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Swiss Re cree que las catástrofes naturales costarán a las aseguradoras al menos 148.000 millones en 2026

2026-03-19 - 08:30

Swiss Re Institute prevé que las aseguradoras tendrán que afrontar este 2026 el pago de indemnizaciones por catástofres naturales de al menos 148.000 millones de dólares, cifra que se podría más que duplicar en un escenario extremo, en el que calcula que las pérdidas cubiertas por el seguro podrían ascender a 320.000 millones de dólares. En el informe 'Catástrofes naturales en 2025: el persistente aumento del riesgo de incendios forestales y tormentas', que elabora el centro de investigación de la reaseguradora, advierte de que este montante se incrementa cada año en torno a un 5-7% anual en términos reales. De mantenerse la tendencia este ejercicio darían esos 148.000 millones de dólares que se proyectan después de un 2025 de excepción. Entre enero y diciembre de ese año el sector realizó desembolsos por valor de 107.000 millones, un 24% menos con respecto a los 141.000 millones contabilizados en los doce meses anteriores. Se trata del sexto año consecutivo que cierra por encima de los 100.000 millones. El comportamiento registrado viene a confirmar que los denominados riesgos secundarios, esto es, los incendios forestales, las tormentas e inundaciones, concentraron el 92% de todas las pérdidas aseguradas globales. Entre los más costosos figura el incendio de Los Ángeles (40.000 millones), el mayor registrado en la historia de Sigma o las tormentas convectivas severas (51.000 millones), que sitúa a 2025 como el tercer más costoso por detrás de 2023 y 2024. En contraste, los siniestros por inundaciones se colocan por debajo de la media con 3.400 millones de dólares, frente a los 15.400 millones contabilizados en promedio en los cinco años anteriores. Llama la atención que solamente el 49% de las pérdidas económicas globales provocadas por meteorología adversa estaban cubiertos por una póliza, siendo la cifra global de 220.000 millones. En este contexto, advierten de que la intensificación de los fenómenos adversos han adquirido un peso creciente. En el caso de América del Norte, por ejemplo, señalan que la temporada de incendios se está alargando, comportamiento que se ve acentuado por el cambio en los patrones climáticos, al tiempo que en Europa, algo menos de la mitad del incremento obedece a la exposición de las tormentas convectivas. De su lado, en Asia el crecimiento de los riesgos viene dominado por las inundaciones, mientras en Oceanía y Australia influyen las tormentas y las inundaciones. En el estudio ponen el foco en que la brecha de protección varía por regiones, siendo las economías emergentes las más perjudicadas en este sentido, dado que entre un 80 y un 90% de los daños sufridos no están cubiertos por el seguro. A juicio de Swiss Re, esta divergencia pone de manifiesto "la necesidad de combinar una mayor adaptación y gestión de riesgos con una cobertura de seguros más amplía y accesible". El director de Swiss Re Institute y economista jefe del grupo advierte de que el número de activos de mayor valor en zonas expuestas es cada vez más alto, en consonancia con los costes de reconstrucción, que también van al alza. "En algunas regiones los fenómenos y la vulnerabilidad evolucionan más rápido de lo que explica la exposición. Por ello, la adaptación y mitigación del riesgo son clave para mantener la viabilidad y asequibilidad del seguro", precisa. Un cóctel climático en España A nivel europeo, en el informe destacan que las medidas de protección y adaptación a las inundaciones han sido eficaces en la región occidental de cara a limitar el crecimiento de las pérdidas aseguradas, especialmente en países como el Reino Unido, Francia, Suiza y Austria. De hecho, desde 1950 se estima que las pérdidas por este motivo se habrían reducido al 63% y ayudan a compensar el riesgo de inundaciones derivado de los cambios en los peligros y la expansión de las llanuras aluviales, con efectos más pronunciados sobre esta zona que en Europa Meridional. Apelan a la DANA que asoló parte de la provincia de Valencia y algunas zonas de Castilla-La Mancha en octubre de 2024. "Las recientes inundaciones en España demostraron cómo, a pesar de las inversiones en protección contra inundaciones, las lluvias más intensas combinadas con la rápida expansión urbana y la creciente impermeabilización del suelo en zonas propensas a inundaciones, pueden provocar pérdidas sustanciales", exponen. A este respecto, Hernán Fatone, director de mercado para el sur de Europa de Swiss Re, explica que el riesgo viene determinado por la interacción de granizo, sequías persistentes, lluvias torrenciales y olas de calor cada vez más frecuentes. "La combinación de largos periodos sin precipitaciones, que afectan especialmente a la agricultura, con episodios de lluvias concentradas en determinadas zonas favorece el crecimiento de la vegetación que, en un contexto de veranos más calurosos, actúa como combustible para los incendios. Este cóctel climático está aumentando la vulnerabilidad tanto en entornos urbanos como rurales y plantea un reto cada vez mayor en términos de prevención, adaptación y gestión de riesgos", subraya sin especificar la cuantía.

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