Steve Jobs, fundador de Apple: "Las cosas no tienen que cambiar el mundo para importar"
2026-02-25 - 17:53
Un 24 de febrero de 1955 nació Steve Jobs. Este empresario que dejó la Universidad pero no su ambición por la tecnología, fue una de las mentes más brillantes e influyentes del sector. Su trayectoria empezó en un garaje, donde junto a su amigo Steve Wozniak, inició el camino de lo que hoy viene ser una de las mayores compañías tecnológicas de éxito: Apple. Pero la ambición, la reflexión, el deseo de cambiar el mundo que tenía Jobs, no cabía entre la manzana mordida. Eso le hizo llegar a fundar NeXT, empresa de software y hardware, donde adquirió una madurez y un sentido de la tecnología que extrapoló en un discurso mucho más profundo y más existencial sobre la vida, quizás por el momento vital en el que transcurrió todo. Pues aquel emprendedor de 21 años que empezó en un garaje, ya era esposo y padre. "Las cosas no tienen que cambiar el mundo para ser importante" "Things don't have to change the world to be important" ("Las cosas no tienen que cambiar el mundo para ser importantes") fue una de las frases que resumió la evolución de Steve Jobs. El empresario pronunció estas palabras durante una famosa entrevista con la revista Wired titulada "Steve Jobs: The Next Insanely Great Thing". Por aquel entonces, acababa de ser padre, seguía liderando NeXT y había adquirido ya Pixar Animation Studios, tenía unos 40 años y mucha más madurez. El periodista Gary Wolf le preguntó sobre las promesas y el futuro de la red y la tecnología, pero en vez de encontrar a Jobs, el más revolucionario u obsesionado con cambiar el mundo, encontró a una persona más terrenal, más enfocada en las pequeñas cosas, en lo existencial, la familia. "El problema es que ahora soy mayor, tengo 40 años, y estas cosas no cambian el mundo. De verdad que no. Tener hijos cambia mucho tu punto de vista sobre estas cosas. Nacemos, vivimos un breve instante y morimos. (...) Es un error poner constantemente las cosas bajo esa luz tan radical de que 'van a cambiarlo todo'. Las cosas no tienen que cambiar el mundo para ser importantes". Con esta reflexión, Jobs explicó que en ese momento sus prioridades se habían reajustado y que la tecnología, por mucho que fuera una gran herramienta útil, no era la respuesta a todos los problemas del ser humano. En este sentido, entendió que ya aquellas pequeñas cosas de la tecnología como conectar a personas separadas por la distancia, facilitar tareas cotidianas, ya eran importantes, quizás más importantes que la búsqueda de una revolución o un cambio histórico.