Sumas y restas a la izquierda del PSOE
2026-02-18 - 05:03
El principal argumento esgrimido por los de Yolanda Díaz para arrinconar, en su día, a Podemos en la formación de su nuevo espacio electoral era que el nombre y figura de Irene Montero ‘restaba’ en su candidatura. Díaz compraba el relato de la derecha sobre la mala imagen de la entonces ministra de Igualdad tras la polémica de la Ley del ‘sólo sí es sí’ e inauguraba la división a la izquierda del PSOE con mayores consecuencias de nuestra historia política reciente. Las iniciativas para una hipotética reunificación de esta izquierda que veremos esta semana, con el acto impulsado por Gabriel Rufián, el miércoles, y el de Sumar, el sábado, pretenden revertir los errores acumulados e impedir el futuro gobierno de PP y Vox que anuncian las encuestas y corroboran las urnas desde Mérida y Zaragoza. No sólo no va a ser tarea fácil sino que cada voto que se pierda en las discusiones resultará crucial para la próxima contienda por La Moncloa. Las fuerzas progresistas emplazadas por Rufián apenas aspiran a que, al menos, ‘haya partido’ cuando se convoquen las próximas elecciones generales. Tan contundentes han sido los resultados electorales en Extremadura y Aragón, y se esperan en Castilla y León, que el objetivo se centra en movilizar al abatido electorado de izquierdas y convencerlo de que todavía hay posibilidades de frenar a Feijóo y Abascal si se unifican los votos. Pero unir no siempre significa sumar. Será difícil que estas fuerzas renuncien a su identidad, que tan buenos resultados les está dando en este ciclo electoral autonómico Las últimas citas electorales han dado un espaldarazo a las izquierdas nacionalistas fuertemente enraizadas en sus territorios. Desde el extraordinario ascenso del BNG en las elecciones gallegas de 2024 al de la Chunta Aragonesista en las más recientes de Aragón, la pujanza de las izquierdas territoriales cotiza al alza. Incluso en Extremadura, huérfana de nacionalismo político relevante, ha duplicado apoyos la candidatura unitaria de izquierdas fuertemente vinculada a la problemática extremeña con una candidata, Irene de Miguel, de Podemos, que lleva tiempo apostando por políticas a pie de calle y alejadas de Madrid. Será difícil que estas fuerzas renuncien a su identidad, que tan buenos resultados les está dando en este ciclo electoral autonómico, para sumergirse en un proyecto nacional en el que tendrían escasas posibilidades de hacer valer su peso. Incluso hay quien sostiene que, si lo hicieran, perderían parte de los votos de los que ahora presumen. ERC o EH Bildu, por su parte, ya tienen una sólida presencia en el Congreso de los Diputados y una muy rentable capacidad de presión propia sobre el Gobierno que podrían poner en cuestión. ¿De qué hablan, entonces, quienes pretenden que no se pierdan votos a la izquierda de los socialistas? Básicamente, de Podemos, Sumar e IU, las tres opciones de izquierda que remaron juntas en los comienzos de la era sanchista y han logrado formar parte del Gobierno mientras sus disputas internas malgastaban el histórico poderío político conquistado. Para desgracia de Sumar, cuyo acertado nombre es casi lo único en pie del fallido proyecto de Díaz, la en su día ‘restante’ Irene Montero ha conseguido mantener vivo a Podemos y su minoritario pero estable nicho de votos. Por su parte, Izquierda Unida, que viene sosteniendo la maltrecha marca de la ministra de Trabajo, exige nuevos repartos en los asientos del vagón para hablar de candidatura conjunta. Compromís hace tiempo que reivindicó su espacio en el Congreso, trasladando a su único diputado al grupo mixto, y dejando a los Comunes y a Más Madrid como únicos aliados territoriales de Díaz. Demasiadas incógnitas para enfrentarse a la implacable, e injusta, ley D’hont que rige nuestro sistema electoral Sorprendentemente, ha sido un dirigente de la izquierda periférica, además de independentista, el que ha lanzado el aviso y la convocatoria para la unidad electoral. Rufián ha recibido ya la expresa negativa de su propio partido a participar y Oriol Junqueras ni siquiera estará presente en el acto de este miércoles. El otro participante del evento, presentado como un ‘diálogo’ de ideas, será el emergente Emilio Delgado, diputado autonómico de Más Madrid, cuya líder, la ministra Mónica García, también se ha descartado al frente de la iniciativa. Todos tantean mutuamente quién suma y quien resta para el futuro y para no quedarse atrás. Sumar, visto lo visto, ha acelerado la presentación de su ‘refundación’ para este sábado, también en Madrid. Y anuncia que renunciará a su nombre y a sus vetos, dejando supuestamente abierta la puerta de los liderazgos, para concitar adhesiones. Demasiadas incógnitas para enfrentarse a la implacable, e injusta, ley D’hont que rige nuestro sistema electoral. La única evidencia es que, esta vez, quienes agitan el escenario desde la izquierda tienen experiencia suficiente para saber sumar y restar de verdad. Nadie les perdonará que no hayan aprendido.