TheSpaineTime

Sue Grafton, el alfabeto del crimen

2026-03-19 - 12:50

Un buen comienzo es un importante atractivo para leer un relato: «Conocí a Boby Callahan un lunes. El jueves ya había muerto. Estaba convencido de que iban a matarle y resultó ser verdad». Así empieza 'C de cadáver' , la novela de Sue Grafton , escritora estadounidense fallecida en 2017 y autora de culto para los aficionados al género. La historia se inicia cuando Kinsey Millhone, investigadora privada, conoce al joven Callahan en un gimnasio. Ha perdido la memoria y su cuerpo está lleno de cicatrices tras un accidente de automóvil. Su mejor amigo murió al caer el coche por una pendiente. Callahan está convencido de que alguien quiere matarle , pero su madre piensa que está loco y la policía no le cree. Tras confesar sus temores, Callahan contrata a Millhone para averiguar la verdad. Ella es escéptica, pero recibe un cheque de 2.000 dólares y acepta el caso. Tres días después aparece muerto. Millhone decide buscar al asesino. Es el comienzo de una compleja trama en que, como en las novelas de Ross Macdonald , el detective debe bucear en oscuros secretos familiares y en viejos odios que se proyectan sobre el presente. La víctima, hijo de una millonaria, tenía que heredar una fortuna de dos millones de dólares , que pasarán a su hermanastra, una joven neurótica de 17 años. Millhone profundiza en el pasado de Callahan y descubre que la madre de una antigua novia está siendo chantajeada. Los hilos le llevan a una clínica donde existe una conexión con la muerte de su cliente. 'C de cadáver', publicada en 1986, es la tercera de las 25 novelas que constituyen la serie 'El alfabeto del crimen'. Todas ellas están protagonizadas por Kinsey Millhone, el alter ego de la autora. Tras licenciarse en literatura inglesa y escribir guiones para el cine y la televisión, Grafton acordó con su editor entregar una novela por año. La primera fue 'A de adulterio' y apareció en 1982. Siguiendo el orden alfabético, la penúltima se tituló 'Y de Yesterday' , publicada unos meses antes de su muerte. La última, que debía comenzar por la letra Z, se quedó sin escribir. Grafton falleció de cáncer a los 77 años en Santa Bárbara (California), el escenario que inspiró sus novelas y la ciudad en la que vivió desde su juventud. Kinsey Millhone tiene muchos de los rasgos del carácter de su creadora. Ella misma confesó, medio en serio medio en broma, que sintió la necesidad de crear el personaje cuando estaba atravesando un complicado divorcio . «En lugar de matar a mi marido, opté por algo mucho menos peligroso: liberar mis sentimientos en la ficción», afirmó. Así lo hizo durante 35 años. La detective Millhone también está separada, vive sola en un garaje anexo a una vivienda, conduce un viejo automóvil y su cuenta corriente está siempre al borde los números rojos. La persona con la que tiene más intimidad es con Henry Pitts, su casero, un anciano de 80 años que se convierte en su consejero sentimental. Millhone podría ser una chica hippie de los años 60, que sigue sin encontrar su lugar en el mundo, que quiere ser independiente y que ha salido escaldada de su matrimonio. Su ironía y su tenacidad son los dos principales atributos con los que ejerce una profesión sobrevenida. Sue Grafton escribe de manera cristalina y racional, con una secuencia lógica de los hechos para que el lector no se pierda en sus elaboradas tramas. Si existe un modelo en el que se inspiró para sus libros, es sin duda Ross Macdonald, con el que coincide en elegir California como escenario y en la obsesión por un pasado que pesa como un estigma sobre sus personajes. Un crítico de 'Los Angeles Times' afirmó que Grafton era una escritora que mejoraba en cada libro. Lo cierto es que, a principios de los 90, se convirtió en una de las novelistas de más éxito en Estados Unidos. Sus libros fueron traducidos a 26 idiomas y lograron vender millones de ejemplares. Pese a ello, se negó a ceder los derechos de su serie al cine y la televisión. Vivía entregada a su profesión y sus amigos, siempre en su casa de Santa Bárbara y de una forma casi tan austera como Kinsey Millhone.

Share this post: