Teléfono rojo: la llamada a Pedro Sánchez en 'Lo de Évole' con Marc Giró
2026-03-23 - 18:00
Con los años, 'Lo de Évole' se ha convertido en televisión tradicional, con su manera de hacer y su factura visual y sus secciones fijas. «Ya estamos en las llamaditas, ¿no?», dijo Marc Giró a mitad de entrevista, una entrevista con estética de tacitas y temática de mudanza (a La Sexta). Al otro lado del teléfono estaba Pedro Sánchez en su versión tiktokera o 'superstar', que es como lo ha bautizado la vanguardia intelectual por no manosear, sospecho, el ya viejo hallazgo de puto amo, demasiado violento para estos tiempos de 'hodio'. Bromearon juntos sobre el fiscal general del Estado y sobre Iker Jiménez. «Iba a decir una maldad», soltó el presidente, siempre preocupado por las guerras que asolan el mundo, sean culturales o con drones o con noticias. Antes, Giró explicó que entendía a la gente que era o se volvía de derechas, porque era muy fácil, al contrario que la izquierda, que exige renuncias (la más grande, tal vez, sea la de la transgresión, aunque no la mencionó). «Quiero hacer una pregunta final, ya sé que esto no estaba en los planes... ¿Es verdad, Pedro Sánchez, que cuanto más de izquierdas eres mejor nos va, compañero?», lanzó Giró. «Ahora mismo la izquierda representa en muchas cosas el puro sentido común», respondió el presidente, que no verbalizó el así da gusto de la situación, pero sí esto: «El humor es lo que necesitamos». Jeje. «Un abrazo fuerte a Begoña. Yo soy muy fan suyo». Entre medias sucedió algo. Estaban comentando el cambio de casa de Giró, y Sánchez se lo tomó bien, incluso lo celebró: «Me alegra mucho que la televisión pública se haya convertido en un trampolín para impulsar nuevos talentos». Dijo eso, nuevos talentos, para referirse a un presentador de cincuenta y un años, una muestra más de la realidad paralela que habita un hombre que aún piensa que el indie es lo que mueve a la juventud, vistas sus recomendaciones en TikTok, donde está desde septiembre de 2025. Antes de la guerra de Irán, buena parte del gabinete de Sánchez (más de setecientas personas y un solo mensaje: en La Moncloa no hay lugar para la improvisación) estaba volcada en combatir el dominio de la ultraderecha en redes sociales. Esa, creen, es «la gran batalla pendiente de la izquierda mundial». La otra es la batalla contra el tiempo, complicadísima si se tiene en cuenta que el poder envejece más de lo que la televisión engorda, y que los jóvenes se empeñan siempre en ser eso: jóvenes.