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Tecnología y prevención: la apuesta por sensores e IA para modernizar Rodalies

2026-01-31 - 10:35

El envejecimiento de la infraestructura ferroviaria, el déficit de inversión y el cambio climático obligan a un giro radical en la gestión de Rodalies: más sensores en vías y taludes, impulso de la IA y protocolos para inclemencias del tiempo. "Es un reto mayúsculo", afirman los expertos. La crisis en la que está sumida la red de Rodalies en Cataluña, tras el accidente mortal de Gelida (Barcelona), ha puesto de nuevo al descubierto los problemas de una infraestructura que da servicio de manera habitual a más de 400.000 personas en los días laborables. El director de CIMNE y profesor de la UPC, Sergi Saurí, pone el foco en la falta de inversión en las últimas décadas, consecuencia de la crisis de 2009 y de la prioridad que se dio a la alta velocidad sobre las cercanías, aunque destaca "el esfuerzo" realizado a partir de 2020. "El déficit de inversión impacta no sólo en el mantenimiento de vías, puentes y viaductos, sino también en la reposición de elementos clave como catenarias. (...) Pasan los años y hay que renovar la red", ha señalado. Saurí ve también necesario realizar más inspecciones de la infraestructura para detectar posibles desprendimientos sobre la vía (como el que provocó el accidente de Gelida), pero advierte de la falta de recursos para aplicar soluciones. Sensores e IA El profesor de la Escuela de Caminos de la UPC, Zacarías Grande, subraya que la clave para una red más fiable es la inversión en nueva tecnología, como sensores capaces de prevenir la caída de muros o taludes, y en inteligencia artificial para realizar análisis predictivos, además de mejorar la maquinaria. "Aunque se hagan muchas inspecciones, el ojo humano no lo puede ver todo", insiste el profesor. Además, ambos expertos defienden pasar de un mantenimiento preventivo a uno basado en predicción mediante modelos matemáticos e IA. Por su parte, el decano del Colegio de Ingeniería de Caminos de Cataluña, Pere Calvet, subraya la necesidad de estabilidad en la gestión, presupuestos previsibles y continuidad técnica para garantizar un servicio seguro, fiable y resiliente. Además, los expertos coinciden en que el cambio climático complica la gestión, al aumentar los fenómenos adversos como lluvias torrenciales y altas temperaturas, lo que obliga a nuevos protocolos preventivos y mayor uso de tecnología avanzada. El accidente de Gelida Sobre la caída del muro de contención de la AP-7 sobre las vías en Gelida, Grande apunta a un exceso de carga por agua o una fisura interna por envejecimiento del material. Con el objetivo de prevenir estos casos, Calvet ve clave reforzar la protección de taludes, con drenajes, control de erosión y vigilancia periódica, especialmente tras lluvias intensas, heladas o sequías prolongadas. Además, cabe señalar que la red ferroviaria catalana atraviesa una orografía complicada, entre montaña y mar, con numerosos túneles, puentes, terraplenes y taludes, lo que incrementa el riesgo de desprendimientos. La línea R1 (Maresme) es una de las más complejas de España, y cualquier modificación de trazado supondría una inversión ingente.

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