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Tener fasciculaciones es más normal de lo que piensas y no tiene nada que ver con la ELA

2026-02-17 - 06:25

Todo el mundo ha tenido fasciculaciones alguna vez. Se trata de un fenómeno normal, reflejo de cómo está organizado el sistema nervioso motor. Una fasciculación se produce por una descarga espontánea de una unidad motora y se experimenta como una contracción errática e involuntaria, visible o perceptible bajo la piel y de extensión pequeña, que no llega a provocar un movimiento especifico de una parte del cuerpo. En ocasiones se asocian con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ya que, en relación con esta enfermedad, es un síntoma de la degeneración de las neuronas motoras. Sin embargo, el Dr. José Luis Fernández Plaza, especialista en neurofisiología clínica del Hospital Quirónsalud Sur, tranquiliza al señalar que no significan automáticamente ELA, sino que son comunes y benignas en personas sanas debido a otros factores como el estrés, el ejercicio o la falta de sueño. Por qué se producen las fasciculaciones Una unidad motora está formada por una motoneurona —o neurona motora—, que se localiza en la médula espinal o en el troncoencéfalo, junto a todo el conjunto de fibras musculares con las que dicha neurona está conectada y a las que transmite la señal eléctrica para que se contraigan. Un músculo está compuesto por miles de estas fibras musculares, especializadas en acortarse o estirarse según la instrucción que reciban de su motoneurona, lo que se traduce en la contracción del músculo completo. Según explica el Dr. Fernández Plaza, en cada músculo solo algunas fibras musculares están conectadas a la misma motoneurona. Cuanto más preciso y delicado es un movimiento, menos fibras musculares controla cada neurona motora. Es decir, en músculos que realizan movimientos muy finos y precisos (como los de los dedos, los ojos o la lengua), una neurona inerva pocas fibras musculares, permitiendo un control muy detallado. En cambio, en músculos que hacen movimientos más gruesos o potentes (como los del muslo o la espalda), una sola neurona controla muchas fibras musculares, ya que no se requiere tanta precisión. Cuando este conjunto aislado de motoneurona y sus fibras musculares dependientes se activa de forma involuntaria, se produce una fasciculación. Tal y como explica el Dr. Fernández Plaza: "Es fácil entender que un sistema tan complejo e hiperregulado pueda presentar mínimos desajustes ocasionales que hagan que una motoneurona se active indebidamente de forma repentina. Este fenómeno, que es la traducción neurofisiológica de una fasciculación, se deriva de la propia configuración del sistema y es por tanto un fenómeno normal". Factores que favorecen la aparición de fasciculaciones Cuando no dormimos ni descansamos lo suficiente, nos volvemos algo más torpes y lentos. Una de las principales funciones del sueño es reajustar las pautas motoras adquiridas durante la vigilia, por lo tanto, la privación de sueño dificulta el control preciso sobre las motoneuronas y aumenta la probabilidad de que se produzcan pequeños desajustes. De forma similar, el exceso de ejercicio implica una mayor actividad de reconfiguración, además de cambios en las necesidades metabólicas, lo que también favorece un peor control de la excitabilidad de la motoneurona. La dieta, los fármacos e incluso las alteraciones metabólicas y endocrinas modifican el entorno en el que funciona la motoneurona. Asimismo, la ansiedad, el estrés y los excitantes como el café nos mantienen en estado de alerta, un mecanismo general que prepara al organismo como respuesta de supervivencia ante situaciones de peligro. Cuando este estado se prolonga, se facilita la excitabilidad neuronal y, por tanto, las fasciculaciones. Las fasciculaciones normales son más probables en partes más alejadas de la médula espinal, donde no existe tanto control central, siendo especialmente frecuentes, por ejemplo, en los gemelos. Relación con enfermedades neurológicas Es cierto que algunas enfermedades neurológicas pueden presentar fasciculaciones, siempre que el trastorno esté afectando directa o indirectamente a la motoneurona. En función del trastorno neurológico concreto, la alteración puede producirse en diferentes puntos de la motoneurona y acabar desencadenando fasciculaciones. Esa alteración puede localizarse en la médula espinal, donde se encuentra el cuerpo de la motoneurona; en la salida por la raíz nerviosa de la prolongación de la motoneurona, junto a las vértebras; en el nervio por donde discurre esta prolongación o axón; o incluso en la parte más distal, cuando la motoneurona está ya en contacto con la fibra muscular. Sin embargo, no son características de ningún proceso concreto. Una de las enfermedades en la que las fasciculaciones aparecen con mayor frecuencia es en la esclerosis lateral amiotrófica o ELA, una enfermedad específica de las motoneuronas. No obstante, ni siquiera en este trastorno su presencia es relevante como elemento diagnóstico ya que pueden aparecer en abundancia o ser prácticamente inexistentes. Además, en la ELA, la frecuencia de aparición, su distribución en los músculos del cuerpo y el aspecto de las fasciculaciones registradas eléctricamente suelen tener unas características particulares, propias de la lógica de la enfermedad. El Dr. José Luis Fernández Plaza, especialista en neurofisiología clínica del Hospital Quirónsalud Sur, concluye: "Si presentas fasciculaciones, piensa que con una alta probabilidad estarás ante un fenómeno normal. Que si te angustias aumentarán. Y que si, a pesar de todo, necesitas asegurarte de que no tienes ELA, con una valoración EMG saldrás de dudas".

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