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Terapia con testosterona para mujeres, el "pellet de la felicidad" que algunos médicos rebaten: "A nivel sexual, he vuelto a mis 30"

2026-02-14 - 07:06

Al poco de cumplir 45 años, Gema Borrego comenzó a notar cambios significativos en su cuerpo y en su mente. Se notaba más irritable, lloraba aparentemente sin motivo, estaba constantemente cansada y no era capaz de concentrarse. Hasta su piel y sus uñas empezaron a lucir diferentes y, además, recuerda que comenzó a disminuir su líbido sexual. Acudió a su ginecólogo habitual por sentir una mayor sequedad vaginal y tener menstruaciones cada vez más irregulares, pero este no le dio importancia, atribuyéndolo a su edad. Sin embargo, al ver que los problemas persistían y, de hecho, empeoraban, Gema decidió buscar una ginecóloga especializada. Entonces no lo sabía, pero estaba a las puertas de descubrir una solución mágica. La testosterona, la hormona masculina por excelencia, pero que también está presente en mucho menor medida en el cuerpo de las mujeres, iba a resultar la solución para todos sus problemas. "Me hicieron el estudio donde te analizan todas las hormonas y vi que tenía carencia de todo, testosterona, cero, y progesterona, muy bajita también", declara Borrego, que comenzó de inmediato con el tratamiento hormonal. Primero, una crema hasta ajustar los niveles y, después, el gran cambio: el pellet. "Te ponen una especie de chip, te dan un puntito de nada, no sientes nada. El cambio ya fue radical. Podía controlar mis emociones, podía ser una persona adulta. Me ha cambiado la vida. El nivel de energía, el nivel de concentración, el nivel de control. Es volver a lo que yo era antes. Y además, la hidratación de todo, a nivel sexual muchísimo mejor, vuelves a tus 30". El tratamiento al que Borrego y otros cientos de mujeres se están sometiendo en toda España se conoce como implante hormonal, pellet hormonal o, de forma más comercial que científica, pellet de la felicidad. Se trata de un pequeño cilindro que suele medir 1 cm y que se inyecta en la capa de grasa normalmente del abdomen o el glúteo. El pellet, fabricado a partir de hormonas bioidénticas -copia exacta de las hormonas endógenas humanas-, fundamentalmente testosterona, segrega su carga durante unos seis meses antes de tener que ser sustituido. Está testado para combatir los síntomas asociados a la menopausia, andropausia, pero su reciente prescripción extensiva para pacientes de todas las edades y con diversas problemáticas hacen que su uso genere una gran controversia dentro de la comunidad médica. Estos pellets, que tienen un precio de entre 300 y 400 euros por unidad que dura unos cinco o seis meses y se prescriben desde hace una década siempre en clínicas privadas, al no ser medicamentos aprobados para su uso en la sanidad pública en España. Una demanda en auge con falta de evidencia científica En un local pequeño e impolutamente blanco en el madrileño distrito de Arganzuela tiene su clínica la doctora Marta Recio. Aquí fue donde Gema Borrego llegó hace año y medio en busca de una segunda opinión sobre su sintomatología y dónde vino poco después a que le implantaran el pellet que le ha cambiado la vida. "A partir de los 40, la mujer empieza a cambiar, empieza a engordar, empieza a perder masa muscular, empieza a tener cambios emocionales, empieza a bajarle la libido, eh, empieza a tener cierta predisposición a ciertos problemas. Entonces, eso está relacionada con la caída fisiológica de la testosterona", defiende la ginecóloga. Según la doctora Recio, la demanda de pellets hormonales está en auge y asegura que los efectos secundarios a largo plazo son inexistentes y a corto plazo se producen en muy pocos casos en cuestiones solamente cosméticas, como pueda ser un ligero aumento del vello. Los beneficios superan con mucho los potenciales riesgos bajo el punto de vista de la ginecóloga. "Nosotros utilizamos los reemplazos cuando tenemos mujeres que tienen síntomas derivados de la caída de testosterona", explica Recio. "Se hace una analítica y, posteriormente, una formulación magistral con unas dosis adecuadas para mujer. Podemos mejorar la energía, el estado de ánimo, por ejemplo, hay mujeres que caen en depresión y la superan. Mejora la líbido, que es una de las cosas que también muchas mujeres sienten, enfermedades autoinmunes, la masa muscular o el rendimiento deportivo". No todos los médicos comparten el entusiasmo de Recio, especialmente debido a la falta de evidencia científica más allá de su uso para contrarrestar la caída del deseo sexual derivado de la menopausia o de mujeres operadas con extirpación de ovarios. La cuestión ha despertado bastante polémica fuera de España, en países donde estas terapias están mucho más extendidas, como en el Reino Unido. En la Unión Europea, los pellets de testosterona no son un fármaco aprobado por la Agencia Europea de Medicamentos, pero su prescripción en forma de fórmula magistral por un médico especializado está permitida para casos concretos. La prescripción de estos pellets está por tanto circunscrito a clínicas privadas y no se formulan en la sanidad pública en España. La Sociedad Internacional de la Menopausia (IMS, por sus siglas en inglés) publicó un documento en 2019 firmado por una veintena de profesionales de distintos países que concluía que "no hay datos suficientes para respaldar el uso de testosterona para el tratamiento de cualquier otro síntoma o condición clínica" más allá del trastorno del deseo sexual hipoactivo. "La medicina avanza cuando se investiga y cuando se publican datos basados en publicaciones de alto nivel. La prescripción de estos pellets ni siquiera está basada en publicaciones, está basado solamente en márketing, en la necesidad de vender", declara el doctor Nicolás Mendoza, expresidente de la de la Fundación Española para el Estudio de la Menopausia (FEEM) y catedrático de la Universidad de Granada. "En en estudios clínicos no no han demostrado ni siquiera mejoría con respecto al placebo. Experiencias personales puede haber de todo tipo y es muy probable que sí que noten mejoría las que lo estén usando. Pero están usando un fármaco sin saber eh por qué, sin saber qué dosis y sin conocer qué efectos secundarios puede presentar". El respaldo de las experiencias positivas Cuando la pandemia ya empezaba a quedar atrás, Anabel -nombre ficticio- empezó su particular hundimiento. Esta médica neumóloga de 52 años sufrió en silencio lo que tantos otros compañeros de profesión tras cuatro años de vértigo y cayó en una depresión en 2024. Tras una breve excedencia para cuidar de su madre de 92 años, al volver al trabajo, llegó "el miedo y el pánico", su depresión se intensificó, perdiendo peso, energía, ganas de comer, dormir y vivir. Tras meses utilizando medicamentos antidepresivos y ansiolíticos que le dejaban postrada, comenzó a buscar una solución, investigando la cuestión hormonal. Así llegó hasta la web de la doctora Marta Recio y así comenzó una recuperación que a día de hoy parece milagrosa. Aunque el tratamiento hormonal no estaba aprobado universalmente para mujeres en menopausia en ese momento, Anabel consiguió que se lo concedieran debido a sus trastornos y déficits hormonales previos. "Al mes empecé a sentir que esto me había dado la vida como si me hubieran puesto las pilas del conejito de Duracell, empecé a tener ganas de salir, hacer deporte, tener vida social. Dije: '¡Dios!'", rememora Anabel, que se retiró toda la medicación antidepresiva, a pesar de la oposición de otros médicos de su entorno. "El cuerpo sabe cuándo está bien y cuándo no está bien, yo estaba muerta y resucité, así te lo digo". Anabel se ve a sí misma como un ejemplo viviente de la eficacia del tratamiento con testosterona para resolver todo tipo de problemas supuestamente derivados de unos niveles bajos de esta hormona, en su caso, una depresión diagnosticada que ahora parece haberse difuminado. "Tengo ganas de salir, estoy entrenando fuerza que no lo había hecho en mi vida, salgo a correr, la libido está en otro mundo...", señala la neumóloga, que asegura no haber sufrido ningún tipo de efecto secundario. Su única duda sobre si seguirá usándolo indefinidamente es el coste económico derivado del tratamiento. Como médica, no es ajena al debate que existe dentro de la profesión sobre la idoneidad de prescribir este tratamiento a pacientes sin estar verdaderamente testado y aprobado por las autoridades reguladoras. "Lo de la medicina basada en la evidencia está muy bien, pero no hay nada como que un enfermo te diga: 'Estoy muy bien, me encuentro muy bien'", defiende Anabel. "Que esto te lo diga un paciente, para mí, debería ser igual de importante que un montón de estudios. La evidencia científica a mí a veces me chirría un poco. Yo diría medicina basada en la experiencia, que alguien te diga: 'Esto me va bien' y a mi me va muy bien". Si quieres contactar con 20minutos, realizar alguna denuncia o tienes alguna historia que quieres que contemos, escribe a pablo.rodero@20minutos.es. También puedes suscribirte a las newsletters de 20minutos para recibir cada día las noticias más destacadas o la edición impresa.

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