padre ha sido, de hecho, un obstáculo para que pudiera acogerse a la muerte asistida porque ha puesto numerosos recursos ante la Justicia a través de la entidad Abogados Cristianos, que le ha representado en la batalla legal contra su hija. Abogados Cristianos, a las puertas del hospital La fundación católica Abogados Cristianos también acudió al hospital, con la esperanza de poder detener la eutanasia en el último momento. Así lo explicó el letrado José María Fernández a las puertas del hospital: "Siempre habíamos tenido la esperanza de que ella pudiese reconsiderar su idea". Junto a los miembros de esta fundación, un grupo de opositores a la eutanasia protestaron contra la aplicación de esta medida, junto a un nutrido grupo de periodistas. También se vivieron escenas dramáticas, como cuando una amiga de Noelia, que llevaba tiempo sin verla, empezó a llorar y a gritar porque no le permitían despedirse de ella. A las puertas del centro también acudieron defensores de la última voluntad de Noelia y curiosos. La muerte de Noelia puso este jueves fin a un caso, que pasó por el juzgado, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Supremo y el Constitucional. Finalmente, después de casi dos años de proceso legal, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazó paralizar la eutanasia como había pedido su padre tras agotar todas las vías legales en España.