¿Super Mario Galaxy tiene planetas o son como Plutón? Esta es la verdadera definición de "planeta"
2026-03-27 - 08:50
It’s a me, Mario. Otra vez. Pero ha vuelto, y no en forma de chapa, sino en el espacio. Cuando en 2023 Super Mario saltó de nuevo a la gran pantalla – esta vez en forma de película animada y no como un experimento raro de personas reales de 1993– tocó el corazoncito gamer de muchas personas. Era más que evidente que la gallina de los huevos de oro de Nintendo iba a seguir apareciendo por los cines. Por ello muchos damos gracias, y más cuando el fontanero más reconocido de la historia se mueve por el espacio. El juego Super Mario Galaxy es considerado por muchos uno de los mejores de todos los tiempos y la segunda película animada que continúa la aventura audiovisual de Mario es, obviamente, Super Mario Galaxy: la película. En el videojuego, Mario abandona los reinos planos y las tuberías subterráneas para lanzarse al espacio, saltando entre mundos diminutos, esferas imposibles y escenarios estelares tan pequeños que se pueden rodear en cuestión de segundos. Y no, no he mencionado en ningún momento la palabra "planeta", porque en 2006 ya hubo conflicto con su definición... Y lo que vemos en Super Mario Galaxy no corresponde con lo que se decidió, así que, cómo no, hay que preguntarse entonces: ¿qué es realmente un planeta? ¿Es solo una cuestión de tamaño, de forma, de órbita... o de algo mucho más complejo? Hace casi 20 años de "planeta" En Super Mario Galaxy se llama "planeta" a casi cualquier cosa con gravedad propia, por pequeña que sea: desde enormes esferas que tardas en recorrer lo que se te calientan unas palomitas hasta rocas del tamaño de una casa en alquiler en el centro de Madrid. El término se usa con libertad creativa, sin preocuparse por definiciones ni escalas reales, como debe ser para dejarse llevar por la diversión. Pero fuera de la pantalla, en la astronomía y la ciencia, la palabra "planeta" tiene una historia larga, polémica y sorprendentemente reciente en su formulación moderna. La palabra viene del griego πλανήτης (planētēs), que significa "errante" o "vagabundo" del cielo nocturno. Muy poético para que luego venga un fontanero rechoncho de color rojo volando a lo loco mientras grita YAHU. Durante el transcurso de la historia, se fueron descubriendo nuevos cuerpos celestes como urano en 1781 o Neptuno en 1846, pero no ha sido hasta hace poco, en el año 2006, durante la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional, cuando se adoptó una definición científica formal para el sistema solar y por la que, con polémica peculiar porque mucha gente no lo entiende, hubo un malestar general donde el astro más alejado del sol para el Sistema Solar de 2006, Plutón, fue sacado del selecto club de planetas que te tenías que saber para aprobar conocimiento del medio en primaria. ¿Y por qué echaron a este planet...? Ya no se llama así ¿Entonces qué es? Plutón, el planeta "enano" La Unión Astronómica Internacional (IAU), la autoridad científica que clasifica los cuerpos del Sistema Solar, aprobó en 2006 una definición formal de planeta durante su Asamblea General en Praga. Esta definición se plasmó en la Resolución 5A y es la base oficial usada por astrónomos de todo el mundo para el Sistema Solar. Según esta resolución, un planeta es un cuerpo celeste que cumple estas tres condiciones: 1) Está en órbita alrededor del Sol. El objeto debe estar en órbita alrededor de nuestra estrella y no ser un satélite natural de otro planeta. Esto distingue a los planetas de las lunas, por ejemplo. 2) Tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas rígidas de su cuerpo, de modo que adopta una forma casi redonda. Este criterio refleja que la gravedad ha dominado la estructura del objeto, diferenciándolo de cuerpos irregulares más pequeños, como se pueden observar en asteroides y otros objetos interestelares cuya forma no es redondeada. 3) Ha "limpiado" la vecindad alrededor de su órbita. El concepto de "limpiar", dicho rápido y coloquialmente, es "mostrar que es el que manda en su barrio". Cuando los astrónomos dicen que un planeta ha "limpiado su vecindad orbital", no quieren decir que su órbita esté completamente vacía, como una autopista sin tráfico. Lo que significa es que, a lo largo de millones de años, ese cuerpo ha usado su gravedad para convertirse en el jefe gravitatorio de su zona. Es decir, ha absorbido, expulsado o desviado a casi todos los objetos de tamaño comparable que compartían su camino alrededor del Sol. La Tierra comparte su órbita con pequeños asteroides, polvo y restos menores, pero no hay ningún otro cuerpo de tamaño parecido a la Tierra compitiendo por el mismo recorrido alrededor del Sol. Este último criterio fue vital para la denominación de Plutón como "planeta enano". Cumple el primer punto porque orbita alrededor del sol, también el segundo por ser redondeado, pero vive rodeado de miles de objetos de tamaño similar en el cinturón de Kuiper. Es decir, Plutón no manda en su barrio. Y los "planetas" de Super Mario Galaxy tampoco cumplen este criterio ni los otros dos. Los "no planetas" de Super Mario Galaxy Esos cuerpos ni son redondeados ni orbitan alrededor del sol y ni mucho menos son los amos de su barrio gravitacional, por ende no se les podría denominar planetas. Para poder considerarse como tal deberían ser lo suficientemente grandes como para que su propia gravedad lo lleve al equilibrio hidrostático, es decir, a una forma aproximadamente esférica porque la gravedad vence la rigidez del material. En Super Mario Galaxy, muchos “planetas” son esferas perfectas por decisión artística, pero su tamaño es extremadamente pequeño. Algunos de ellos pueden recorrerse en pocos segundos caminando alrededor, lo que sugiere diámetros del orden de decenas de metros. Un cuerpo rocoso de ese tamaño no puede, bajo ninguna circunstancia, generar gravedad propia suficiente para ser esférico ni para atraer objetos de manera estable. En el mundo real, un objeto así sería simplemente una roca, no un planeta. En Super Mario Galaxy, la mayoría de estos mundos no orbitan una estrella central siguiendo leyes dinámicas reconocibles. Más bien, flotan en el espacio como escenarios independientes, con trayectorias arbitrarias o incluso completamente estáticas. No orbitan el Sol ni ninguna estrella similar. Y por último, el tercer punto clave, muchos planetas están a escasos metros unos de otros, coexistiendo sin interferencias gravitatorias, sin colisiones, sin mareas, y sin ningún tipo de interacción dinámica. En la realidad, cuerpos de ese tamaño y proximidad formarían un campo caótico o colapsarían entre sí. En conclusión, los cuerpos de Super Mario Galaxy no son planetas, son escenarios esféricos con gravedad artificial. Aunque, francamente, da igual cómo llamarlos mientras nos divirtamos como lo solemos hacer jugando a este juego. ¿Quieres llamarlos planetas? Hazlo ¿Quieres llamarlos astros? Adelante, qué más da. Si en el videojuego hay un hombre de metro cincuenta volando entre estos cuerpos por el espacio, la nomenclatura es lo de menos. Además, era obvio que estos cuerpos no orbitasen ninguna estrella. Si la hubiera, Super Mario se haría con ella, empezaría a brillar de una forma muy estroboscópica mientras una música acelerada empieza a resonar de fondo y se volvería invencible.